28/5/15

Nada nuevo vi en tus ojos

Cuando parecía tan difícil quererte, vos supiste explicarme de otras cosas, y yo no supe cómo hacer para evitarlo. Evadiste con besos cualquier miedo, y contestaste sin respuestas a preguntas, que ni quise, ni quiero, ni voy a querer hacerte nunca.
Te sentaste en el lugar de mis deseos, y escribiste allí tu nombre sin dudarlo.
Sacudiste cualquier tipo de recelos, y calmaste con caricias los temores, que invadían a mi vida la osadía, de quererte y de que me quieras sin razones.
Me inventaste un amor sin exclusiones, que aceptaba los errores del pasado, que apostaba a la mezcla más sensata, de tus manos y mis manos en la cama; y me hablaste de historias acabadas, que empezaban y concluían cada noche, que la luna enroscada nos celaba, y nos hacía pagar de día con reproches. Me quisiste como quien quiere a nada, me llenaste de ganas desganadas de quererte. Lo hice de mil formas y a mi modo,
yo te quise como quien quiere a todo.
Por tus cosas y las mías contagiadas. Porque después de vos no me quede más nada.
Que de nosotros ahora sólo haya ausencia. Que no siempre el que arriesga gana.
Y por los dos, porque peor que todo lo que no cierra, será aquello que nunca se abra.
Cuando creía que ya no había manera de dejar de quererte, vos no explicaste ni quisiste ni intentaste, sólo hiciste que más que ganas de quedarme, tenga ganas de irme de dónde estaba. Y tampoco supe cómo hacer para evitarlo. No quise tampoco intentarlo.
Simplemente que lo dejes ser, que no se elige, que no entendiste, que el amor existe.
Que naturalmente las cosas pasan y que las sigo buscando inútilmente.
Que si antes dolía ahora duele el doble, que después del dolor ames profundamente...