De sensaciones encontradas, de estar la mayor parte del tiempo pensando en vos y de todo esto que me pasa. Desde que apareciste sin querer y te reconocí sin poder. De los besos que no nos dimos y de no querer ser la causa de la distancia entre tus cosas y yo, entre tu mundo y el mío, entre el abismo entre los dos. De cuando sentí que la soledad no siempre es mantener guerras con uno mismo, que la paz también está en los detalles, que todo cambia si escucho tu voz. Es confuso sentirte cerca, perderme en mi y querer encontrarte. Tener una razón para irme y buscar siempre alguna para quedarme.
Es confuso que me causes tantas cosas...
Es confuso que me causes tantas cosas...
Ojalá ser felices no fuese tan difícil como lo que me pasa cuando sé de vos. Ojalá entendieses que cuando digo que todo esto es raro me refiero a que es algo de eso, que pasa una vez cada tanto y que no se encuentra fácilmente. Que por eso me conmueve, que por eso me interesa. Que la verdadera felicidad está en la manera de ver las cosas, que con ojos insomnio y corazón desalmado te invito a quedarte un rato a mi lado.
Tengo miedo porque hablo mucho cuando hablo y escucho mucho cuando escucho, pero sé que siempre hay algo más. Aunque cuando te veo ser sos tan tranquilo, que transmitís de esa calma que necesito y me das esperanzas de algo mejor. Acumulo desencuentros para no perder los miedos, para seguir dudando entre temores y abrazándome a todo esto, porque hay que aferrarse a las cosas que nos asustan.
Quizá, sean las mejores que puedan sucedernos...
Quizá, sean las mejores que puedan sucedernos...
No sé explicar bien lo que significa tener miedo al miedo de perderte sin haberte tenido ni una sola vez. A morirme de celos de verte volver por haberte ido sin haberme tenido ni una sola vez. Me muerdo los labios desde la primera letra y tengo las mismas ganas de verte desde que empecé a escribirte. Las mismas ganas de naufragar entre tus brazos y empaparte el alma de cosas buenas. No hay belleza en los milagros si uno comienza algo creyendo que va a terminar algún día. Creyendo que nuestros caminos pueden cruzarse y volver al mismo lado sin intentar que tal vez, juntos, lleguen a lugares a los que jamás habíamos ido. Dejar de lado los muros que separan y pensar que tal vez un día, querer a alguien no sea sinónimo de estar en peligro. Correr riesgos no quiera decir que pasen cosas malas y arriesgarse de una vez por todas, sea algo bueno.
Quizá mañana nos miremos a los ojos sin sentir vergüenza, entendiendo que hay tristeza en todas aquellas cosas que desde hoy, no sepamos compartir...
