12/6/13

Este tren vendió boletos de ida y vuelta

A veces nos toca dejar un poco de lado nuestras esperanzas vagas y fantasías. Cuando la realidad se nos enfrenta, lo mejor es enfrentarla. Aunque duela más todavía, aunque venga acompañada de orgullo y cobardía. Nadie está solo, podemos sentirlo y encontrarnos de esa manera, pero aunque no todos sepamos verlo, nos tenemos a nosotros mismos, tenemos nuestro amor propio. Nadie esta solo. Y ese amor es el que más vale, el que cuenta por encima de todo. Creo que si hay algo peor que quedarse colgado a una historia que si fue y que en otro tiempo lo sigue siendo, es esconderse. Hoy entendí que ya no tiene sentido intentar que pasen cosas que sabemos que no van a pasar, hay cosas que el tiempo no va a tocar. Está bien darse cuenta y tomar el peso a todo, aunque ya sea muy tarde para eso, nunca es tarde para amar. A veces pienso que el que nos arroja lejos de donde queremos estar, es el destino. Porque él, es el único capaz de hacer todo con un sentido y el único también, capaz de volver a reunirnos. No hay que tenerle miedo a las cosas que pasaron y sabíamos que iban a pasar, porque a veces, ya no hay nada que esperar. Es cierto que pasa el tiempo, es cierto que cambian las cosas y es cierto también, que nunca nos dejamos de pensar. Pero cuando la vida nos pone ante situaciones límites nos obliga a elegir; y cuando elegimos, el corazón y el odio son los enemigos. Es cuestión de cada uno por quién decidir. A veces hay que aprender a escuchar bien de dónde viene cada cosa, porque existen mentiras y verdades mal intencionadas que lo único que hacen, es lastimarnos más.
Es increíble lo distinto que es todo, es increíble como podemos confundirnos a la hora de arriesgarnos por alguien, y vivir en esa confusión hasta las últimas instancias. A veces cuando me encuentro conmigo misma puedo decirme satisfecha que lo intenté. Y aunque yo también me quede acá y no se por qué será, lo único que tengo claro es que antes de rendirnos, fuimos eternos. A veces creo que cada vez, me importa más todo.
El punto final se pone al final, esto recién empieza.

4/6/13

No va a estar fácil tanto invierno sin caricias

Cuando me dijeron que la vida era otra cosa, que yo estaba equivocada.
Que la vida sigue, que no sea tarada.
No supe cómo hacer, para explicar que mi vida eramos nosotros.
No vos, ni yo. Sino los dos; juntos.
Eso era mi vida y no me importa lo que sea la vida fuera de eso.
Cuando me dijeron que las despedidas son dolores,
que después de un rato pasan, no supe cómo hacer,
para que se pasen bien rápido y me dejen de doler.
Con ese dolor que todavía no se calma,
que me tiene acorralada entre la espada de mis dudas,
y de mis temores la pared.
Tengo recuerdos partidos por la mitad que se cansan,
tristezas enredadas que te extrañan,
sueños de una noche cualquiera,
volverte a ver.
Ando buscándome de nuevo,
porque cada vez que me encuentro me vuelvo a perder (en vos).
Trato de conseguir la perseverancia suficiente para superar la falta de tus abrazos,
sin morirme en el intento,
de superarte también.