30/8/14

Y que el tiempo siempre tiene la razón

Y por encima de todas las razones que tenia para huir, siempre encontraba una que me convenciera para quedarme. Y sabía que mi lugar ya no era ahí, y que por encima del cariño inconmensurable que había llegado a sentir, tenía que irme. Y todavía él me parecía esa tranquilidad después de las tormentas, y aunque los días se cansaban de llover, volvía a sus brazos creyendo que todo iba a estar bien. Y fuéramos donde fuéramos, donde nos encontrábamos siempre hacía mucho frío; y lo cierto es que a veces me hacía creer, que las cosas podían cambiar. Y por encima de esperar siempre a que pase algo y volvamos a empezar, cuando estás tanto tiempo esperando lo mismo, te olvidas que hay otras cosas que pueden llegar.
Él fue de esas personas que me hicieron creer que yo no era quien yo pensaba en realidad, de esas personas que me hicieron olvidar por momentos de como se sentía el calor del sol cuando pega en el cuerpo; de esas partes de mi vida de las que siempre prefiero no hablar. Y juraría que hubiese dado todo y más porque funcione, y que llegué a creer que lo demás no importaba si estaba en sus brazos. Y que muchas veces he olvidado en su mirada, que el amor es lo mas parecido a un precipicio, y que nunca podría sentirlo igual. Y hasta que pasó el tiempo y puso las cosas en su lugar.
Y por encima de no reconocerlo, supe marcharme.
Y entendí que el alma se ilumina cuando dejas la luz entrar. Que cuando dejas atrás el miedo, te sientes libre. Y también, que puedes olvidarte de repente de algunas cosas, olvidarte por completo. Y volverte a recordar...

De las ganas que tengo

Cuando escribo sangro para mutilar los miedos que me quedan, cuando abrazo lloro y suplico abrazos que contengan; y cuando beso perdono mi pasado para dejarlo cada vez, un poco más atrás. Empiezo a escribir cuando ya sé que es lo que me asusta y lo puedo enfrentar, pero olvido que el miedo no se va. Esta mañana te hubiera esperado pedirme que me fuera, pero te vi con los ojos cerrados despertar y abrazarme de nuevo. Cuando te acostumbras a vivir en el medio de la nada, crees que quien pasa no mira, pero le echas la vista como si hubieses querido sentir el olor al perfume de alguien que ya conocías de otra vida. O de algún otro lado que ignoras y recuerdas al mismo tiempo. Me calma respirar el aire que me queda por delante después de sonreírte. Eso que queda entre el silencio que no incomoda y la risa que llena el alma; entre besarte a media noche dormida y despertarme en tu cama. Después de volver a abrir los ojos lidié con tanta luz, y entendí que de sueños también se sobrevive, que podría cerrarlos y no volver a abrirlos nunca si quisiera. Dejame decirte el por qué de toda esta lluvia en víspera de primavera, el por qué de todo este sol a fin de agosto. Dejame contarte de como soñé con vos y te tenía al lado mio; de las ganas que tengo de envenenarte a suspiros y ponerte en duda a pulsaciones, de empujarte al vacío y lanzarme atrás tuyo.
De escribir verdades, encontrar soluciones y vomitar flores.

28/8/14

Gracias

Se apagó la luz, se prendió el cielo. Iluminaste los días tristes y las noches de desvelo. Abrí los ojos después de mantenerlos cerrados por mucho tiempo. Encendí el sol que estaba cansado de vivir a oscuras en mi habitación y corrí las nubes que me tapaban la vista para verte mejor. Llegaste de noche, te quise de día; de mañana y de tarde. De besos y risas. De amor y heridas que no cicatrizan. Te busqué convencida de que ya me encontraste. Se hizo de día, se volvió de noche. No sé si pueda ir en contra del mundo de nuevo, no sé si llegue por este camino a algún lugar. Amanece tan pronto que no estoy segura de haber amanecido en serio, estás tan cerca que no puedo estirar los brazos para tocarte. Me fundo en tu abrazo para pedirte que te quedes, que me des la mano y me lleves. Que no importa si no vamos a ninguna parte. Se cayó la luna, se iluminó el suelo. Sonreí al cielo, besé las estrellas. Suspiré diez veces, y en cada suspiro,
te dije gracias: por quedarte conmigo.

Tampoco vengas

(a decirme que con él me superaste)
No te creo

16/8/14

Nos resignamos. Nos dejamos estar y que sea lo que tenga que ser.
Dicen que es más fácil imaginar la vida cerca de alguien que nos causa daño, que intentando encontrar a alguien capaz de no hacernos mal. Que es más fácil querer a alguien que nos lastima, que a alguien que sólo nos quiere cuidar. También dicen que el amor es más fuerte y es mentira. Que todo pasa pero que todo vuelve. Que somos el resultado de lo que hacemos en otras vidas. Y que nada es para siempre.
Nos enfermamos. Nos encontramos aunque no nos estábamos buscando y por alguna estúpida razón nos elegimos. Nos encadenamos y no nos sabemos soltar cuando es necesario. Pero nos soltamos cuando ya no hay vuelta atrás y estamos perdidos.
Dicen que nadie ha muerto de amor pero yo morí de miedo a no volver a amar.
Nos negamos a ver las cosas que no nos gustan.
Dicen que hay personas que le pones la realidad en frente y cierra los ojos. Yo debo ser una y no por elección propia, por karma. Por haber sabido querer sin saber como es debido, sin querernos todavía. Por pensar que todo llega algún día y que si vos salvas a alguien, también te va a salvar por el resto de tu vida.
Nos convencemos. Nos mentimos en la cara y nos creemos.
Dicen que nos empeñamos en seguir sintiendo amor por lo mismo porque nos asusta arriesgarnos de nuevo a algo distinto. Porque no somos capaces de olvidar. Dicen que no se puede cambiar de corazón y sonrisa así no más, que no cualquiera suma sin restar, que vos seguís allá y yo acá. Uno aprende a decir adiós todas las veces que se va. Y a sobrevivir sin beber hasta aprender a pasar el último trago de lo que nos queda. Desintoxicándose botella tras botella hasta por fin entender, que nos amamos.
Nos amamos tanto, que nos hacemos mal.
Dicen que esto también pasará.

Una línea directo al infinito

De verdad, no quiero repetir mil veces las mismas cosas. No quiero escribir por obligación y no quiero que seas mi vocación cada vez. Quiero un camino inmediato que me lleve a vos. Una escalera hacia abajo para ir a buscarte y traerte conmigo. Quiero explicar cosas que aún no he entendido y quiero olvidarte para volver a conocerte una noche de estas y enamorarme de nuevo. Volver a abrazarte primero, dejar de quererte después para empezar a amarte y envolverte en todas las cosas que quiero decirte, pero no puedo. Quiero dejar de pensar en cuánto de más te habré querido, te escribo en pasado porque es donde quisiera llevarte. Donde deberías quedarte para siempre y devolverme todo lo mío que te quedaste. Creo que me enamoré de vos con la soltura de quien no se equivoca nunca. Con la convicción de quien sabe lo que quiere lo busca y lo encuentra. De quien sabe lo que piensa, lo intenta y lo hace.
Hace tanto que escapé de mis errores que cuando por fin regresen a mí van a estar más cansados que yo de esperar a que de repente pase algo y te borres.
Te enfrentes a la realidad de un invierno más sin caricias y me cuentes qué se siente, cómo se hace, cuál es la forma para seguir viviendo sin tu amor. Sin mis letras mojándose en el suelo donde me acuesto a contar cuántas maderas cruzan el cielo de tus noches sin dormir que se llenan de recuerdos que ya no son. Estoy obligándome a dejar de escribir esto y no pienso hacerme caso. Estoy curando una herida para abrir otra tranquila. Y siempre doles en alguna parte, siempre me aterra recordarte, siempre tengo cosas que contarte. Justo cuando creí haber perdido todos mis miedos muero lentamente, y aunque prefiero incendiarme, me apago de a poco, te soplo en los ojos, te beso donde siempre, te miento de nuevo, te dibujo y te borro.
Te veo en cada película que veo y que no estás al lado mío para abrazarme.

6/8/14

Que el pasado sea todo eso que te llevaste

El tren del que nunca he querido bajarme, la única película que nunca miré, la sexta letra de mi nombre, el tilde del día en que me marché. El camino sin fin, la respuesta correcta, el mundo paralelo donde todo está bien, las palabras que jamás supiste ver, lo áspero de sentirte tan cerca y no saberte querer. La página que marqué como favorita y también subrayé, el bosque de la huida del amor que no pudo ser, el cesto donde dejé mis ganas envueltas en un papel y toda tu vida rendida a mis pies.
La parte sensata de la insensatez, el beso en la frente antes de dormirme, el lado más débil de toda mi piel, las miradas que te sentencié y el agua que nunca debí beber.
La espera agotada por pura cortesía, el puente que se hunde cuando se hace de día, la palma de tu mano sosteniendo a la mía, los motivos ingratos que me dejaron en ruinas, el espacio vacío que quedó para siempre y la infinidad de veces que te reinventé a escondidas. El ojalá triste que no se cumplió nunca, las lágrimas perdidas que no se cayeron, la carta de mentira que soplé entre tus dedos, el lugar oscuro donde habitan mis miedos, el principio del fin de todos mis tiempos.
El andén, la estación, tus ojos, mi dolor; el hechizo, la llegada, tu voz, mi sudor;
la noche, el día, tus brazos, mis codos, el antes, el durante, el por qué y el adiós.

4/8/14

No sé cuánto tiempo llevo tratando de olvidar lo mismo, quizá tanto, que incluso ya olvidé lo que estaba olvidando aún a conciencia de que soy incapaz de olvidar.
¿Qué más tendría para hacer si un día por fin lograría acabar con eso que me sacudió los huesos y me hizo comprender que también existen las cosas sin sentido? Vivo esforzada a comprender lo incomprensible y temo entender de una vez por todas que también existen cosas, que no tienen ningún sentido. Y con eso que hay personas: que brillan sin luz, abrazan sin brazos y entienden que el abrazo, es eso que aleja y une al mismo tiempo (tan lejos del vos y yo y tan cerca del nosotros) y no abriga como creen muchos, pero sujeta, une, enreda, y forma lazos. No sé cuánto tiempo hacía que quería decir todo esto, que llevo pensando que aunque podría quedarme a vivir en cualquiera de mis cicatrices no lo elijo, y que aunque podría morirme en el fondo de sus ojos amordazada a su antojo no lo hago. Porque entre tanto y tanto comprendí los silencios que separan sin ser kilómetros y las distancias que acercan las mayores alegrías y tristezas de mi vida al mismo sitio. A pesar de las ausencias, las mentiras y movidas, a veces se me olvida, que si por fin conseguiría quitarlo de mis días, ya no tendría nada que contar cuando hablo dormida. Ya no pasaría mi tiempo intentando olvidar eso, que marcó tanto mi paso y lo transformó por completo, ya no tendría más nada que hacer.
Tan sólo buscarlo, pedirle un abrazo y volverlo a convencer...