Ésta vez, no soy yo, ni es él, ni es nadie...y no aclaro más para no oscurecer...
Para que no pierdan el color los colores que hoy me tiñen la vida de buena fe
Ésta vez, hace tanto tiempo que estoy a solas conmigo misma, que ya ni sé cuánto tiempo hace. Hace más todavía que dejé de perder el tiempo en cosas que no valen la pena y por fin aprendí a dedicárselo a personas que lo valen todo. A personas que contagian simpleza, y que en vez de tormentas irremediables, siempre traen a mis días tardes de verano; a veces con noches de lluvias torrenciales, pero con el mismo sol que cada mañana vuelve a salir y a irradiar mi mundo. Llenándome, quizá sin querer, de buenas ideas; y con buenas ideas quiero decir planes, momentos, situaciones y pequeños infinitos que en el centro de mi alma, duran toda la eternidad...
Hay que saber cómo y cuándo atesorar esas ideas, porque así como los malos tragos se digieren con el tiempo, los instantes felices también van quedando atrás. Cuando me quedaba sin ninguno de esos me sentía más sola que nunca, y sólo el pensarlo me aplastaba el alma. Me abrumaba el cansancio de pensar en amores acabados, de tantos miedos que al cabo ya no le temía más a nada, de menos gente buena en el suelo y de cada vez más estrellas lejos, en el cielo, que descansan en paz...
28 de diciembre, feliz día de los inocentes comprendí que las mejores cosas pasan a quien sale a buscarlas. Que como resonó en una novela las oportunidades son de quien las toma y no de quien las quiere. Que como leí en el karma quien se mueve muy mal, como yo, sobre el plano físico, se mueve muy bien en aquel astral. Será...
Ésta vez, en la incertidumbre de estar sola pero bien acompañada, descubrí que de esta soledad de deshacerme de gente que me hacía mal, apareció mucha gente que me hace bien. Y que soy un poco más feliz desde que sé, que aún estando rota en mil pedazos, se puede estar espectacularmente genial. No hay nada más genial que estar bien, rota...
Hay que saber cómo y cuándo atesorar esas ideas, porque así como los malos tragos se digieren con el tiempo, los instantes felices también van quedando atrás. Cuando me quedaba sin ninguno de esos me sentía más sola que nunca, y sólo el pensarlo me aplastaba el alma. Me abrumaba el cansancio de pensar en amores acabados, de tantos miedos que al cabo ya no le temía más a nada, de menos gente buena en el suelo y de cada vez más estrellas lejos, en el cielo, que descansan en paz...
28 de diciembre, feliz día de los inocentes comprendí que las mejores cosas pasan a quien sale a buscarlas. Que como resonó en una novela las oportunidades son de quien las toma y no de quien las quiere. Que como leí en el karma quien se mueve muy mal, como yo, sobre el plano físico, se mueve muy bien en aquel astral. Será...
Ésta vez, en la incertidumbre de estar sola pero bien acompañada, descubrí que de esta soledad de deshacerme de gente que me hacía mal, apareció mucha gente que me hace bien. Y que soy un poco más feliz desde que sé, que aún estando rota en mil pedazos, se puede estar espectacularmente genial. No hay nada más genial que estar bien, rota...
Ésta vez, pedí que si quién llegase se iba a ir después, pegara la vuelta...
A la espera, más nadie viene. O bien, quien viene no alcanza...
A la espera, más nadie viene. O bien, quien viene no alcanza...
Despido un año más (o menos quién sabe) terminando La historia de una reencarnación de Fausta Leoni, ojeando otra vez la @cosmpolitan de este mes en busca de inspiración propia, pensando en volver antes de irme, abrazando a la poca cantidad pero buena calidad de personas que me rodean, un poquito más fuerte que ayer y con las mismas ganas que mañana. Con los pies en la tierra y la mirada en el cielo...








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