Que si lo que tiene que pasar pasa y que lo que no pasa no tiene que pasar,
algo está mal, algo que quedó entre vos y yo pero nada que ver tiene con nosotros...
Yo creía que a quien se había quedado cuando tenía razones para irse, no había que dejarlo ir. Pero me quedé sin razones para retenerte. Transformé mis ilusiones para quererte (a pesar de saber que podía perderte) y me adelanté a lo que podía pasarnos y entonces, no nos pasó nada. Sostuve la mirada en tus ojos intentando decirte que te necesitaba más que nunca pero estabas tan lejos, que no me veías, no me escuchabas...
Contuve mi vida en cinco segundos al lado tuyo y el resto dejó de importarme, me aterroricé de sólo pensar cuánto te quería y sin embargo, te dejé ir. Porque no tuve más razones para hacer que te quedaras. Porque mis ilusiones dejaron de engañarme y porque entendí por primera vez, que por mucho más que podía llegar a quererte, no había manera de hacer que sientas lo mismo. No hay ni la va a haber. Ni tampoco forma de justificar que nos gusten las cosas que nos causan daño. Que me gustes más todavía desde que te vi partir sin mirar atrás, desconsideradamente. Desde que sé que ni pensar en tu sonrisa ni en las veces que me hiciste sonreír alcanzan, porque nada es suficiente si no estás. Porque no puedo explicar lo que siento porque todavía no lo sé descifrar...
Cuántas veces voy a sentirme así hasta tenerte conmigo devuelta?
Necesito encontrarme de nuevo en tu abrazo y dejar de pensar en todo esto.
Necesito dejar de necesitarte. Dejar de pensar en quererte y en no saber cómo hacerlo.
algo está mal, algo que quedó entre vos y yo pero nada que ver tiene con nosotros...
Yo creía que a quien se había quedado cuando tenía razones para irse, no había que dejarlo ir. Pero me quedé sin razones para retenerte. Transformé mis ilusiones para quererte (a pesar de saber que podía perderte) y me adelanté a lo que podía pasarnos y entonces, no nos pasó nada. Sostuve la mirada en tus ojos intentando decirte que te necesitaba más que nunca pero estabas tan lejos, que no me veías, no me escuchabas...
Contuve mi vida en cinco segundos al lado tuyo y el resto dejó de importarme, me aterroricé de sólo pensar cuánto te quería y sin embargo, te dejé ir. Porque no tuve más razones para hacer que te quedaras. Porque mis ilusiones dejaron de engañarme y porque entendí por primera vez, que por mucho más que podía llegar a quererte, no había manera de hacer que sientas lo mismo. No hay ni la va a haber. Ni tampoco forma de justificar que nos gusten las cosas que nos causan daño. Que me gustes más todavía desde que te vi partir sin mirar atrás, desconsideradamente. Desde que sé que ni pensar en tu sonrisa ni en las veces que me hiciste sonreír alcanzan, porque nada es suficiente si no estás. Porque no puedo explicar lo que siento porque todavía no lo sé descifrar...
Cuántas veces voy a sentirme así hasta tenerte conmigo devuelta?
Necesito encontrarme de nuevo en tu abrazo y dejar de pensar en todo esto.
Necesito dejar de necesitarte. Dejar de pensar en quererte y en no saber cómo hacerlo.
