30/5/15
El amor incondicional, eso hay que imitar
Darle valor a las palabras que decimos para que no lo pierdan
Decir, sentir y hacer
(pero por sobre todas las cosas hacer)
Porque las palabras se pueden ir y los sentimientos pueden cambiar,
pero lo que uno hace siempre queda
Hacer que lo que digamos coincida con lo que hagamos
Sentir que lo que hacemos coincida con lo que sentimos
Hacerlo realidad y siempre por amor,
porque lo único real es lo que amamos
Elevar sólo lo que somos capaces de sostener
Cuidar de todo cuando es nuestro y dejar de intentarlo si lo perdimos,
porque lo único que se pierde es lo que se descuida
Y si lo perdiste es porque no fuiste capaz de tenerlo
(hay que cuidar de lo propio en presente y no en pasado)
Desear algo y volverlo posible
Querer,
porque no hay nada más fundamental que intentarlo para que suceda
Abrir las puertas que hagan falta,
armar de nuevo y dejar ir
Cerrar todo lo que tenemos atrás para avanzar libremente
Amar de forma sincera y profunda, sin pedir nada a cambio
Volcar lo que dice el alma a lo que hacemos con los cuerpos
28/5/15
Nada nuevo vi en tus ojos
Cuando parecía tan difícil quererte, vos supiste explicarme de otras cosas, y yo no supe cómo hacer para evitarlo. Evadiste con besos cualquier miedo, y contestaste sin respuestas a preguntas, que ni quise, ni quiero, ni voy a querer hacerte nunca.
Te sentaste en el lugar de mis deseos, y escribiste allí tu nombre sin dudarlo.
Sacudiste cualquier tipo de recelos, y calmaste con caricias los temores, que invadían a mi vida la osadía, de quererte y de que me quieras sin razones.
Me inventaste un amor sin exclusiones, que aceptaba los errores del pasado, que apostaba a la mezcla más sensata, de tus manos y mis manos en la cama; y me hablaste de historias acabadas, que empezaban y concluían cada noche, que la luna enroscada nos celaba, y nos hacía pagar de día con reproches. Me quisiste como quien quiere a nada, me llenaste de ganas desganadas de quererte. Lo hice de mil formas y a mi modo,
yo te quise como quien quiere a todo.
Por tus cosas y las mías contagiadas. Porque después de vos no me quede más nada.
Te sentaste en el lugar de mis deseos, y escribiste allí tu nombre sin dudarlo.
Sacudiste cualquier tipo de recelos, y calmaste con caricias los temores, que invadían a mi vida la osadía, de quererte y de que me quieras sin razones.
Me inventaste un amor sin exclusiones, que aceptaba los errores del pasado, que apostaba a la mezcla más sensata, de tus manos y mis manos en la cama; y me hablaste de historias acabadas, que empezaban y concluían cada noche, que la luna enroscada nos celaba, y nos hacía pagar de día con reproches. Me quisiste como quien quiere a nada, me llenaste de ganas desganadas de quererte. Lo hice de mil formas y a mi modo,
yo te quise como quien quiere a todo.
Por tus cosas y las mías contagiadas. Porque después de vos no me quede más nada.
Que de nosotros ahora sólo haya ausencia. Que no siempre el que arriesga gana.
Y por los dos, porque peor que todo lo que no cierra, será aquello que nunca se abra.
Y por los dos, porque peor que todo lo que no cierra, será aquello que nunca se abra.
Cuando creía que ya no había manera de dejar de quererte, vos no explicaste ni quisiste ni intentaste, sólo hiciste que más que ganas de quedarme, tenga ganas de irme de dónde estaba. Y tampoco supe cómo hacer para evitarlo. No quise tampoco intentarlo.
Simplemente que lo dejes ser, que no se elige, que no entendiste, que el amor existe.
Que naturalmente las cosas pasan y que las sigo buscando inútilmente.
Que si antes dolía ahora duele el doble, que después del dolor ames profundamente...
Simplemente que lo dejes ser, que no se elige, que no entendiste, que el amor existe.
Que naturalmente las cosas pasan y que las sigo buscando inútilmente.
Que si antes dolía ahora duele el doble, que después del dolor ames profundamente...
14/5/15
¿Puede mi infierno ser mucho más fiel?
La infinita incertidumbre de saber si es o no verdad que siempre hay alguien que ama más. La duda de saber cuál seré yo. La cobardía de llegar muy lejos y después no saberme quedar. Lo cínico de querer que me quieras como si fuera la única persona que quedase en la tierra. Creer que aferrarse está bien y no entender que a veces, agarrar no es hacerlo insoportable y soltar no es marcharse para siempre. La utopía de que me pidas que nunca me vaya y el deseo de que lo que digas sea lo mismo que lo que estés sintiendo. La necesidad debe ser parecida a que mi vida dependa de tus pasos, como si todo sólo se tratase de contar con tu presencia. Como si lo que tengo para ofrecerte nada tuviera que ver con el mundo que hay afuera -afuera de nuestro abrazo- y como si no supiera, que la libertad es elegirte para siempre. Los pensamientos vagos de saber cómo arreglar cualquier cosa y la remota idea de creer que la solución a todo es besarte las manos. Que las únicas buenas noches son tus besos y que el día es mejor cuando despierto a tu lado. No sé si esté tan bien un día tu cielo, otro día mi infierno...tampoco si esté tan mal, que vayamos al mismo lugar, por caminos separados...
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