16/8/14

Nos resignamos. Nos dejamos estar y que sea lo que tenga que ser.
Dicen que es más fácil imaginar la vida cerca de alguien que nos causa daño, que intentando encontrar a alguien capaz de no hacernos mal. Que es más fácil querer a alguien que nos lastima, que a alguien que sólo nos quiere cuidar. También dicen que el amor es más fuerte y es mentira. Que todo pasa pero que todo vuelve. Que somos el resultado de lo que hacemos en otras vidas. Y que nada es para siempre.
Nos enfermamos. Nos encontramos aunque no nos estábamos buscando y por alguna estúpida razón nos elegimos. Nos encadenamos y no nos sabemos soltar cuando es necesario. Pero nos soltamos cuando ya no hay vuelta atrás y estamos perdidos.
Dicen que nadie ha muerto de amor pero yo morí de miedo a no volver a amar.
Nos negamos a ver las cosas que no nos gustan.
Dicen que hay personas que le pones la realidad en frente y cierra los ojos. Yo debo ser una y no por elección propia, por karma. Por haber sabido querer sin saber como es debido, sin querernos todavía. Por pensar que todo llega algún día y que si vos salvas a alguien, también te va a salvar por el resto de tu vida.
Nos convencemos. Nos mentimos en la cara y nos creemos.
Dicen que nos empeñamos en seguir sintiendo amor por lo mismo porque nos asusta arriesgarnos de nuevo a algo distinto. Porque no somos capaces de olvidar. Dicen que no se puede cambiar de corazón y sonrisa así no más, que no cualquiera suma sin restar, que vos seguís allá y yo acá. Uno aprende a decir adiós todas las veces que se va. Y a sobrevivir sin beber hasta aprender a pasar el último trago de lo que nos queda. Desintoxicándose botella tras botella hasta por fin entender, que nos amamos.
Nos amamos tanto, que nos hacemos mal.
Dicen que esto también pasará.