y que de no haber sido tan triste, hoy no podría ser tan feliz.
Como si hubiese tenido que atravesar el dolor y la tristeza
para poder recién en el fondo descubrir,
que siempre hay algo más para el que sigue intentando.
Que tal vez no todo está tan mal en este mundo,
y que al final todo llega para el que sabe esperar.
Quizá si no conocería tan de cerca la miseria y el frío de la soledad,
hoy no me causaría nada tener tanta riqueza adentro mío.
Hoy no gozaría tanto del calor de la compañía.
Si tal vez nunca me hubiera sentido tan terriblemente sola,
hoy no entraría en mi esta sensación tan inexplicable de vivir acompañada
y con la gracia de llevar en mi interior,
dos corazones.
Si todos los caminos me conducían al mismo sitio,
no me arrepiento de haber transitado por ninguno.
Porque no me imagino en otro lugar que no sea en el que estoy ahora.
Porque la verdadera felicidad dicen que no se nota,
pero yo la noto cada día más y todas las noches me duermo abrazándola.
Y cada mañana cuando me despierto y me mira, le sonrío.
No me importaría volver a vivir toda mi vida,
por más nublado que se haya puesto todo tantas veces,
si al final hoy vivo con la luz del sol al lado mío,
y llevo adentro un amor,
que es más grande que cualquiera de nosotros.
