4/9/13

De vos me enamoré como se enamoran las mujeres inteligentes: como una idiota.

Realmente no creo que seas lo mejor que me ha pasado, ni estoy segura de que llegues a serlo algún día. Cuando te conocí me sentí obligada a dejar que las cosas se den solas, perdí el control de todo, atravesé sensaciones que nunca había atravesado, toqué fondo y me sentí perdida, miré tus ojos y me quedé sin fuerzas, creí en vos y crucé los dedos.

En algún momento llegué a sentirme completa, fui tan tonta, que pensé que mi mundo terminaba en vos y que nuestro abrazo era donde iba a vivir el resto de mi vida.

La mayoría de las cosas que viví a tu lado no las quise ni las elegí ni decidí que sean; solamente pasaron. Nunca logré entenderte, ni siquiera ahora. Pero alguna fuerza mayor que desconozco me tenia sujeta a un amor que fue inventado.
Si hubiera comprendido en vez de amado quizá, nuestras vidas nunca se hubieran cruzado. Después de esa nada que había entre los dos, supe que de vos me había enamorado. Cuando tu mano me quemó en frío y nos pedimos perdón anticipado por todas las veces que nos equivocaríamos en nuestra pretensión de seguir juntos; cuando nos creímos invictos en la guerra del amor y la cordura, cuando lloraste de emoción al ver mi alma desnuda, y también cuando te escribí en silencio para matarte sin hacer ruido. Me di cuenta que estaba enamorada, que eso fue lo que pasó.

No creía en la suerte, pero con vos dudé. No sé qué estás haciendo ahora mismo,
pero sé que vas a entender que amor con amor se paga y que algún día, te cobraré.