28/3/15

Si supieras lo que generas

De sensaciones encontradas, de estar la mayor parte del tiempo pensando en vos y de todo esto que me pasa. Desde que apareciste sin querer y te reconocí sin poder. De los besos que no nos dimos y de no querer ser la causa de la distancia entre tus cosas y yo, entre tu mundo y el mío, entre el abismo entre los dos. De cuando sentí que la soledad no siempre es mantener guerras con uno mismo, que la paz también está en los detalles, que todo cambia si escucho tu voz. Es confuso sentirte cerca, perderme en mi y querer encontrarte. Tener una razón para irme y buscar siempre alguna para quedarme.
Es confuso que me causes tantas cosas...
Ojalá ser felices no fuese tan difícil como lo que me pasa cuando sé de vos. Ojalá entendieses que cuando digo que todo esto es raro me refiero a que es algo de eso, que pasa una vez cada tanto y que no se encuentra fácilmente. Que por eso me conmueve, que por eso me interesa. Que la verdadera felicidad está en la manera de ver las cosas, que con ojos insomnio y corazón desalmado te invito a quedarte un rato a mi lado.
Tengo miedo porque hablo mucho cuando hablo y escucho mucho cuando escucho, pero sé que siempre hay algo más. Aunque cuando te veo ser sos tan tranquilo, que transmitís de esa calma que necesito y me das esperanzas de algo mejor. Acumulo desencuentros para no perder los miedos, para seguir dudando entre temores y abrazándome a todo esto, porque hay que aferrarse a las cosas que nos asustan.
Quizá, sean las mejores que puedan sucedernos...
No sé explicar bien lo que significa tener miedo al miedo de perderte sin haberte tenido ni una sola vez. A morirme de celos de verte volver por haberte ido sin haberme tenido ni una sola vez. Me muerdo los labios desde la primera letra y tengo las mismas ganas de verte desde que empecé a escribirte. Las mismas ganas de naufragar entre tus brazos y empaparte el alma de cosas buenas. No hay belleza en los milagros si uno comienza algo creyendo que va a terminar algún día. Creyendo que nuestros caminos pueden cruzarse y volver al mismo lado sin intentar que tal vez, juntos, lleguen a lugares a los que jamás habíamos ido. Dejar de lado los muros que separan y pensar que tal vez un día, querer a alguien no sea sinónimo de estar en peligro. Correr riesgos no quiera decir que pasen cosas malas y arriesgarse de una vez por todas, sea algo bueno.
Quizá mañana nos miremos a los ojos sin sentir vergüenza, entendiendo que hay tristeza en todas aquellas cosas que desde hoy, no sepamos compartir...

20/3/15

Lo más grande que te podes llevar

El mismísimo momento en el que me río por dentro -soy feliz un instante- me acuerdo de eso que nos provocó al mismo tiempo la misma carcajada. Estábamos juntas, contemplé sus miradas y entendí que reír hasta llorar no tenía sentido si no era acompañada. Que sentir eso que pasa cuando miras a alguien y te entiende sin hablar, es completarse. Que percibir lo que carga el otro como si fuese propio, abrazarlo sin brazos aún a distancia y acudir a sus heridas cada vez que haga falta: es sentirse parte de la vida de alguien incondicionalmente.
Entregarse para dar y recibir sin peros que dividan; con oídos incansables, hombros firmes y palabras sanadoras. Aprendiendo a compartir risas y lágrimas. Comprendiendo que los -amigos- son almas que se eligen un día y se vuelven a elegir desde ese entonces. Y si el título no encaja es porque decir -mis amigas- no alcanza, porque lo que son no entra en palabras, porque desconozco algo más grande y porque en la vida podría explicarlo exactamente. Sentirme abrazada con cada gesto, aceptada a pesar de tantos defectos, querida y acompañada todos los días de mi vida. Entre tantas otras cosas que me causan, sentir también que la casualidad no existe, que las quiero más que a la ley de atracción y al karma, que prefiero un rato juntas que cualquier otra cosa...
Convencerme cada día de que no hay nada mejor que tenerlas conmigo.
Desearles con el corazón la felicidad eterna, los bellos milagros que se merecen, la paz y la armonía de sus almas. Quererlas a rabiar, extrañarlas si no las tengo cerca y rebelarme ante cualquier mal que se les quiera acercar. Reforzar todos los días ese lazo indestructible que alguna vez nos unió para que ya no se tense. De las cosas malas que viví aprender a cuidarlas para que jamás las vivan ustedes. De las cosas buenas aprender a regenerarlas para que nos unan y se acorten las distancias que el destino nos imponga. Gracias por la paciencia infinita, por las manos que curan, por esos abrazos que siempre me vuelven a armar y por las fuerzas para salir adelante. Juntas...