✨ Te amo desde que dos rayitas de un test de embarazo me decían que estabas adentro mío. Te siento mi hijo desde la primera vez que escuché latir tu corazón en la primer ecografía. Me siento tu mamá desde que vi tus manitos en la segunda y las imaginé entre las mías. Nos siento amor puro desde que sé que vivís en mi interior y cada día crecemos juntos. Sí. La vida es un milagro. Sin dudas no hay palabras para explicarlo y nunca lo entendí, hasta que tu vida comenzó en mí. Y porque cada uno de estos meses no sólo viviste en mi sino también me hiciste vivir, te amo hijo. Porque aunque no te imaginaba tan pronto hoy no me imagino sin vos. Te amo y no puedo ni pensar en la posibilidad de no haberlo hecho. Gracias por armarme nueva y mejor, más feliz y más plena. Gracias por convertirme en mamá. Por hacerme sentir la grandeza de Dios. Por elegirme. Sos la vida misma y voy a cuidarte y defenderte como lo hice desde que vi esas dos rayitas y mi ser y mi alma cambiaron para siempre. No me hizo falta tenerte a upa ni verte a los ojos para comprender lo importante de tu existir. Te respeté y te amé todas estas semanas que te llevé adentro y asi será cada próximo día de tu vida fuera. Te prometo amarte todos los días. Te prometo el amor para toda la vida. Te prometo la vida juntos y la felicidad de vivirla. Te prometo que siempre seremos felices más allá de las circunstancias porque nuestra felicidad nunca dependerá de algo que podamos perder.
Los pies en la tierra, la mirada en el cielo...
18/12/18
26/6/18
Amar
Es probable que si todo me hubiera dolido menos, yo no sería yo,
y que de no haber sido tan triste, hoy no podría ser tan feliz.
Como si hubiese tenido que atravesar el dolor y la tristeza
para poder recién en el fondo descubrir,
que siempre hay algo más para el que sigue intentando.
Que tal vez no todo está tan mal en este mundo,
y que al final todo llega para el que sabe esperar.
Quizá si no conocería tan de cerca la miseria y el frío de la soledad,
hoy no me causaría nada tener tanta riqueza adentro mío.
Hoy no gozaría tanto del calor de la compañía.
Si tal vez nunca me hubiera sentido tan terriblemente sola,
hoy no entraría en mi esta sensación tan inexplicable de vivir acompañada
y con la gracia de llevar en mi interior,
dos corazones.
Si todos los caminos me conducían al mismo sitio,
no me arrepiento de haber transitado por ninguno.
Porque no me imagino en otro lugar que no sea en el que estoy ahora.
Porque la verdadera felicidad dicen que no se nota,
pero yo la noto cada día más y todas las noches me duermo abrazándola.
Y cada mañana cuando me despierto y me mira, le sonrío.
No me importaría volver a vivir toda mi vida,
por más nublado que se haya puesto todo tantas veces,
si al final hoy vivo con la luz del sol al lado mío,
y llevo adentro un amor,
que es más grande que cualquiera de nosotros.
y que de no haber sido tan triste, hoy no podría ser tan feliz.
Como si hubiese tenido que atravesar el dolor y la tristeza
para poder recién en el fondo descubrir,
que siempre hay algo más para el que sigue intentando.
Que tal vez no todo está tan mal en este mundo,
y que al final todo llega para el que sabe esperar.
Quizá si no conocería tan de cerca la miseria y el frío de la soledad,
hoy no me causaría nada tener tanta riqueza adentro mío.
Hoy no gozaría tanto del calor de la compañía.
Si tal vez nunca me hubiera sentido tan terriblemente sola,
hoy no entraría en mi esta sensación tan inexplicable de vivir acompañada
y con la gracia de llevar en mi interior,
dos corazones.
Si todos los caminos me conducían al mismo sitio,
no me arrepiento de haber transitado por ninguno.
Porque no me imagino en otro lugar que no sea en el que estoy ahora.
Porque la verdadera felicidad dicen que no se nota,
pero yo la noto cada día más y todas las noches me duermo abrazándola.
Y cada mañana cuando me despierto y me mira, le sonrío.
No me importaría volver a vivir toda mi vida,
por más nublado que se haya puesto todo tantas veces,
si al final hoy vivo con la luz del sol al lado mío,
y llevo adentro un amor,
que es más grande que cualquiera de nosotros.
28/2/18
Quererse
Quererse es aceptarse. Es mirarse al espejo y ver más allá del reflejo. Quererse es gustarse, amarse por fuera y por dentro. Quererse también es darse cuenta de los errores y los defectos y arrepentirse, buscar corregirlos y pulirlos tratando de ser mejor sin creerse nunca serlo. Quererse es irse antes de empezar a sobrar. Quererse es no quedarse donde no se pueda florecer. Es arriesgarse sin miedo. Es huir de lo que quita la paz. Es salir corriendo de lo que no impulsa hacia delante. Quererse es dejar atrás lo que desdibuja la sonrisa. Es animarse a empezar de nuevo. Es saber reinventarse en otros lugares y ser reliz en todos ellos. Quererse es no conformarse con lo que hace mal. Es no quedarse donde se está mal. Quererse es cuidarse. Decir no porque no tengo ganas y porque prefiero otra cosa. Quererse es elegir. Y elegirse. Quererse es tomar decisiones. Es respetarse. Quererse es buscarse y volverse a buscar. Encontrarse y abrazarse fuerte. Quererse es no dejarse caer. Es sostenerse. Es saber que pase lo que pase, uno mismo es inicio de su felicidad y depende de uno mantenerla encendida. Quererse es no dejarse apagar. Es mirar lo de ayer para proyectar lo de mañana sin olvidarse de lo de hoy. Quererse es fundamental para poder querer todo lo demás. Quererse es reirse.
Es ser feliz siempre más allá de las circunstancias.
30/1/18
Dios es amor
Me había acostumbrado tanto a escribir del desamor que cuando por fin el amor colmó mi vida, no supe qué escribir. Siempre pensé que me gustaba escribir cuando estaba mal. Sin embargo, viviendo apasionadamente un presente que me tiene tan bien que me da miedo, el año nuevo me devolvió esas ganas de volver a escribir y sentir escribiendo. Las mismas que perdí cuando creí que escribirlo todo me quitaba vida, olvidando que muchas veces, poder escribir me hizo sentir viva cuando pensaba que ya me había muerto.
En uno de esos balances anuales con sabor a poco me di cuenta que casi sin querer, durante un intenso año de crecimiento, amor y mucha fe, escribí por ahí varias cosas mientras experimentaba quizá los mejores momentos de mi vida. El 2017 se me pasó volando, pero ésta vez, elegí volar también dejándome elevar con la certeza de que en realidad, siempre alguien me sostiene y es el mismo que nunca me dejó caer del todo.
Bendito Dios que colmó mi vida de esperanza para mostrarme que nunca es tarde para empezar de nuevo y que siempre hay tiempo para amar.
Gracias a Dios que me enseñó que amar no es poseer, amar es dar libertad. Así nos ama Dios y así quiere que nos amemos. Todo lo demás son desviaciones del amor.
No es fácil escribir sobre la inmensidad. Pero sé que todo es posible para el que cree. Por dónde empezar a compartir sobre todo lo que escribí y no publiqué sino es por lo más importante. Despacito, 2018 sin apuros. No tengo mucho más para decir sólo que al final, todo es el amor, y Dios, es absolutamente todo.
Escribiendo, leyendo y escribiendo otra vez. Viviendo, experimentando, sintiendo y amando. Sin dudas comprendí por sobre todas las cosas algo:
que el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Juzgar menos
Crecí cuando me dolió alguien por primera vez,
cuando me fui de un lugar sin querer hacerlo.
Cuando sentí que amaba tan insanamente,
que llegué a creer que el amor era algo enfermo.
Cuando me amaron mucho pero muy mal,
cuando me fui de un lugar sin querer hacerlo.
Cuando sentí que amaba tan insanamente,
que llegué a creer que el amor era algo enfermo.
Cuando me amaron mucho pero muy mal,
cuando no me amaron nada, cuando amé..
Crecí cuando descubrí que existe gente mala,
que puede ser que en realidad sea gente con ausencia de bondad,
que en realidad creo que es gente que está muy mal,
pero que de verdad hay males de los que nunca se sale.
Crecí cuando comprendí que existe gente,
que habiendo ocupado tu vida,
y habiéndote tenido en su corazón,
un día se va para siempre.
que puede ser que en realidad sea gente con ausencia de bondad,
que en realidad creo que es gente que está muy mal,
pero que de verdad hay males de los que nunca se sale.
Crecí cuando comprendí que existe gente,
que habiendo ocupado tu vida,
y habiéndote tenido en su corazón,
un día se va para siempre.
Crecí cuando me vi mis defectos y no es que no los quise,
es que los quise cambiar.
Crecimiento continúo,
todos los días hay algo mio que quiero cambiar,
que intento cambiar,
y que me hace crecer.
y que me hace crecer.
Crecí cuando comencé a reducir y seleccionar todo. Todo.
Cuando aprendí a perdonar,
a callar y a decirme las cosas primero a mí,
a callar y a decirme las cosas primero a mí,
para después intentar,
de la manera más adecuada, decírselas al otro.
Cuando pude aceptar que el otro a veces no escucha,
y otras veces no piensa igual,
simplemente porque es otro.
Crecí cuando por fin pude alejarme de la gente tóxica,
de los lugares oscuros,
de las cosas que me quitaban sin pedirme permiso la libertad.
De las personas que quería mucho pero me hacían mal,
y a las que quizá yo,
sin darme cuenta también dañaba.
Crecí cuando aprendí a rodearme sólo de la gente que me hace reír,
cuando comprendí que la vida es demasiado corta para no ser feliz,
cuando acepté que somos un instante,
y que cualquier domingo triste de invierno,
sin previo aviso, nos podemos ir.
Cuando pude aceptar que el otro a veces no escucha,
y otras veces no piensa igual,
simplemente porque es otro.
Crecí cuando por fin pude alejarme de la gente tóxica,
de los lugares oscuros,
de las cosas que me quitaban sin pedirme permiso la libertad.
De las personas que quería mucho pero me hacían mal,
y a las que quizá yo,
sin darme cuenta también dañaba.
Crecí cuando aprendí a rodearme sólo de la gente que me hace reír,
cuando comprendí que la vida es demasiado corta para no ser feliz,
cuando acepté que somos un instante,
y que cualquier domingo triste de invierno,
sin previo aviso, nos podemos ir.
Crecí cuando la muerte me sacudió las entrañas,
cuando la ausencia me obligó a convivir con el vacío.
Crecí cuando aprendí que yo misma soy motor de mi auto-estima,
entendiendo que cuando uno está en paz,
entendiendo que cuando uno está en paz,
su entorno también,
su vida y todo.
su vida y todo.
Crecí raspándome las rodillas y haciéndolas sangrar,
llorando a escondidas y riendo sin parar.
Crecí cuando vi en el otro batallas desconocidas,
maduré tratando de perder el prejuicio,
juzgándome a mi misma,
mutando de mi.
juzgándome a mi misma,
mutando de mi.
Crecí cuando me amaron de verdad por primera vez,
cuando me mostraron que el amor sólo vale la pena cuando es sano.
Crecí tanto y mucho cuando supe amar sin poseer,
acompañar sin invadir, vivir sin depender..
Crecí más que nunca cuando por fin comprendí,
que hay que juzgar menos para poder amar más.
18/11/16
Amar más
A veces pienso que llevo toda mi vida buscándote y que, más allá de dónde sea que hayas estado, lo importante es que en algún lugar estabas. Pienso que uno no siempre es consciente de lo que busca, pero que siempre es consciente de lo que encuentra.
Me parece trillado pensar que haberte encontrado me pueda cambiar la vida, pero si es así, ojalá seas parte de ella hasta el último día.
Y ojalá que todo lo que se desmoronó después de abrazarte, traiga calma.
Porque tal vez sea cierto que no se puede ganar la paz sin batallar ninguna guerra, y tal vez por lo mismo, mientras algunos elegimos ganar otros pierdan.
A veces pienso que es pronto para decirte todo lo que siento y que fue muy fácil que me lo hagas sentir. Pienso que nunca tan acertado Cortázar al decir, que el amor es un rayo que te parte los huesos y que no se puede elegir.
Me parece apresurado imaginarme la vida con vos, pero si la hay, ojalá no se termine.
Y ojalá que todo lo que me queda, te incluya.
2/11/16
La calma
Nunca creí en la suerte pero con vos dudé, no sé bien para qué viniste pero ahora quiero que te quedes. Y quiero poder ignorar todo lo que todavía duele de haber sido quien fui y quiero convertirme en todo lo que vos quieras. No estoy segura de casi nada pero de vos me enamoré; y no sé para qué decírtelo, si ya sé que lo sabés. Creo que tengo más de 28 cicatrices y un problema con éste número sin resolver. Me duelen todas y cada una, pero todo me molesta menos que el volumen en siete o en tres. También creo que te soñé toda la noche y te extrañé más dormida de lo que lo hago despierta, y por eso ahora te escribo, porque no encuentro otra manera de tenerte cerca y porque te quiero tanto que me tiemblan las manos en cada letra. Estoy asustada, me siento viva sólo cuando estás al lado mío y me olvido del mundo cuando dormimos juntos. Me da miedo la distancia y sé que no soportaría que me pasen de nuevo las mismas cosas. Aunque después de nosotros, ni siquiera me importa tener nuevas heridas y me tiene sin cuidado lo que pueda pasar. Te quiero acá, conmigo, ahora, queriéndonos, besándote.
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