30/12/13

Filosofía barata y zapatos de goma

Mi duda al recuento del fin de año es si este haya sido el peor,
-o el mejor año de mi vida.-

Si las peores cosas se me han juntado en el mismo tiempo-espacio, o si lo mejor de mi vida haya sido lo peor que me pudo haber pasado. No tengo sentido. No es mi vida,
soy yo. En el fondo de todo esto solo intento explicar a alguien que no me entiende, que el dolor, es proporcional al amor y que una vez que se instala en ti lo único que sabe hacer, es crecer. Extenderse. Anudarte y ponerte tantas trabas,
como el amor lo hace cuando aparece.

Siempre pensé que había sobrevivido a todo esto, que a pesar de haberle hablado de amor a una persona que era sorda y haberle entregado el sol a alguien que no sabia apreciar su brillo, yo también amé. Como nunca antes y como dudo jamás después. Necesito volver a nacer ya mismo y que este año comience otra vez. Necesito leer libros y quemarlos. Siento que disparé y la puntería me ha fallado. Que todos mis objetivos a principio de este abril hoy se ven derrotados, que todo lo que construí se ha echado a perder y que sin embargo, he ganado aún más de lo que habría apostado.

Para darle lugar a la próxima primavera no quiero mas metas. No busco un amor ni alguien que me quiera. Después de tantos males que me han descuidado, a cuidarme aprendí sola. Y la vida es otra cosa sólo, cuando miro los ojos de mi bisabuela y no puedo entender que haya vivido setenta y ocho veces más que yo, y que también quiera irse de este mundo triste y no comprenda por qué sigue acá. La rabia por no poder escoger, la ansiedad por haber fracasado y que no se me ocurra algo más...

No quiero decir que te necesito, lo que quiero decir: es que estoy necesitando un poco menos a todos los demás. Tengo la mirada en el cielo y ya me conozco el infierno de memoria pero no se por qué, siento que no encajo en ningún lugar.

No sé si ésta es la manera correcta de cerrar el año o si es exacto el recuento de todos estos días que se me han pasado volando y que, recuerdo el verano pasado como si hubiese sido hace tan poco, que todavía presiento que venís a abrazarme por la espalda y me encojo. No me puedo quejar. Comprendí la violencia, el dolor, la frecuencia, la amistad, el fracaso y los idiotas. Entendí su mirada, mis noches de desvelo, el nutella en las tostadas, el cariño por mi gata, la familia, el café y la derrota.

Quiero a mis amigas, al abrazo que nunca termina, al rock nacional y a Charly García. Quiero que el próximo año, a fin de temporada, lo que escriba ya no hable de vos, de mi o de nosotros. Que vuelva el amor a ponerse de moda, que mi mundo sea siempre redondo y de ricota; y que nunca, pero nunca, me falten las letras.
Escribo porque amo, no importa quién lea.

Quizá cuando comprendas mi -te quiero- el tuyo ya no tenga valor

22/12/13

Hoy me olvidé de poner en el suelo los pies por un rato, y ya me siento mejor...

El problema al final, no es que tu mundo en mi mundo no. Ni que tu mundo es diferente al mio. El problema es que somos del mismo mundo y apesta. Y lloramos más de lo que reímos y de pronto, morimos más de lo que nos queda por vivir.

El problema es que nos la pasamos pidiendo que algo cambie y no hacemos nada por cambiar algo. Que me la paso intentando que me comprendan, y desde la cabeza a los pies soy incomprensible.

El problema quizá, sea que nos conformamos con lo que tenemos, como si fuera poco todo lo que no tendremos nunca.

Hoy salí a caminar descalza y me agarró la tormenta. Llovía tristezas y tronaba dolor.

El problema es que sigo volviendo siempre al mismo sitio, vos...

Despiértate nena...

¿Cuál es el día ideal desde que me fui?
¿Cuál el momento indicado desde que no estoy?
¿Cuándo se hizo tan oscura la noche?
¿Cuándo amaneció sin sol?
No me siento del todo encendida hoy como para escribir y arder en llamas. Creo que estoy a los gritos en mi silencio que retumba en las ventanas desde hace poco más de una semana. Me congela crear declaraciones innecesarias y me derrite darlas. Cuando me despierto de repente a la madrugada y siento que he dormido mil años y que todavía no se me ha hecho tarde, comprendo que llegar tarde no siempre es ser impuntal y que ser impuntual, a veces, es llegar muy pronto. Diviso tus ojos en medio de la noche detrás de la persiana, juro haber reconocido esa mirada esta tarde. Dicen que cada vez que te despertas por la noche hay un cincuenta por ciento de probabilidades de que alguien, te haya estado observando. Me cuesta después de tal movilización descender por el espacio en el que estoy aturdida, para volver a recostarme en mi cama semi-vacía y esperar a que me arrebate el sol del medio día. Hoy son dieciocho las veces que llego tarde para despertarme y quinientos cuarenta los días que llego temprano para seguir dormida. Tal vez me he puesto a escribir esto en algún sueño despierto de madrugada porque a veces, mantengo los ojos abiertos aún estando dormida...

20/12/13

Te llevo muerto en las espaldas

Ya no me aguanto que me vengan a hablar de dolores fuertes o perdidas grandes. Que sabe el resto de uno, si nunca ha tenido que quitarse el cuchillo de sus propias manos; que sabe aquel que señala, si hasta se ha juzgado a si mismo cuando nadie lo ha señalado. Y que nadie se atreva a clavarme la mirada y jurarme, que conoce mi dolor. Y que nadie se declare culpable, que inocente no soy; mucho más que un suicidio fallido, esto fue la desdicha del amor. Me arrodillo ante sus ojos para decirle hasta luego cuando pasa; ya no quiero sufrir el abandono de nuevo, las despedidas repetidas no completan vidas. Y me cruzo de brazos cuando me vence el cansancio y hoy, me he puesto a relucir entre sus pasos. Me he muerto de pena varias veces y mis manos han sangrado realidades cada vez que lo he matado. Me río a carcajadas porque estoy condenada a ser plenamente feliz y todavía no lo he aceptado. Mi futuro le declaró la guerra a mi pasado y hay quienes juran, que viene bien armado. Conté mi historia millones de veces y me dan asco los centenares de victimas que he dejado.
De ninguno me hago cargo porque ya no me veo ni una sola herida y ya no me encuentro ninguna cicatriz...solo esa puerta mal cerrada en mi cabeza, y el sonido de su voz que en las esquinas me atropella, frena, acelera y desde el suelo lo veo partir

Yo comprendí la soledad cuando estaba más rodeada de gente que nunca y no encontraba ni un solo par de brazos en el cual abalanzarme. Yo comprendí la distancia cuando necesite volver a casa, y estaba en casa. Yo comprendí la huida cuando se me hizo inevitable irme y más que partir, tuve que escaparme. Yo comprendí el perdón cuando cometí el mismo error veintiocho veces y necesite perdonarme. Yo comprendí el tacto cuando toque por primera vez sus manos y supe que nunca antes, había acariciado a alguien en toda mi vida. Yo comprendí la confianza cuando me la robaron los fieles que me asesinaban por la espalda. Yo comprendí el silencio cuando me aturdió una noche que me hice a mi misma mil reproches y tuve una pregunta que nunca, nadie podrá responderme. Yo comprendí la amistad cuando perdí de mis veinte amigos, veintidós. Yo comprendí el sueño cuando me topé con esta realidad, que es frívola y hace vomitar. Y permitame decirle, a usted que leyó esto sin querer, que si todavía no ha tenido que curarse un par de veces de si mismo,
aún no ha comprendido el dolor...

18/12/13

Y si esta vida se deshace, y entre alegrías vuelvo a ser feliz

No creo que existan las palabras exactas para decir lo que en realidad quiero, porque todavía no llegué al fondo de las cosas ni entendí que se cerró una etapa que jamás se va a volver a abrir. Todavía no estoy preparada para soltarme, todavía, estoy tan amarrada como el primer día. Porque cómo hago para irme del lugar al que hubiera querido pertenecer siempre? Cómo miro adelante si estoy acá y se que no me quiero ir? Las mañanas desdibujadas que se amontonan, los mejores y peores momentos juntos, la complicidad mutua y algún viaje a repetir. Cómo puede ser que encontré lo mejor justo a lo último? Que lo bueno siempre dure tan poco y que nada sea para siempre? Cuando digo "mejor" es exactamente eso; el mejor, el mejor curso. Desde el más al menos y desde una previa para el olvido a una mañana desayunando juntos. Desde las charlas de confesiones en una noche de las nuestras, a cualquier día de escuela que nunca, podía ser igual a otro. Quinto y sexto cuarta, y lo demás no pesa. Porque nada importaba una vez que estabas adentro. Nada era triste u oscuro cuando entraba al salón y estaban todos ahí. Que inútil sería la vida si pasáramos por ella sin dejar rastro; y qué mejor rastro que el que aprendí a dejar con ustedes. El que me subió desde el peor de mis fondos, y me elevo a lo más alto; el que me llenó de cosas lindas la vida de golpe, y generó en mi sensaciones y emociones que no podría describir. Nunca había visto el dolor tan lejos, hasta que los conocí; nunca había disfrutado tanto de ir a la escuela; llegar sentarme y sentir que ese era mi lugar. No quiero ni pensar en cuánto voy a extrañar todo, no puedo soltar las cosas que me hacen bien. Los quiero otra vez más a todos juntos, quiero abrazos infinitos suyos...
{Quiero la revancha de estos dos años; quiero llegar otra vez a las siete y enterarme que entrábamos a las ocho; quiero que tista me tire las cartas y me diga que también los tengo en mi futuro, quiero una mañana más juntos, quiero pedirle otro chicle a carlitos, quiero que tomen asistencia y pregunten otra vez por julián figueroa; quiero que vayamos todos una vez más a la baranda en el recreo, quiero una montaña de mesas y sillas contra la puerta, un tuti frutti masivo, una prueba más de marina y el machete colectivo; quiero discutirle a esteban federico, quiero que nos sentemos todos amontonados y quiero que venga claudia al salón, quiero que enzo me diga "el que mata tiene que morir, y el que fuma ¡también!"; quiero que gime grite "olmedoo!" y quiero los ruidos molestos de todos a la vez, quiero cantar floricienta toda la mañana con ana y quiero reconstruir el findesemana. Quiero que hagamos otra vez la ola y que santi haga la canita voladora, quiero pasear por los salones con enzo y cesu y quiero otro faltazo general; que danisa la llame a susana, que venga dario a proponernos una clase más, acostarnos en el mastil a mirar el cielo, juntarnos a comer y hablar hasta dormirnos; quiero otro fogón, otro cumpleaños, otro viaje, otro karaoke, cantar otra vez la canción de griselda, gritar "peinamos la coneja" ¡quiero otro año más! Quiero volver a sentir nostalgia escuchándolos al coro "llego quinto cuarta" o que alguno empiece en voz baja con "de tu madre..." y terminemos a los gritos. Abrazarlos a todos, quererlos siempre; quiero tenerlos en esta y en todas mis vidas, agradecerles x todo, y quiero irme al parque de la costa con ustedes todos los viernes que me quedan.} Yo no sé si existe el Karma o el hilo rojo del destino, pero...
¡¡¡No me quiero ir de acá!!!

10/12/13

Fragmento de "El Zahir" Paulo Coelho

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno, con el que te casas o vives para siempre; puede que sea el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella. Y dicen, que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado, que las fuerzas de la química escapan a la razón y te impedirá siempre alcanzar un final feliz. Hasta que, cierto día, dejarás de intentarlo; te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrado. Pero te aseguro, que no pasaras una sola noche sin necesitar otra beso suyo, o tan solo siquiera, discutir una vez más. Y todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Te liberarás de él o de ella, dejaras de sufrir, conseguirás encontrar la paz (le sustituirás por la calma), pero te aseguro que no pasará un día, en que desees que estuviera aquí para perturbarlo.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien solo aprecias...

Las despedidas son esos dolores dulces

Ahora que miro atrás y veo tan lejos mi sala amarilla de 4 del jardín pienso en todo el tiempo que desperdicié maldiciendo los deberes fáciles y cortos de la primaria; y quejándome de los textos de comprensión de las primeras pruebas de lengua de la secundaria. Se me junta un puñado de recuerdos que solo encierro en una mano y no alcanzaría a contar en toda una vida. Ya ni sé cuanto fue en realidad el tiempo que pase esperando a que llegue por fin el final; cuantas veces me pregunté porque no me hacía mayor de repente y la escuela pasaba más rápido, y tampoco sé cuantas veces pensé hoy mismo que quiero volver tan atrás, que ni con la fuerza mayor que exista podría... Todavía no se usar las palabras -terminé la escuela-, todavía respondo -estoy en el último año- cuando me preguntan ¿Qué hago? Me cuesta aceptar que al final, el final estaba mucho más cerca que cualquier despedida, que todas las cosas que me sabían tan diarias y aburridas hoy, quedan allá, atrás, al principio de mi vida muy lejos de donde estoy ahora. Trato de ponerme en mente una meta, de buscar un punto fijo y no mirar hacia el costado. También trato de pensar que todo pasa por algo, y que de la nada se puede escapar, para no ahogarme en nostalgia rotunda que me inunda el alma, los ojos y los días. Esas cosas que tenía tan incorporadas y hoy se marchan, como todas las veces que falté a clases y hoy me arrepiento; las frases robadas que escribí en cada mesa, las carpetas y hojas y cuadernos y cartucheras que odié ver por momentos y voy a extrañar toda mi vida. No todos tenemos la misma suerte pero esta desteñida que nos permite llegar al primer y último año de escuela en un lapso de tiempo que pasa volando, es la que muy pocos sabemos disfrutar correctamente.
Hoy me despido de todo, de todo eso que me hizo ser.

4/12/13

Estaba todo tan oscuro que otra vez sentía que no pertenecía mi alma a ese sitio. En mi vida había visto tan de cerca el abismo, me había costado el cuerpo y los principios llegar a ese lugar y sin embargo, no me sentía a gusto allí. Había cruzado desde la punta de mi sensatez al otro lado y tenía el mundo de revés y sin embargo, no estaba exactamente donde quería estar. Tuve que hacer de mimo para poder escapar, frenarme en las esquinas a llorar; pedir limosna con un disfraz, dibujarle caricaturas a la gente y hacer malabares con la muerte. Cambié de piel, de corazón y de ser. Pero es que cuando estaba a sus pies creí que nunca había estado tan alto, y sin embargo...

28/11/13

Cuando dejas atrás el miedo, te sientes libre

Me gustan los abrazos que no se terminan nunca. Las miradas que nos ahogan de palabras sin decir nada. Los lugares en los que amé la vida y a los que siempre vuelvo. Me gustan las manos de mi abuela que me dan cautela. Las caricias de mi mamá en la frente cuando estoy enferma. Me gustan los días en los que el sol pega despacito y fuerte al mismo tiempo; las tardes que hoy se nublan con nuestros besos. Los colores que se forman en el cielo cuando amanece y se asoman en mi ventana pintándome la pared y los placares; el susurro que siento de buenos días cada lunes por la mañana. Me gustan las cosas que suben y no bajan, las que te elevan y no amargan. Me gusta la sinceridad de mi papá para decirme las cosas, la forma incesante con que me repite lo que debo y no debo; me gusta cuando hago algo que está bien y automáticamente me acuerdo de él. Me gusta sonreír a pesar de los dolores que vengo sobrecargando, poder acostarme tranquila y apoyar la cabeza en la almohada cada domingo y que nada me pese. Me gusta la sencillez con que escribo en estos tiempos tan movidos, el sin fin de cosas buenas que me rodean después de todo. Las noches que me tomo un café y me desvelo. Me gusta la gente que cuando miro por segunda vez pienso -quizá ya te conozco de alguna otra vida-. La tierra cuando la piso descalza y los ruidos típicos de mi casa que rememoro todas las noches antes de dormirme mirando el techo. La brisa en el rostro que siento cada vez que abro la puerta, el sonido a cascabel de mi gata y acariciarla mientras ronronea. Me gusta tumbarme en el sofá y reírme de mis problemas un rato. Me gusta hablar conmigo misma todo el tiempo. Estar siempre más allá de todo; andar en bici por la acera de mi vida, leer un libro y soñar despierta.
Me gusta sentirme a su lado, vivir y abrazarlo...

Sobreviviéndote

No encuentro todavía -algo- pero puede mejorar...
No busco tampoco nada, pero ya aprendí demás.
No quiero tu nombre acá, entre mis huesos, ni tu risa falsa, ni tus besos.
Mientras busco a quién querer te acompañan mis embrujos y seguro también, el gualicho de amor que hay entre el pulover que se esconde en mis cajones y el perfume que dejé impregnado en tu pared. La distancia que existe entre callar por comodidad y callar por miedo u orgullo. Y disfrutar de la sonrisa después de tanto llorar para abrazarse a un sueño e intentarlo una vez más. No encuentro exactamente lo que busco, o no busco nada que se pueda encontrar.
Mis horas las domina el sol, el mismo que nunca más viste brillar desde que no estoy...
Porque te lo apagué yo. Al dolor me lo mató la risa, la que me robaron los ojos que hoy elijo como punto de partida. No sé si acá escribo, o hago planes y veo quién soy. No encuentro mi lugar, ni juego contigo, no te dejo solo, ni pierdo el control. Estoy en todos lados. No digo que me falte aprender mucho más, pero digo que estoy empezando a enseñar. Y no fue buena tu intención para conmigo, porque te sigo buscando pero ya no estás tan vivo. Mantuviste mi venganza encerrada y le tengo pánico a las cosas que me encierran. Se escapó y ahora: dejo que me quieran libre, despacito, bien y mucho. Las caídas y los golpes están permitidos, alguna que otra vez. Levantarse es obligación, todas las veces que sea necesario. Creí haber borrado las cosas malas,
pero no consigo olvidar...


26/11/13

25 de Noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En República Dominicana se registró el asesinato de las tres hermanas Mirabal (activistas que se opusieron a la dictadura en su país) el 25 de noviembre de 1960 por ordenes del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo (militar, politico y asesino); por tal motivo y con el apoyo de 80 países la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 54/134 aprobó anualmente este día como el internacional contra la violencia de género desde el 17 de diciembre de 1999.
El 25 de noviembre de 1981 se celebra en Bogotá, Colombia, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, recordando el asesinato de las hermanas y proclamando el fin de la violencia contra las mujeres considerando este día como Internacional de la No Violencia.
En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia en la que se define como "violencia a la mujer":
todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía publica o privada.

18/11/13

Estaba rodeada de las cosas que deseaba, pero no exactamente de las que en realidad quería. Vivía de aplausos que me meritaban, pero me hundían de nuevo en la misma utopía. No podía ver solo con los ojos, estaba enamorada de todos mis antojos. Me olvidé que la vida es solo un momento. Vendí mi alma y entregué mi cuerpo, me robaron la vida, los huesos, los sueños. Confié en mis impulsos, gané; perdiendo. Arriesgué y morí desalmada, me tiré tres veces al mismo vacío y huí cada vez del mismo destino. Aprendí a apreciar los pequeños detalles, abracé mis metas y grité lo que siento: "cambié de lugar, crucé la vereda y te miro de acá. Que pena quien pierde lo mejor que tiene por no saber cuidar. Que pena quien oculta la verdad con mentiras, quien no sabe vivir, quien pretende olvidar. Fracasé mil veces por saber intentar, y me siento mejor si me pongo a bailar. Vivo de risas, abrazos y cuentos. Amo, escribo y salgo corriendo. Me olvidé, la noche de un día, que te deje de soñar."

12/11/13

Una palabra al dorso de cada página: resucitar...

Mi vida cambio demasiado y yo no se lo había exigido nunca. Llegué a lugares que no hubiese viajado y me quedé atascada en sitios a los que hoy detesto. Ya no lloro, ni siquiera lo hago cuando pienso en todo lo que todavía tengo por llorar. Ya no repito los mismos errores, hay cosas que sé que no van y no las hago, no se puede volver a intentar lo ya intentado. Ya nada me causa el mismo efecto, ni siquiera él. Ya no duele su olor en mi cuarto, ni el sonido de sus latidos en mi cuerpo. Estoy atravesando esa etapa lenta y sacrificada que nos lleva del olvido al no me acuerdo.
Fue un placer haberme equivocado a su lado, porque es lo que me obliga a no volver. También ser todos sus errores y todavía estar entre ellos, porque no queremos a nuestros errores, los amamos. Pero a veces, también tenemos que dejar escapar a esos espacios que nos hacen sentir bien, porque nada dura lo que debería, y todo de lo que abusas, te lastima. Ahora tengo colección de besos míos y sonrisas infinitas para enviarle cuando quiera. ¿Qué tan difícil de entender es que lo necesitaba?
Ojalá escribiera de mi con mayor frecuencia, y no tanto de mi pasado.
Ojalá olvidara tan rápido como escribo.

Más verbos en pasado

Te odiaba por no haber podido vencerme; pero te quería por seguir en la lucha.
Te quería con ese tipo de amor que nada pretende, que solo existe y se extiende.
Con ese tipo de amor que tu vida no conoció nunca,
ni siquiera en el tiempo que estuve a tu lado,
porque nunca comprendiste cuanto te quería,
porque si no nunca te hubieras marchado.
Te odiaba por no haber podido olvidarme;
pero te quería por seguir recordándome,
por tenerme presente y por hacérmelo saber.
Te quería hasta tal punto, que deje de lado mi propia alegría,
para hundirte a vos en ella y que de repente un día,
fueras más alegre.
Yo solamente quería, llenar tu vida triste de felicidad rotunda,
pero vos sólo supiste, llenar de tristezas grises mi vida sana y noble.
Quizá el tiempo traiga entre sus espaldas algo escondido que ya no nos hiera,
y llegue algún día en que ni yo volviera a escribirte ni tu me leyeras.
Tal vez, para nosotros haya algo más en el fin de la historia,
una guerra ganada al final del camino, si es que todavía un camino nos queda.
Quién sabe...

Julio Cortázar, Fragmento Capítulo 93 Rayuela

"...porque en lo más profundo de la posesión no estas en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas que me atormenta que me ames (como te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses) me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente, no se sostiene de un solo lado..."

30/10/13

No he dejado de quererte

Me sacudo me levanto me acuerdo y me espanto.
Me busco me encuentro me caigo y te llamo.
Toco fondo, subo, bajo, derrapo y te vuelvo a buscar.
Ahí estas siempre. Intacto.
La distancia es más jodida que la puta venganza,
más justa que cualquier karma y más dolorosa que esa ola de esperanza que engaña.
Desmorona, ilusiona y me tira otra vez al mismo lugar.
Me río, bailo, lloro y no puedo más.
Estoy bien, estoy mal...me recupero y me vuelvo a enfermar.
Me desgarran los kilómetros que hay entre este aquí y allá,
me desintegra el espacio al que nunca quise llegar.
Que daría por transformar esta historia en algo más,
este día y esta noche, en algún que otro reproche,
que daría por volvernos a juntar.
Ya no sé cuántos ayeres se pasaron por acá,
ya no sé cuánto hace falta,
para poder cerrar este camino sin fin que nos lleva y nos trae siempre al mismo lugar.
Y desarma tus deseos de traerte sin soportar, de gritarme y hacerme gritar.
Que daría, por dejar aunque sea un solo día, de quererte...

28/10/13

Mi primera venganza, se llamaba perdón...

Cuando no me queda más que hacer ni en qué pensar, se me agotan las ideas por matar y las cosas que busco para no recordarte más (y seguro en algún otro momento que prefiero no contar) vuelvo a hacerme las mismas preguntas desde hace ya, tantas veces: ¿qué? ¿qué fue lo que paso? ¿qué lo que me dejó acá? ¿qué lo que te dejo allá? A veces creo que simplemente me gusta volver. Atravesar una y otra vez las mismas sensaciones. Como si necesitara volver a abrir los ojos y ver como fue siempre todo y por eso hoy está como está. Como si quisiera comprender lo incomprensible, justificar lo injustificable. Nunca encuentro una sola respuesta a ninguno de esos qué que me invaden y revuelcan al recuerdo profundo de volver. Mezclar, hacer doler y llorar...otra vez.
No tengo la certeza de qué es lo que me ataba o ata todavía a tanta utopía, qué te ponía de pronto en tantos males y alegrías; lo incierto, lo inconcluso, lo que no debía. Todo eso que no sentía y que me lastima pero me hace volver. Me destruí de a poco y me ayudaste a hacerlo; me devolviste entera pero te quedaste mi mejor parte; me convertí en todo lo que siempre había intentado no ser. No supe percibir lo que estaba sucediendo, simplemente una de esas veces en las que intente evadirte, me quise querer, y ya no me tenía. Me había perdido a mi misma y ya no era yo, sin mí, sin vos. No sé con cuáles de las respuestas me consuelo, con cuál de todos esos qué me quedo...solamente creo, que aunque no se explique, me enamoré de tu sonrisa cuando la causábamos juntos y de mis lágrimas cuando vos me las corrías para decirme "todo va a estar bien"; amé de ti esas cosas que todos odiaban. No estábamos destinados a ser, pero te amé a pesar de que de la misma forma que me hacías vivir,
me matabas...

14/10/13

Solo existen dos días en los que no se puede hacer nada: ayer y mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para vivir

No sé que me trajo exactamente acá hoy, ni cuál es el fin o cuáles los medios.
Sólo sé que extrañaba sentirme como me siento,
y que extrañaba más poder escribirlo.
Escribir sin dolor.
Vuelvo a escribir con los pies en la tierra y la mirada en el cielo.
Ya no tengo el alma acalambrada y no sé cuánto puede durar, pero tampoco me importa
¿Quién sabe cuánto dura la felicidad?
¿Quién tiene la certeza de cuándo empieza y cuándo acaba?
Estar feliz es una adquisición y serlo una bendición. Hay que saber elegir.
Las decisiones que tomamos no siempre son las que queremos,
pero normalmente, son las indicadas.
Al final, el tiempo si cura aunque lo haga muy lento.
Irónicamente al tiempo hay que esperarlo.
Después de tanto ya estoy encariñada con la lentitud con que se pasa, porque ahora, no sólo siento que volvió la alegría a mi vida sino que yo misma me siento la alegría y pocas cosas mejores que ésta me pasaron. Aprendí a ser fuerte y a amar al mismo tiempo. Me enamoré así de la vida aunque doliera. Entendí que no nos pone más que ante situaciones que somos capaces de vivir y que nos enfrenta a personas, corazones y almas que vienen y van. Pero que también nos demuestra que sólo lo que se queda, es lo que vale la pena. Y la alegría, la euforia, el amor y hasta las tristezas. Porque yo fui triste mucho tiempo. Estuve en el suelo y me costó subir. Y cuando estaba llegando de nuevo a la cima, me volteó quien más me había ayudado a hacerlo. Pero ya tampoco me importa.
Ni cuánto perdí ni cuánto me queda. Es que los amigos que se van y no regresan, nunca estuvieron. Las personas envidiosas son las que no pueden aceptar la felicidad ajena. Y el dolor que nos invade con recuerdos no se puede evitar (o al menos yo no puedo). A la tristeza renegada que se quiere quedar, le hago lugar. A las personas que me robaron sonrisas en mis peores momentos, a las que están aunque no las vemos, a los fines de semana con amigos sinceros, a los abrazos que resisten la distancia, el tiempo y cualquier ingrato invento; a todas esas cosas que nos hacen sentir muy bien; (la música, los amigos, la familia, los libros); a mi gata que siempre es un buen motivo y que llena vacíos con mimos, a las cosas que me gusta hacer (escribir, leer, bailar y correr).
A todo lo que viene y va pero siempre vuelve, a todo eso que vuelve, le hago lugar.
Y porque hoy lo elijo y una amiga me lo dijo: vivo, siento, respiro, lo digo y lo escribo: persigo mis sueños, subo a una montaña, me pongo dos rueditas y me dejo llevar.
Es que todo vale a través del tiempo, porque todo lo que nos pasa tiene algún sentido. Incluso eso que nos hace ser tristes por tanto tiempo. Después de todo uno aprende a amar y quizá es de eso de lo que se trate la vida. Amo para vivir, para resistir, para seguir acá, para ser fuerte y para agradecer. Para agradecer a todo eso que sí me importa. Que me generó estar hoy así a pesar del dolor instalado. A todo lo que me enseño quizá sin querer, a apreciar lo que tengo en vez de lamentar lo que tuve. Comprender a merecer la vida, dándola.
Ser la suma de todo lo que he vivido y el cambio que quiero en el mundo.
Amo todo lo que conservo y conservo todo lo que amo.
Entendí que no importa qué nos ocurra, importa cómo lo afrontemos. También dormirnos con un sueño y levantarnos con un motivo; y las huellas que dejamos y las que nos dejan. Importan mucho los peores errores y más dolorosas caídas, porque quien no ha fracasado nunca, es que no ha intentado nada. Pero sobre todas las cosas,
a mi me importa la sonrisa idolatrada de mi mamá, que es lo único que me salva.

10/10/13

Te amo -decía y después mataba-

El día que quisiste besarme y me negué y la vez que digné mi voluntad por tu sonrisa.
La noche que por fin caí rendida y la tarde que me hiciste trizas...

La primera y única razón que me diste para que no me fuera y todas las que te faltaron para que me quedara. El día que cerré los ojos para no ver y el poder que tuviste de hacer sonar a verdad tantas mentiras. La noche que te hiciste esclavo de lo que decías y la tarde que me tallaste perfecta. Casi siempre supiste cómo hacer para convencerme en el momento justo y que el resto del mundo, desaparezca. Quizá, si no fuera por el casi, todavía supieras...

No sé de dónde te conocía, por qué encajabas tan bien en mi vida, o si de verdad yo estaba hecha a tu medida. Tampoco de cuál parte del mundo venías, ni por qué no alcanzaba a imaginarlo. Ni a dónde íbamos esa primera vez que me tomaste de la mano...

Las veces que junté una por una tus partes para reconstruirte y luego cuidarte, de ti...

6/10/13

Venías de un mundo que no alcanzaba a imaginarme


Ojalá se te enciendan todos los momentos que escribí y leí en tu cuerpo y que hoy han muerto. Ojalá despierten de esta pesadilla, tus ganas y las mías, de sembrar más sonrisas. Ojalá te deslumbren, a media noche y medio día, las mismas imágenes que a mi me tienen vacía. Ojalá tus recuerdos, cosechen realidades que nos mantengan cerca, en todas nuestras vidas. Y que los sentimientos de corazones rotos, no se dejen convencer por este mundo tonto. Ojalá se te acaben las miradas profundas y que nadie me quite de esa luz que te alumbra. Ojalá pase algo que nos borre ya mismo y de pronto seamos algún nuevo libro. Ojalá las ideas disparen constantes y te esperen de vuelta, en alguna otra parte. Ojalá pierdas el tacto y no toques a nadie que no lleve mi nombre.
Ojalá no te olvides, de todas esas cosas, que a mi me reviven...

4/10/13

El hilo rojo del destino

Existe una creencia asiática, usada en leyendas japonesas, de que las personas predestinadas a conocerse se encuentran unidas por un hilo rojo atado al dedo meñique. Que es invisible y permanece atado a estas personas que, a pesar del tiempo, del lugar y las circunstancias nunca se separan.
Es decir, que el hilo puede enredarse o tensarse, pero nunca, romperse...
Esta leyenda surge cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones y simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos. Incluso durante el Periodo Edo (1603 a 1867) algunas mujeres japonesas se amputaban el dedo meñique para demostrarles su amor a sus maridos. Se consideraba un símbolo de completa lealtad.
Por eso, en japones los kanjis de "promesas de meñique" significan "dedo cortado".

30/9/13

Lo peor de la traición

La mitad de las cosas que adquirimos en palabras no las comprendemos. La otra mitad, la experimentamos. A veces creo que soy sólo eso: una experiencia.
Me tocó comprender palabras claves en alma y cuerpo, y pude tocar y ver cosas abstractas como el amor, el dolor, la distancia y la mentira. Supe de golpe que los amores eternos son los más cortos, que los amigos de verdad son muy pocos, que escuchar te escucha cualquiera y que la palabra -amigo-, es mucho más grande que simple y que poca gente sabe comprenderlo. Aunque el tiempo pase y compartas mucho con alguien, un día cualquiera puede hacer eso que nunca pensaste que era capaz de hacer y dejar de ser quien pensabas que era. La confianza se construye en mucho tiempo y se destruye en un segundo, podemos confiar después de todo pero solamente con algo inoportuno pueden rompernos de la peor manera el alma. Cuando un enemigo intenta lastimarnos no lo logra, pero cuando un amigo lo hace, causa ese tipo de dolor que duele un día, y que sigue doliendo cada día más que pasa...
Todos corremos el mismo riesgo, porque nos es fácil tener amigos pero nos es muy difícil serlo. Y esa sensación que se atraviesa cuando uno de esos amigos que creías verdadero te traiciona, no puede expresarse exactamente con palabras, porque no es comparable, nada alcanza. Nadie puede explicar cómo se siente sin sentirlo. Lo peor del error que el otro pueda cometer, es que no sepa arrepentirse luego. Lo peor del perdón que no se pide a tiempo o que no se pide nunca, es que no sabe que a veces, duele más la ausencia que el hecho, y ahí es cuando el perdón es más necesario que justo. Después de experimentar la perdida de la única persona que me había hecho creer que la gente buena existía, muchas de las frases hechas que en mi vida había adquirido, tomaron color y forma. Eso es lo bueno.
Lo malo, es que me dejó en claro que si la gente buena en realidad existe,
estoy muy lejos de encontrarla.

18/9/13

Nos consumimos

Pasó todo tan rápido, que hoy ni siquiera me acuerdo de cómo fue que empezamos. Nunca fuiste muy exacto y yo, nunca había sido tan directa; nos costó mucho más entendernos que amarnos. Hoy siento que ese tiempo que dicen que todo lo cura ya pasó y que a mí no me curó nada; las heridas siguen sangrando y no creo que vayan a dejar de hacerlo en esta vida. Pero al menos, puedo estar segura de dos cosas: mi vida empezó cuando te tuve, y terminó cuando dejé de hacerlo. Sé que no somos más que alguna historia desdibujada en mi memoria que empezó ni sé cuándo y que ya hace tanto terminó. Sé que nos anticipamos a tantas cosas que no quedó casi nada de ninguno de los dos. Y las penas que desparramamos después de lo que fuimos, me hundieron en este mundo barato que se vende a cada rato y a mi, siempre me deja sola. Porque ya no sé con qué llenar el vacío que me invade el cuerpo y el alma de lado a lado, ni tampoco cómo volver a mis principios porque ya hasta me olvidé cuáles eran. Ya no creo más en nada de todo en lo que alguna vez creí ni tampoco en que alguna vez sientas algo parecido a todo lo que yo sentí. Y la felicidad esa que me convenció alguna vez de haberte encontrado, de unirte a mis vértices y besarte las manos, de ser feliz por verte jugar con mis huesos, mirarme y sonreír. Fingir que todo está como antes, que seguimos acá y nada ha cambiado. Esa misma felicidad que me hizo creer que para mi eras el mundo, duró algo de cinco segundos que cuando abrí los ojos se terminaron.
Volvimos a ser los mismos de siempre.

No tengo más palabras para explicar este dolor que me desarma.
Dejé ahora de sufrir por las heridas que no veo posible cerrar,
y ya no estoy mal por esas cosas que entendí que el tiempo no va a tocar.
Me olvidé cómo hablar con los demás; no sé reírme, no sé llorar.
Estoy llena de miedos que no logro superar,
busco refugio en todas partes, alquilo amor y hago desastres.
No me gusta que me miren a los ojos, me dan miedo los labios de rojo,
me equivoco y me vuelvo a equivocar...
Tengo calambres con nombre y mi alma no da más.
Es que todavía no sé olvidar y extraño todo.
No me consuelo con nada; busco cosas que me distraigan y ya nada me distrae.
Me rindo y me voy y no se si voy a volver
¿Cuánto tiempo mas tendremos que esperar?
Tu chica de ojos tristes...

14/9/13

Los amigos de verdad se eligen y se vuelven a elegir

No hay que dejar de ir a los lugares que nos hacen bien. No hay que soltarse de las manos que nos amarran, ni alejarse de los brazos que nos abrazan. No hay que dejar atrás las cosas que nos hacen ir hacia delante, ni echar a perder lo que nos hizo ser quien somos. No hay que olvidarse de las personas que nos hicieron amar, creer y sonreír; porque son quienes en realidad van a acordarse de nosotros siempre. No hay que perder las esperanzas ni pensar que no podemos. No hay que dejar de intentarlo y no hay que echar de menos; hay que ir a buscarnos para encontrarnos y volver a entrelazar nuestras almas cada vez. No hay que dejar de ver a quien nos saca una sonrisa o quien nos pone en nuestro sitio, no hay que dejar de ir a nuestro interior y preguntarnos si hoy somos lo que en realidad queremos. No hay que dejar de mirarnos a los ojos, decirnos te quiero y tener un plan juntos. No hay que dejar de ser uno mismo y no hay que posponer lo que podemos hacer ya. No hay que dejar de ser amigo,
de uno de esos pocos amigos de verdad que tuvimos la gracia de encontrar,
y que tenemos la obligación de no perder.

8/9/13

Cuando menos quiero hacerlo, te siento.
Extraño, lejos, perdido.
Te siento en los recuerdos rotos de un amor interrumpido,
en la sonrisa que se me escapa en una foto,
en las palabras que en este momento te escribo.
Te siento hasta que duele, hasta que se me pasa y hasta el alma.
Y no quiero hacerlo pero te extraño,
en cualquier día de lluvia y en los soles y en las lunas.
Te extraño en horas, en minutos y en segundos.
Cuando menos lo quiero más lo hago: te amo.
Te amo despacito.
Y lo sabes, todo esto lo sabes, y te alejas.

4/9/13

De vos me enamoré como se enamoran las mujeres inteligentes: como una idiota.

Realmente no creo que seas lo mejor que me ha pasado, ni estoy segura de que llegues a serlo algún día. Cuando te conocí me sentí obligada a dejar que las cosas se den solas, perdí el control de todo, atravesé sensaciones que nunca había atravesado, toqué fondo y me sentí perdida, miré tus ojos y me quedé sin fuerzas, creí en vos y crucé los dedos.

En algún momento llegué a sentirme completa, fui tan tonta, que pensé que mi mundo terminaba en vos y que nuestro abrazo era donde iba a vivir el resto de mi vida.

La mayoría de las cosas que viví a tu lado no las quise ni las elegí ni decidí que sean; solamente pasaron. Nunca logré entenderte, ni siquiera ahora. Pero alguna fuerza mayor que desconozco me tenia sujeta a un amor que fue inventado.
Si hubiera comprendido en vez de amado quizá, nuestras vidas nunca se hubieran cruzado. Después de esa nada que había entre los dos, supe que de vos me había enamorado. Cuando tu mano me quemó en frío y nos pedimos perdón anticipado por todas las veces que nos equivocaríamos en nuestra pretensión de seguir juntos; cuando nos creímos invictos en la guerra del amor y la cordura, cuando lloraste de emoción al ver mi alma desnuda, y también cuando te escribí en silencio para matarte sin hacer ruido. Me di cuenta que estaba enamorada, que eso fue lo que pasó.

No creía en la suerte, pero con vos dudé. No sé qué estás haciendo ahora mismo,
pero sé que vas a entender que amor con amor se paga y que algún día, te cobraré.

¿Qué crees que hay después de la muerte?

-Prometeme que en otra vida haremos todo lo que nos faltó hacer en estale pedí esa noche con la ventana abierta. Fue ridículo. Él solo creyó que eran un poco más de mis palabras torpes y sin sentido. Pero hoy pensé, que nadie escribirá sobre él cuando me vaya. Sólo seré ese recuerdo que lo envenene cada mañana. Pensé que puedo irme sin que nadie lo note, pensé que quedarme costaba lo mismo y sigo acá. Con las manos ardiendo de letras y los pensamientos cansados de atravesarme el cuerpo. Hoy soy una máquina de escribir aniquilada; el agujero negro de nuestra separación y de esta distancia. Descifré que en este pasaje al mundo cuando digo que no estoy segura de nada miento; porque al menos soy un seguro de muerte. Lenta y agonizante vida que nos lleva a todos al mismo sitio. Ahora que recuperé mis reflexiones pensé, que yo nunca quise algo seguro o alguien seguro. Solamente quería alguien conmigo; alguien capaz de decirme que iba a estar para mi tanto en ésta, como en cualquier otra vida. Alguien preparado para quererme. Alguien que antes de despertarme me bese y antes de dormirse me diga que me ama como a nadie. Creo que siempre quise que ése alguien, fuera él. -Tal vez yo te escribí demasiado, o tal vez fuiste vos el que me leyó poco-le confesé esa misma noche, cuando me pregunto por qué me iba y no supe explicarle que lo amaba, pero que no sabía cómo hacerlo.



2/9/13

Escapemos de esta vida, viva el Che y los Rolling

No me hables del odio a despertar, de mi sonrisa que te hacía llorar,
de las cosas que ya no existen más.
Hablame de cómo estas sobreviviendo, de cómo haces para volver a amar,
de cuánto fingís cuando te veo sonriendo.
No hace falta que ahora entiendas, porque ya no vale ni la alegría ni la pena.
Tampoco es necesario que mientas, me mientas o te mientas.
Si esto no te tiene muerto ¿Dónde te tiene?
Dudo de cualquier respuesta, de aquella que todavía espera,
de los sueños a realizar y dudo también de todas estas letras.
Voy por el camino que me lleva hacia otro lado,
ya no hablo de las vidas que pasaron, ahora sino de las que pasarán.
Voy por el camino que me lleva de nuevo a volverte encontrar.
Sigo mis propias huellas, y por ahora, te veo allá...

Y te seguí los pasos hasta que tu locura, me comenzaba a destruir...

30/8/13

“Siempre que hablo contigo acabo muriéndome mas”

Odio el fervor de tus recados que me inundan el buzón; odio que estén tan llenos de fogosidad como esperando no se qué cosa. Odio ponerme tan débil cuando los leo, tener tal compromiso o tal buen corazón y responderlos. Odio la lastima que llego a tenerte, la paz con la que te escribo, la mente abierta que me enerve y los "te extraño" rabiosos que llegue a creerte. Odio cada cosa que digas porque ahora nada de todo eso tiene valor. Odio ser la misma de siempre, responder con alma o pena pero responder; pensando en vos otra vez, poniéndome en ese lugar que también odio, y que hoy me causa tanto rechazo y rencor. Odio imaginarte anonadado, triste mal o despiadado y tenerte consuelo, darte mi señal creyendo que eso te da aire. Odio pensar en que respires, vivas o ames. Odio escribir todo esto y sentirlo tan adentro; odio mi compasión de amante, amiga y madre que me genera cualquier cosa que tenga que ver con vos. Odio querer olvidarte porque eso me obliga a recorrer mi memoria fría y es lo mismo que me hace recordarte cada vez más y peor. Odio relacionarte irónicamente con mis mayores alegrías y también odio acordarme de vos porque eso, me recuerda al golpe más grande de mi vida que me hizo ahogar en este dolor que también odio, como a vos.

28/8/13

Escribo para:

Después de todo fui mucho y más. Vivo de historias que no aprendo a olvidar, me atrapa el mismo vuelo que me dejo para atrás. ¿De qué se trataba? Si el fin no importaba, si esto también pasará. ¿En qué tiempo estás? Si el pasado ya fue, el presente no es y el futuro será. Fui esa caricia del alma al hablar; un jardín lleno de flores para fumar, el día que aprendiste a amar y una gota de agua más en tu mar. Después de todo -de todo- fui esa luz en tu oscuridad, esa suerte que no supiste ganar; la reina de la decepción y el día que mi tierra dejó de girar. Fui tu princesa por dos días y al tercero caí rendida a un amor que si lo cuento, no lo podría explicar. Escribo por esos sueños frustrados que no pude concretar; estas son mis vanidades que hoy salieron de mi encierro porque se quieren vengar. Fui la estrella que perdiste en la eternidad, la magia que dejaste al azar y la vez que me dejaste de cuidar. Escribo porque me duermo a deshielo y no me puedo levantar, porque estoy sobria sin vos,
 y porque extraño tu risa pero extraño la mía aún más...
Escirbo para cumplir las promesas que no lleve a cabo

20/8/13

Cuando me alejo de ti me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida,

y de eso es de lo que no puedo recuperarme.

No estés triste -pinta y vive-.

Te adoro con toda mi vida...

Frida Kahlo

18/8/13

La revolución es lo importante

Y cada uno de nosotros, solo, no vale nada

Deja que el amor dure

Nos faltó de todo. Más abrazos para que sobren, más besos que nos revolucionen, más roces que nos impulsen, más celos, más peleas, más cosas sin sentido. Nos faltó decir más palabras mágicas -buenos días y buenas noches- más te quieros, más miradas, más sorpresas y detalles que hoy me hacen tanta falta. Nos faltó más días de sol, más noches de lluvia, más tiempo juntos. Más almuerzos, más cenas, más desayunos.
Nos faltó de todo y no nos sobró nada...
Me faltó no soltarte antes y olvidarme de vos después. Me faltó llevarte a esos lugares a los que voy yo ahora cuando me siento triste para que vos también vayas y encontrarte. Me faltó darte más preocupaciones para que no me descuidaras, lastimarte un poco, decirte mentiras y darte menos besos en el alma y más dolores. Me faltó no ser tan buena para que no me tomes de tonta. Me faltó despedida sin sabor a derrota, cumplir las promesas que pronuncié en tu boca, apretar tus manos con más fuerza, besarte más veces la frente y no dejarte nada mío para que me olvides de una vez por todas.
Te faltó contarme más historias, llevarme más lejos, saborearme más lento.
Dejar de quererme. Cuidarme y abrazarme más veces seguidas.
Me faltó odiarte y guardarte rencores, condenas y recriminaciones...
Nos faltó devolvernos lo que nos quitamos algún día, aprendernos de memoria nuestros sueños. Respetar las libertades de cada uno, nos faltó terminar de conocernos (aunque dudo que eso sea posible). Nos faltó de esto y de aquello, nos faltó vivirnos más en esta vida. Y saber prepararnos para la continua. Nos faltó tanto de todo, pero sin embargo: Hay algo que sé que nunca me faltó a mi, ni nunca te faltó a vos. Amarnos...
Con el mismo amor de la primer mirada y la última que guardé en mis ojos; con ese cariño de nuestra primer discusión y esa admiración de un cuerpo por el otro. No me faltó amarte, no me faltó sentirme amada. Que la llama de este amor nunca se apague, que sea infinito como juramos un día.
Que nunca nos falte, desde donde estoy a donde sea que te encuentres: amarte siempre

12/8/13

One Day








- No dejes de mandarme cartas, y que sean largas.
+Lo haré...
- Diviértete
+Claro...

¿Qué harás ahora que lo sabes?

Nunca había imaginado que hablar contigo,
podía convertirse en algo tan parecido,
a la angustia insoportable que me produce cualquier lugar cerrado.
Ni que volver a oírte respirar detrás de mis espaldas,
podía llenarme tan de golpe el vacío que hace meses, no lograba llenar con nada.
O que el simple hecho de volver a verme en tus ojos,
se pareciera tanto a la maravillosa sensación de correr bajo la lluvia,
(descalza)
Hacía tanto tiempo que no me perdía en una sonrisa,
hacía más tiempo todavía que no me hundía en una mirada.
Mi contradicción enfermiza, mi realidad lamentable,
y todas estas sensaciones que intento contarte no se comparan en nada,
a la claustrofobia que me consume cada día y me tiene acorralada
(en mí)


¿Alguna vez lamentaste no haber dicho eso que tanto querías y no te animaste?
¿Alguna vez jugaste con fuego sabiendo que podías quemarte?
¿Alguna vez besaste a alguien y no sentiste nada?
¿Alguna vez te amaron y no correspondiste? 
¿Alguna vez amaste?
¿Alguna vez estuviste en el lugar equivocado?
¿Alguna vez abrazaste solo por compromiso?
¿Alguna vez te arriesgaste por miedo a perder y perdiste?
¿Alguna vez lastimaste y no te arrepentiste?
¿Alguna vez te dijeron "te quiero" y saliste corriendo?
¿Alguna vez te escapaste?

8/8/13

Sé que esperas que algún día sólo me deje caer,
sé que esperas poder volverme a ver como quién siempre hubieras querido...
Tal vez no lo has notado todavía pero mi vida, mi vida, es estar cayendo siempre.
No sé de que estoy hecha todavía, no se exactamente quién soy.
De pocas cosas estoy segura: de que te amo y de que como vos no hay ninguna.
Y de que te necesito fuerte, para poder ser fuerte yo...
Sé que mi sufrimiento es tuyo y mis sonrisas tus mayores alegrías.
Que tu sacrificio es mayor que tu orgullo,
que tu lucha de cada día es el mejor tipo de amor que conozco.
Sé (también) que no dormís tranquila si no sabes dónde estoy,
que como madre jamás estas ocupada para cumplir tu rol.
Y que esperas que algún día, termine por fin de caer y suelte todas las cosas que no me hacen bien. Sos mi vida más preciada, mi alma más querida, mi camino a seguir, mis huellas marcadas; mi compañera, mi fortaleza, mi verdad y mi guía. La principal razón por la que sigo viva. Lo que tira para abajo cuando vuelo muy alto, y lo que me hace volver cuando me voy.
Lo que me hace ser yo.
¿Sabes que a veces yo también quisiera dejarme caer?
Pero mi vida, mi vida, es estar cayendo siempre.
Que tu risa no se apague nunca, que el abrazo nos reconforte cada vez.
Que el dolor se aparte, que la paz nos envuelva.
Que siempre seas el alma de mi corazón...
Y que lo que tenga que ser que sea, pero nunca lejos de vos.
Algunos te dirían mamá, para mi sos el ángel que me (nos) salvó.

6/8/13

Yo tengo ganas de volver mujer de ayer; Espérame
Quiero mirarme en esos ojos otra vez...
Piel de mi piel, debes saber
Que en todo el viaje en ti he pensado
Sos mi lugar para volver
Y eres mi patria en movimiento
Mi muerte y mi renacimiento
Mi latido y mi pulso intenso
Pronto veras...
Pronto sabrás...
Que esta instancia enciende el ansia
Voy sintiendo tu fragancia
Y estoy... Con vos
Aunque no estés aquí presente
Nuestro amor es para siempre
Nuestro amor es algo sobrenatural,
Cuando conectamos los astros están
Haciendo de techo en nuestro hogar de energía
Con cimientos de utopías y paredes como tu querías...
Dentro de mí un árbol plante, será su fruto mi alimento
Y cuando el sol se ponga intenso.
 Me cubrirá, mientras te pienso...


4/8/13

Vos

El último rincón donde uno más uno dio uno. La primera vez que dije -te amo- y era exactamente lo que quería decir. Los ecos de un amor que fue mentira. Las vueltas de la vida y el destino que consumó lo inesperado. La ansiedad recuperada después de haber perdido el tacto. La diferencia entre necesitar y amar. Los -no me olvides- olvidados. Las caricias en el alma. El punto final, y el punto y coma. La noche que volví a nacer. Los engaños, las apariencias, el dolor y la relatividad del tiempo. Los abrazos que sanan, las esperanzas de que alguien diga basta y volvamos. El fuego que te quema cuando sentís que no vas a volver a ver al amor de tu vida. La arrogancia que te carcome los huesos, los días que no dan para más, las veces que sueño con poder regresar.
El único lugar donde puedo ser yo misma. El beso del final. El -chau- y el -hasta siempre-

Cuántas cosas perdemos por miedo a perder

No sé qué había en tus ojos ni qué escondía tu mirada.
Algo de adentro tuyo me dijo que me quedara...
No sé si duele más saber que no fuiste sincero conmigo, o saber que ya no hay posibilidad de que lo seas. No estoy segura de haber sido yo quien te hizo vivir en el momento en que pensaste que nada iba a ayudarte ¿Cómo puedo estar segura de algo después de haber comprobado en tus mismos labios que me mentías? Todavía no conseguí la forma de pronunciarte sin partirme al medio; todavía resuenan en mi las palabras -moldeame, torceme, créame- que un día le ofreciste a mis ideas. Quisiera saber si todavía vos, tenes ganas de ser una de esas páginas en blanco que yo pueda tomar para escribirla, y escribirla. Si todavía vos, tenes la capacidad de hacerme delirar sin siquiera ponerme un dedo encima. Estoy desconcertada.
¿De qué sirve correr cuando llevas contigo de lo que estas huyendo?

30/7/13

— ¿Qué vas a hacer ahora?

Lo dices como quien toma café con alguien que acaba de terminar la carrera
y sabe que no encontrara un trabajo en el que malgastar su vida.
¿Qué vas a hacer? ¿Cuándo? ¿Cómo?
Me lo preguntas con los ojos en vidrio;
y yo sólo pienso en cuánto vidrio voy a tener que vaciar para superar tu huida.
Pues serpentear, mi amor.
Tal vez salir, con escote de más y falda de menos.
Sentarme en algún bar y ponerle ojos de gata en celo
a algún chico que también ande pagando su cardopatía con hielo.
Acercarme y rozarle la entrepierna
mientras le aseguro que en menos de diez minutos,
voy a ser aquello que no podrá superar en meses.
Jugar, mi amor.
Enamorar nihilistas de la estabilidad y el amor
para luego hacerles polvo tras los polvos.
Saltar de un cuello a otro.
Volver al menú desgustación de primeras emociones;
despertarme rodeada de mares ajenos y moratones violáceos.
Volver, mi amor.
Eso voy a hacer ahora que te vas.
Todo lo que un día te aterró que volviese a hacer, todo lo que no te dejaba dormir.
Eso que un día te hizo taparte como un niño temblando de miedo
y que hoy ya no pica, que hoy ya ni escuece.

Encontré esto en una noche de insomnio, en: http://mellamoirene.blogspot.com.ar/ 
Fue publicado el 28 de mayo del 2012 por Irene X. Sublime Irene, tan sublime.

28/7/13

Curé mis heridas y me encendí de amor

A penas sentí el corazón destruido pensé que nunca, jamás podría volver a sentir. Pero ahora entendí, que a veces, sufrir es la única manera de conocerse. Lo peor de tener el corazón roto es reconstruirlo. Lo peor de perderse es volver a encontrarse. Siempre supe que no iba a ser fácil, pero no tenia idea de cuán difícil era recuperarse del amor. Porque el desamor es un mal estar pasajero. Pero el amor, cuando nos rompe en mil pedazos, nos hace seguir amando con cada uno de los pedacitos. Nunca fui muy comprensible, pero ésta fue la primera vez que ni yo misma logré comprender mi desesperación absurda, mi incertidumbre y mi necesidad nauseabunda, de saber qué pasó con todo lo que quedó atrás. Con todo lo que dejé sin realizar, con todo lo que prometí y ni la vida, ni el cuerpo ni el alma, me permitieron cumplir.
Mientras me liberaba de mi misma y de mis incesantes ganas de estancarme en el dolor, me di cuenta de todas las pequeñas cosas que me rodean y me hacen bien y nunca les había dado el valor que merecían. Y aunque todavía me ahogo en sueños tristes que me interrumpen por las noches y me ahogan en insomnio, dejé de hacerme tantas preguntas. Suelo ser un poco más selectiva a la hora de hablar de mi pasado. Un poco más exacta cuando tengo que decir cuáles fueron mis heridas y cuáles sus curas. Sigo siendo de muchas palabras para no perder la esencia, pero ahora no las malgasto porque aprendí a reemplazarlas por risas. Todos quieren olvidar, yo creo que hasta me hacen falta mis recuerdos para no dejar de ser yo. Aprendí a recordar sin que tenga que doler,
y juro que eso, es mucho mejor que el olvido...