18/9/13

Nos consumimos

Pasó todo tan rápido, que hoy ni siquiera me acuerdo de cómo fue que empezamos. Nunca fuiste muy exacto y yo, nunca había sido tan directa; nos costó mucho más entendernos que amarnos. Hoy siento que ese tiempo que dicen que todo lo cura ya pasó y que a mí no me curó nada; las heridas siguen sangrando y no creo que vayan a dejar de hacerlo en esta vida. Pero al menos, puedo estar segura de dos cosas: mi vida empezó cuando te tuve, y terminó cuando dejé de hacerlo. Sé que no somos más que alguna historia desdibujada en mi memoria que empezó ni sé cuándo y que ya hace tanto terminó. Sé que nos anticipamos a tantas cosas que no quedó casi nada de ninguno de los dos. Y las penas que desparramamos después de lo que fuimos, me hundieron en este mundo barato que se vende a cada rato y a mi, siempre me deja sola. Porque ya no sé con qué llenar el vacío que me invade el cuerpo y el alma de lado a lado, ni tampoco cómo volver a mis principios porque ya hasta me olvidé cuáles eran. Ya no creo más en nada de todo en lo que alguna vez creí ni tampoco en que alguna vez sientas algo parecido a todo lo que yo sentí. Y la felicidad esa que me convenció alguna vez de haberte encontrado, de unirte a mis vértices y besarte las manos, de ser feliz por verte jugar con mis huesos, mirarme y sonreír. Fingir que todo está como antes, que seguimos acá y nada ha cambiado. Esa misma felicidad que me hizo creer que para mi eras el mundo, duró algo de cinco segundos que cuando abrí los ojos se terminaron.
Volvimos a ser los mismos de siempre.