Nos resignamos. Nos dejamos estar y que sea lo que tenga que ser.
Dicen que es más fácil imaginar la vida cerca de alguien que nos causa daño, que intentando encontrar a alguien capaz de no hacernos mal. Que es más fácil querer a alguien que nos lastima, que a alguien que sólo nos quiere cuidar. También dicen que el amor es más fuerte y es mentira. Que todo pasa pero que todo vuelve. Que somos el resultado de lo que hacemos en otras vidas. Y que nada es para siempre.
Nos enfermamos. Nos encontramos aunque no nos estábamos buscando y por alguna estúpida razón nos elegimos. Nos encadenamos y no nos sabemos soltar cuando es necesario. Pero nos soltamos cuando ya no hay vuelta atrás y estamos perdidos.
Dicen que nadie ha muerto de amor pero yo morí de miedo a no volver a amar.
Nos negamos a ver las cosas que no nos gustan.
Dicen que hay personas que le pones la realidad en frente y cierra los ojos. Yo debo ser una y no por elección propia, por karma. Por haber sabido querer sin saber como es debido, sin querernos todavía. Por pensar que todo llega algún día y que si vos salvas a alguien, también te va a salvar por el resto de tu vida.
Nos convencemos. Nos mentimos en la cara y nos creemos.
Dicen que nos empeñamos en seguir sintiendo amor por lo mismo porque nos asusta arriesgarnos de nuevo a algo distinto. Porque no somos capaces de olvidar. Dicen que no se puede cambiar de corazón y sonrisa así no más, que no cualquiera suma sin restar, que vos seguís allá y yo acá. Uno aprende a decir adiós todas las veces que se va. Y a sobrevivir sin beber hasta aprender a pasar el último trago de lo que nos queda. Desintoxicándose botella tras botella hasta por fin entender, que nos amamos.
Nos amamos tanto, que nos hacemos mal.
