4/12/13

Estaba todo tan oscuro que otra vez sentía que no pertenecía mi alma a ese sitio. En mi vida había visto tan de cerca el abismo, me había costado el cuerpo y los principios llegar a ese lugar y sin embargo, no me sentía a gusto allí. Había cruzado desde la punta de mi sensatez al otro lado y tenía el mundo de revés y sin embargo, no estaba exactamente donde quería estar. Tuve que hacer de mimo para poder escapar, frenarme en las esquinas a llorar; pedir limosna con un disfraz, dibujarle caricaturas a la gente y hacer malabares con la muerte. Cambié de piel, de corazón y de ser. Pero es que cuando estaba a sus pies creí que nunca había estado tan alto, y sin embargo...