14/12/12

Ríe, ríe hasta que el cuerpo diga basta

Si pudiera, le daría un lugar mejor a esta entrada.
Pero como es la última vez que publico en este año,
quería que al menos, valga la pena.
No es nada que pensé, no es nada que sentí por nadie.
No tiene nada que ver con las anteriores entradas que escribí acá en estos años.
Ni es una canción, ni un poema que me guste...
Es mucho, mucho más que todo eso junto.
Más extenso, más importante y más mio que de nadie.
Y no podía terminar el año tranquila, si no publicaba esto. Si no dejaba, en un lugar más que en mis recuerdos, el mejor viaje que apuesto, haya hecho en toda mi vida. Seguro quienes me acompañaron ya me hayan entendido. Pero para que todo el que lea entienda, voy a escribir sobre: para algunos Bariloche, para otros un viaje de egresados y para mi, la experiencia más linda y grande que pude haber vivido.
Un viaje solo de ida que hice con amigas, con las amigas que yo elegí para mi vida; y con amigos, con esos amigos con los que no tuve nada más y nada menos en común, que diez días juntos en el lugar al que siempre, voy a querer volver.
Con personas que conocía de hace mucho y con personas que conocí ahí mismo pero las sentí tan cercanas como si las hubiera conocido en otra vida. Quisiera no tener que repetir tantas veces la palabra -viaje- pero dicen que de eso se trataron esos días. Donde no hubo falsas amistades, no hubo mentiras, no hubo nada malo entre nosotros. Eramos más de 100 personas conviviendo juntas, y nos entendíamos. Algunos amigos, otros sólo compañeros, pero todos cómplices. Cómplices de esos días. Que no creo existan las palabras exactas para definirlos, podría decir que fueron únicos, incomparables o los mejores, pero nada alcanza. Porque es más que eso.
Es mucho más que sólo un viaje.
Quizá exagere, pero aprovecho de ser dueña de esta entrada para contar también, que mi viaje anterior similar a este había sido a Córdoba, pero ése, es uno de esos momentos de mi vida que en vez de recordar, prefiero nunca nombrar para que sólo viva en mi memoria como un recuerdo triste del que quisiera, poder olvidarme para siempre.
Y como no puedo, como no soy capaz de olvidar, siempre tengo presente esa mala experiencia; con otro aire, con otro destino, con otras ideas y con otra gente.
Ahora entendí, que al final siempre, siempre lo bueno supera a lo malo.
Lo tapa, lo mata, lo deja muy atrás.
Y quizá si, esto tenga que ver y por eso exagere.
Pero si tendría que comparar ese mal momento, con mi viaje a Bariloche, serían muchas más las diferencias que las similitudes. Distintos valores, distinta calidad. Entonces evito comparaciones, prefiero sólo quedarme con el recuerdo vivo, eterno e infinito del grupo enorme y lleno de buenas personas, que compartieron conmigo una de las mejores, no miento, las mejores cosas que me pasaron en la vida:
"San Carlos de Bariloche 2012, Normal + Industrial"
No lo puedo explicar, o si puedo, pero para que se entienda, uno mismo tiene que vivirlo. Ojalá a todas las personas les tocara la gente que me tocó a mi, los corazones que fueron conmigo, las almas llenas de alegría que me acompañaron y que espero haber sabido acompañar como nunca antes. Ojalá a nadie le toque vivir malas experiencias en ninguno de sus viajes y ojalá todos los viajes fueran así: como mi viaje a Bariloche de Noviembre del 2012. No me alcanzaría el tiempo para hablar sobre cada uno, pero de todos los que fueron me quedó un recuerdo lindo; una mirada cómplice o una sonrisa por largar carcajada que me hace sentir muy bien. No me faltarían ganas si me dicen de volver al día del pre-campamento, o del festejo pre-bariloche, o del viaje de ida, o del primero, el segundo, el tercero y cada uno de los días. Me sobraría corazón, vida y alma si tendría oportunidad de volver a vivir ese viaje. Ese inolvidable viaje que me enseño muchas más cosas de las que había aprendido en todos mis años de escuela. Siendo más yo misma que en ningún lado.
Dejando la vergüenza, los complejos, el mal humor, los rencores, los malos sentimientos y todas las cosas negativas de lado. Despertando cada día con la sonrisa bien puesta, como te exigen los despertadores humanos, y con muchas ganas de hacer lo que sea, preparado para vivir: una caminata de horas interminables, una visita a un mirador único, una cabalgata, una supervivencia, o una guerra fría de abrazos y besos...
Acostándome cada noche, con la ilusión absoluta de que eso no iba a terminarse. Con los pensamientos de que nadie se va más a ninguna parte y de que todos nos quedamos acá para siempre. Llenos de vida, y de todos los valores que sólo ese lugar te enseña a ponerte. Con la mirada llena de ganas, otra vez como niños, donde el orgullo estaba muy por debajo de la felicidad. Compartiendo la alegría de estar juntos.
Con las manos más extendidas que nunca, dispuestos a todo.
Queriendo lo que hacíamos más que haciendo lo que queríamos.
Conociéndonos unos con otros, pero también, conociéndonos a nosotros mismos.
Lejos de casa, lejos de todo.
Pero muy cerca de la verdadera felicidad, la que no se nota y no hace falta demostrar.
La que está siempre pero sólo algunas veces podemos tocar. La que no tiene caretas.
Almas grandes que solamente, sabían estar bien.
Nada importaba más que eso, y si alguna de todas me está leyendo ¡¡¡GRACIAS!
Todos fuimos parte. Y siempre lo vamos a ser. Nadie puede matarnos el recuerdo.
Nadie puede hacerme olvidar.
Confieso, que después de mi mala experiencia en mi anterior viaje, cuando llego el día (ese esperado domingo 18/11/12), tenía más miedo que ganas de irme. Pero cabe contar, que este viaje supero mis expectativas. Quería vivir un buen momento para poder superar el anterior malo, pero obtuve mucho más que eso.
Mucho más que sólo un buen momento.
Podría seguir y seguir escribiendo, ponerme todavía más cursi de lo que me puse hasta ahora. Pero lo que no podría, es transmitir lo que exactamente siento cada vez que digo Bariloche. Porque aunque no parezca posible cada segundo, cada momento, cada amigo, cada compañero, cada profesor, cada frase, cada palabra, cada grupo, cada actividad, cada velada, cada fogón, cada estrellita, cada canción, cada bravo, cada vida y cada corazón...pasan por mi cada vez que lo digo. Así que ¡¡¡BARILOCHE!
Bariloche para todos.

Gracias Loli y Roque Idertur al natural por ser los creadores de todo esto,
por hacerlo posible. Insisto, ustedes son de otro planeta.

10/12/12

Como nunca nadie antes

Todo comienza en él.
Ella nace en su piel.
Pero es imposible explicar lo que siente cada vez que lo ve,
lo que aprecia su cuerpo cada vez que la toca.
Lo que le pasa a su vida cada vez que lo mira,
lo que vive su alma cada vez que la abraza.
No puede explicarlo. No tiene palabras.
No entiende que es lo que está pasando.
Se rinde en sus brazos, se muere en su cama.


Todo termina ahí mismo.
Él va como si nada...
Llenándole la vida, contagiándole ganas, sumándole risas, restándole lagrimas...
Así como sólo él ahora. Nunca nadie antes.

Hay muchas cosas que uno sabe pero que no deja caer.
El amor siempre es amor, no importa si el primero,
el único o el último.
Algo habrá hecho, por algo lo habrá sido.
No importa que tan corto, que tan largo o qué tan importante.
No importa cuánto duren, siempre serán algo.
Todos tenemos nuestros errores, nuestras causas, nuestros efectos y defectos.
A veces nos toca demostrar los miedos, las inseguridades y las confusiones.
Pero nada se olvida, todo queda en algún lado.
El olvido es algo muy humano y el amor no es de este planeta.
No se entienden, no concuerdan...
Y decir -nunca- es lo que vuelve a las cosas eternas.
-Nunca más volveré a verte-.
Sin embargo, sabes que siempre estará ahí congelado en tu mente.
Todo es insignificante cuando hablamos del amor.
Es más fuerte.

8/12/12

Todavía no hay una manera absoluta para denominar al amor.
Y todavía nadie pudo explicar qué es el amor después del amor.
Qué es lo que pasa cuando se termina la pasión.
Dónde queda todo lo que se siente cuando aparece la rutina.
A dónde van las palabras, las promesas y las mentiras.
Pero por mi parte, cada día te quiero más.
¿Estarás junto a mi, si el amor se nos acaba con el tiempo?
¿Seguirás por acá, siendo parte de mi vida?
Aunque ya no sea el mismo amor, aunque todo sea diferente.
¿Te quedaras conmigo?
Porque hay algo en vos que me hace pensar,
que más allá de la relatividad del amor que te tengo,
siempre seguirás en el mismo lugar.
Donde siempre te quiero.
Justo a mi lado.