¿Qué crees que hay después de la muerte?
-Prometeme que en otra vida haremos todo lo que nos faltó hacer en esta- le pedí esa noche con la ventana abierta. Fue ridículo. Él solo creyó que eran un poco más de mis palabras torpes y sin sentido. Pero hoy pensé, que nadie escribirá sobre él cuando me vaya. Sólo seré ese recuerdo que lo envenene cada mañana. Pensé que puedo irme sin que nadie lo note, pensé que quedarme costaba lo mismo y sigo acá. Con las manos ardiendo de letras y los pensamientos cansados de atravesarme el cuerpo. Hoy soy una máquina de escribir aniquilada; el agujero negro de nuestra separación y de esta distancia. Descifré que en este pasaje al mundo cuando digo que no estoy segura de nada miento; porque al menos soy un seguro de muerte. Lenta y agonizante vida que nos lleva a todos al mismo sitio. Ahora que recuperé mis reflexiones pensé, que yo nunca quise algo seguro o alguien seguro. Solamente quería alguien conmigo; alguien capaz de decirme que iba a estar para mi tanto en ésta, como en cualquier otra vida. Alguien preparado para quererme. Alguien que antes de despertarme me bese y antes de dormirse me diga que me ama como a nadie. Creo que siempre quise que ése alguien, fuera él. -Tal vez yo te escribí demasiado, o tal vez fuiste vos el que me leyó poco-le confesé esa misma noche, cuando me pregunto por qué me iba y no supe explicarle que lo amaba, pero que no sabía cómo hacerlo.
