30/12/13

Filosofía barata y zapatos de goma

Mi duda al recuento del fin de año es si este haya sido el peor,
-o el mejor año de mi vida.-

Si las peores cosas se me han juntado en el mismo tiempo-espacio, o si lo mejor de mi vida haya sido lo peor que me pudo haber pasado. No tengo sentido. No es mi vida,
soy yo. En el fondo de todo esto solo intento explicar a alguien que no me entiende, que el dolor, es proporcional al amor y que una vez que se instala en ti lo único que sabe hacer, es crecer. Extenderse. Anudarte y ponerte tantas trabas,
como el amor lo hace cuando aparece.

Siempre pensé que había sobrevivido a todo esto, que a pesar de haberle hablado de amor a una persona que era sorda y haberle entregado el sol a alguien que no sabia apreciar su brillo, yo también amé. Como nunca antes y como dudo jamás después. Necesito volver a nacer ya mismo y que este año comience otra vez. Necesito leer libros y quemarlos. Siento que disparé y la puntería me ha fallado. Que todos mis objetivos a principio de este abril hoy se ven derrotados, que todo lo que construí se ha echado a perder y que sin embargo, he ganado aún más de lo que habría apostado.

Para darle lugar a la próxima primavera no quiero mas metas. No busco un amor ni alguien que me quiera. Después de tantos males que me han descuidado, a cuidarme aprendí sola. Y la vida es otra cosa sólo, cuando miro los ojos de mi bisabuela y no puedo entender que haya vivido setenta y ocho veces más que yo, y que también quiera irse de este mundo triste y no comprenda por qué sigue acá. La rabia por no poder escoger, la ansiedad por haber fracasado y que no se me ocurra algo más...

No quiero decir que te necesito, lo que quiero decir: es que estoy necesitando un poco menos a todos los demás. Tengo la mirada en el cielo y ya me conozco el infierno de memoria pero no se por qué, siento que no encajo en ningún lugar.

No sé si ésta es la manera correcta de cerrar el año o si es exacto el recuento de todos estos días que se me han pasado volando y que, recuerdo el verano pasado como si hubiese sido hace tan poco, que todavía presiento que venís a abrazarme por la espalda y me encojo. No me puedo quejar. Comprendí la violencia, el dolor, la frecuencia, la amistad, el fracaso y los idiotas. Entendí su mirada, mis noches de desvelo, el nutella en las tostadas, el cariño por mi gata, la familia, el café y la derrota.

Quiero a mis amigas, al abrazo que nunca termina, al rock nacional y a Charly García. Quiero que el próximo año, a fin de temporada, lo que escriba ya no hable de vos, de mi o de nosotros. Que vuelva el amor a ponerse de moda, que mi mundo sea siempre redondo y de ricota; y que nunca, pero nunca, me falten las letras.
Escribo porque amo, no importa quién lea.

Quizá cuando comprendas mi -te quiero- el tuyo ya no tenga valor

22/12/13

Hoy me olvidé de poner en el suelo los pies por un rato, y ya me siento mejor...

El problema al final, no es que tu mundo en mi mundo no. Ni que tu mundo es diferente al mio. El problema es que somos del mismo mundo y apesta. Y lloramos más de lo que reímos y de pronto, morimos más de lo que nos queda por vivir.

El problema es que nos la pasamos pidiendo que algo cambie y no hacemos nada por cambiar algo. Que me la paso intentando que me comprendan, y desde la cabeza a los pies soy incomprensible.

El problema quizá, sea que nos conformamos con lo que tenemos, como si fuera poco todo lo que no tendremos nunca.

Hoy salí a caminar descalza y me agarró la tormenta. Llovía tristezas y tronaba dolor.

El problema es que sigo volviendo siempre al mismo sitio, vos...

Despiértate nena...

¿Cuál es el día ideal desde que me fui?
¿Cuál el momento indicado desde que no estoy?
¿Cuándo se hizo tan oscura la noche?
¿Cuándo amaneció sin sol?
No me siento del todo encendida hoy como para escribir y arder en llamas. Creo que estoy a los gritos en mi silencio que retumba en las ventanas desde hace poco más de una semana. Me congela crear declaraciones innecesarias y me derrite darlas. Cuando me despierto de repente a la madrugada y siento que he dormido mil años y que todavía no se me ha hecho tarde, comprendo que llegar tarde no siempre es ser impuntal y que ser impuntual, a veces, es llegar muy pronto. Diviso tus ojos en medio de la noche detrás de la persiana, juro haber reconocido esa mirada esta tarde. Dicen que cada vez que te despertas por la noche hay un cincuenta por ciento de probabilidades de que alguien, te haya estado observando. Me cuesta después de tal movilización descender por el espacio en el que estoy aturdida, para volver a recostarme en mi cama semi-vacía y esperar a que me arrebate el sol del medio día. Hoy son dieciocho las veces que llego tarde para despertarme y quinientos cuarenta los días que llego temprano para seguir dormida. Tal vez me he puesto a escribir esto en algún sueño despierto de madrugada porque a veces, mantengo los ojos abiertos aún estando dormida...

20/12/13

Te llevo muerto en las espaldas

Ya no me aguanto que me vengan a hablar de dolores fuertes o perdidas grandes. Que sabe el resto de uno, si nunca ha tenido que quitarse el cuchillo de sus propias manos; que sabe aquel que señala, si hasta se ha juzgado a si mismo cuando nadie lo ha señalado. Y que nadie se atreva a clavarme la mirada y jurarme, que conoce mi dolor. Y que nadie se declare culpable, que inocente no soy; mucho más que un suicidio fallido, esto fue la desdicha del amor. Me arrodillo ante sus ojos para decirle hasta luego cuando pasa; ya no quiero sufrir el abandono de nuevo, las despedidas repetidas no completan vidas. Y me cruzo de brazos cuando me vence el cansancio y hoy, me he puesto a relucir entre sus pasos. Me he muerto de pena varias veces y mis manos han sangrado realidades cada vez que lo he matado. Me río a carcajadas porque estoy condenada a ser plenamente feliz y todavía no lo he aceptado. Mi futuro le declaró la guerra a mi pasado y hay quienes juran, que viene bien armado. Conté mi historia millones de veces y me dan asco los centenares de victimas que he dejado.
De ninguno me hago cargo porque ya no me veo ni una sola herida y ya no me encuentro ninguna cicatriz...solo esa puerta mal cerrada en mi cabeza, y el sonido de su voz que en las esquinas me atropella, frena, acelera y desde el suelo lo veo partir

Yo comprendí la soledad cuando estaba más rodeada de gente que nunca y no encontraba ni un solo par de brazos en el cual abalanzarme. Yo comprendí la distancia cuando necesite volver a casa, y estaba en casa. Yo comprendí la huida cuando se me hizo inevitable irme y más que partir, tuve que escaparme. Yo comprendí el perdón cuando cometí el mismo error veintiocho veces y necesite perdonarme. Yo comprendí el tacto cuando toque por primera vez sus manos y supe que nunca antes, había acariciado a alguien en toda mi vida. Yo comprendí la confianza cuando me la robaron los fieles que me asesinaban por la espalda. Yo comprendí el silencio cuando me aturdió una noche que me hice a mi misma mil reproches y tuve una pregunta que nunca, nadie podrá responderme. Yo comprendí la amistad cuando perdí de mis veinte amigos, veintidós. Yo comprendí el sueño cuando me topé con esta realidad, que es frívola y hace vomitar. Y permitame decirle, a usted que leyó esto sin querer, que si todavía no ha tenido que curarse un par de veces de si mismo,
aún no ha comprendido el dolor...

18/12/13

Y si esta vida se deshace, y entre alegrías vuelvo a ser feliz

No creo que existan las palabras exactas para decir lo que en realidad quiero, porque todavía no llegué al fondo de las cosas ni entendí que se cerró una etapa que jamás se va a volver a abrir. Todavía no estoy preparada para soltarme, todavía, estoy tan amarrada como el primer día. Porque cómo hago para irme del lugar al que hubiera querido pertenecer siempre? Cómo miro adelante si estoy acá y se que no me quiero ir? Las mañanas desdibujadas que se amontonan, los mejores y peores momentos juntos, la complicidad mutua y algún viaje a repetir. Cómo puede ser que encontré lo mejor justo a lo último? Que lo bueno siempre dure tan poco y que nada sea para siempre? Cuando digo "mejor" es exactamente eso; el mejor, el mejor curso. Desde el más al menos y desde una previa para el olvido a una mañana desayunando juntos. Desde las charlas de confesiones en una noche de las nuestras, a cualquier día de escuela que nunca, podía ser igual a otro. Quinto y sexto cuarta, y lo demás no pesa. Porque nada importaba una vez que estabas adentro. Nada era triste u oscuro cuando entraba al salón y estaban todos ahí. Que inútil sería la vida si pasáramos por ella sin dejar rastro; y qué mejor rastro que el que aprendí a dejar con ustedes. El que me subió desde el peor de mis fondos, y me elevo a lo más alto; el que me llenó de cosas lindas la vida de golpe, y generó en mi sensaciones y emociones que no podría describir. Nunca había visto el dolor tan lejos, hasta que los conocí; nunca había disfrutado tanto de ir a la escuela; llegar sentarme y sentir que ese era mi lugar. No quiero ni pensar en cuánto voy a extrañar todo, no puedo soltar las cosas que me hacen bien. Los quiero otra vez más a todos juntos, quiero abrazos infinitos suyos...
{Quiero la revancha de estos dos años; quiero llegar otra vez a las siete y enterarme que entrábamos a las ocho; quiero que tista me tire las cartas y me diga que también los tengo en mi futuro, quiero una mañana más juntos, quiero pedirle otro chicle a carlitos, quiero que tomen asistencia y pregunten otra vez por julián figueroa; quiero que vayamos todos una vez más a la baranda en el recreo, quiero una montaña de mesas y sillas contra la puerta, un tuti frutti masivo, una prueba más de marina y el machete colectivo; quiero discutirle a esteban federico, quiero que nos sentemos todos amontonados y quiero que venga claudia al salón, quiero que enzo me diga "el que mata tiene que morir, y el que fuma ¡también!"; quiero que gime grite "olmedoo!" y quiero los ruidos molestos de todos a la vez, quiero cantar floricienta toda la mañana con ana y quiero reconstruir el findesemana. Quiero que hagamos otra vez la ola y que santi haga la canita voladora, quiero pasear por los salones con enzo y cesu y quiero otro faltazo general; que danisa la llame a susana, que venga dario a proponernos una clase más, acostarnos en el mastil a mirar el cielo, juntarnos a comer y hablar hasta dormirnos; quiero otro fogón, otro cumpleaños, otro viaje, otro karaoke, cantar otra vez la canción de griselda, gritar "peinamos la coneja" ¡quiero otro año más! Quiero volver a sentir nostalgia escuchándolos al coro "llego quinto cuarta" o que alguno empiece en voz baja con "de tu madre..." y terminemos a los gritos. Abrazarlos a todos, quererlos siempre; quiero tenerlos en esta y en todas mis vidas, agradecerles x todo, y quiero irme al parque de la costa con ustedes todos los viernes que me quedan.} Yo no sé si existe el Karma o el hilo rojo del destino, pero...
¡¡¡No me quiero ir de acá!!!

10/12/13

Fragmento de "El Zahir" Paulo Coelho

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno, con el que te casas o vives para siempre; puede que sea el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella. Y dicen, que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado, que las fuerzas de la química escapan a la razón y te impedirá siempre alcanzar un final feliz. Hasta que, cierto día, dejarás de intentarlo; te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrado. Pero te aseguro, que no pasaras una sola noche sin necesitar otra beso suyo, o tan solo siquiera, discutir una vez más. Y todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Te liberarás de él o de ella, dejaras de sufrir, conseguirás encontrar la paz (le sustituirás por la calma), pero te aseguro que no pasará un día, en que desees que estuviera aquí para perturbarlo.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien solo aprecias...

Las despedidas son esos dolores dulces

Ahora que miro atrás y veo tan lejos mi sala amarilla de 4 del jardín pienso en todo el tiempo que desperdicié maldiciendo los deberes fáciles y cortos de la primaria; y quejándome de los textos de comprensión de las primeras pruebas de lengua de la secundaria. Se me junta un puñado de recuerdos que solo encierro en una mano y no alcanzaría a contar en toda una vida. Ya ni sé cuanto fue en realidad el tiempo que pase esperando a que llegue por fin el final; cuantas veces me pregunté porque no me hacía mayor de repente y la escuela pasaba más rápido, y tampoco sé cuantas veces pensé hoy mismo que quiero volver tan atrás, que ni con la fuerza mayor que exista podría... Todavía no se usar las palabras -terminé la escuela-, todavía respondo -estoy en el último año- cuando me preguntan ¿Qué hago? Me cuesta aceptar que al final, el final estaba mucho más cerca que cualquier despedida, que todas las cosas que me sabían tan diarias y aburridas hoy, quedan allá, atrás, al principio de mi vida muy lejos de donde estoy ahora. Trato de ponerme en mente una meta, de buscar un punto fijo y no mirar hacia el costado. También trato de pensar que todo pasa por algo, y que de la nada se puede escapar, para no ahogarme en nostalgia rotunda que me inunda el alma, los ojos y los días. Esas cosas que tenía tan incorporadas y hoy se marchan, como todas las veces que falté a clases y hoy me arrepiento; las frases robadas que escribí en cada mesa, las carpetas y hojas y cuadernos y cartucheras que odié ver por momentos y voy a extrañar toda mi vida. No todos tenemos la misma suerte pero esta desteñida que nos permite llegar al primer y último año de escuela en un lapso de tiempo que pasa volando, es la que muy pocos sabemos disfrutar correctamente.
Hoy me despido de todo, de todo eso que me hizo ser.

4/12/13

Estaba todo tan oscuro que otra vez sentía que no pertenecía mi alma a ese sitio. En mi vida había visto tan de cerca el abismo, me había costado el cuerpo y los principios llegar a ese lugar y sin embargo, no me sentía a gusto allí. Había cruzado desde la punta de mi sensatez al otro lado y tenía el mundo de revés y sin embargo, no estaba exactamente donde quería estar. Tuve que hacer de mimo para poder escapar, frenarme en las esquinas a llorar; pedir limosna con un disfraz, dibujarle caricaturas a la gente y hacer malabares con la muerte. Cambié de piel, de corazón y de ser. Pero es que cuando estaba a sus pies creí que nunca había estado tan alto, y sin embargo...