No sé cuánto tiempo llevo tratando de olvidar lo mismo, quizá tanto, que incluso ya olvidé lo que estaba olvidando aún a conciencia de que soy incapaz de olvidar.
¿Qué más tendría para hacer si un día por fin lograría acabar con eso que me sacudió los huesos y me hizo comprender que también existen las cosas sin sentido? Vivo esforzada a comprender lo incomprensible y temo entender de una vez por todas que también existen cosas, que no tienen ningún sentido. Y con eso que hay personas: que brillan sin luz, abrazan sin brazos y entienden que el abrazo, es eso que aleja y une al mismo tiempo (tan lejos del vos y yo y tan cerca del nosotros) y no abriga como creen muchos, pero sujeta, une, enreda, y forma lazos. No sé cuánto tiempo hacía que quería decir todo esto, que llevo pensando que aunque podría quedarme a vivir en cualquiera de mis cicatrices no lo elijo, y que aunque podría morirme en el fondo de sus ojos amordazada a su antojo no lo hago. Porque entre tanto y tanto comprendí los silencios que separan sin ser kilómetros y las distancias que acercan las mayores alegrías y tristezas de mi vida al mismo sitio. A pesar de las ausencias, las mentiras y movidas, a veces se me olvida, que si por fin conseguiría quitarlo de mis días, ya no tendría nada que contar cuando hablo dormida. Ya no pasaría mi tiempo intentando olvidar eso, que marcó tanto mi paso y lo transformó por completo, ya no tendría más nada que hacer.
Tan sólo buscarlo, pedirle un abrazo y volverlo a convencer...
.jpg)