22/2/13

No me gusta decir que pierdo amigos

Quiero sostener mil ideas que me pesan cuando me acuerdo de algo.
Cuando pienso en un momento, una persona, un nombre y un apellido.
Cuando pienso en una risa, un secreto, un recuerdo que hoy no tiene sentido.
Suelo mirar hacia atrás y ver todo lo que alguna vez fui,
las cosas que incondicionalmente dí por gente que jamás hizo lo mismo conmigo.
Me cuesta creer que todo aquello haya sido mio: lo pensé, lo dije, lo hice.
Siento cosas que alguna vez me fueron indispensables, super ajenas, super lejanas.
Es increíble como cambia todo, no las personas porque uno siempre es uno,
pero si los actos, las actitudes. Es increíble que me ponga tan triste.
¿Cómo puede quien siempre que te necesitó te tuvo, no estar al lado tuyo?
Abandonarte cuando más necesitas que se quede.
Es imposible lamentarse por lo que uno da, porque si lo hace es porque lo siente.
Pero a medida que sumamos experiencias, restamos ilusiones.
De a poco nos toca perder, sufrir,
aceptar cosas que jamás hubiésemos aceptado,
cerrar los ojos, bajar la cabeza,
secar las lágrimas y dejar ir.
A veces uno no recibe lo que alguna vez había dado.
Y ciertas personas no saben dar sin recibir.

Mientras intentaba vivir y tener cerca siempre a los que consideraba míos,
me di cuenta que soy ese tipo de persona que se aferra mucho a todo,
y que ignoro que nada es para siempre.
Hace poco comprendí que no tengo que cambiar de amigos,
si sé aceptar que con el tiempo los amigos cambian,
que algunos se van y otros se quedan.
Que lo único real es lo que se queda,
lo que nos acepta tal cual somos.

-No me gusta decir que pierdo amigos porque si los pierdo, nunca lo fueron-

Me duermo desinteresada. Me ato y desato a un cuerpo que creo justo a mi medida. Me vuelve loca el hecho de dormir a su lado. Nunca me veo más linda que cuando me veo en sus brazos
¿Desde cuando?
No sé, pero espero a que se duerma primero para poder verlo dormir. Me despierto de a ratos y me vuelvo a enamorar
¿Qué sueña?
Me duermo de nuevo y yo lo sueño conmigo. Me vuelvo a despertar y sigo acá. Cuando abre los ojos me encuentro en su mirada y lo amo desde la primera vez que lo hizo
¿Qué son los errores o defectos cuando los comparo con esto?
Nada...

18/2/13

No sé cómo pedir ayuda. No sé dónde estoy

Vieron esos amigos que no importa

cuanto tiempo pases sin verlos,
siempre mantienen la amistad y la confianza intactas?


10/2/13

Lo esencial es invisible a los ojos

A quién tomé de la mano todo este tiempo? De quién era el cuerpo en el que me perdía y quién besaba en la frente mientras amaba? De quién el rostro que contemplaba mientras te dormías? ¿Qué tan cínico es uno cuando se convence de algo que sabe que no es? Cuando cree en algo y lo defiende sabiendo que en realidad no existe? ¿Cómo puedo quedar a tu lado tan vulnerable si sos lo único que me hace fuerte? ¿A quién me entrego cada día que te veo? Quién se adueña de mi voluntad en cada abrazo? Quién se acerca, me toca y me obliga a quedarme? ¿Hasta dónde, hasta dónde es capaz de operar el amor? Hasta dónde se ve lo cierto y hasta dónde lo incierto? Hasta dónde se aferra uno cuando cree haber encontrado su lugar? Hasta dónde se deja engañar por miedo a perder lo que ya siente suyo? Hasta dónde es capaz de lastimar el mismo ser que te hace sentir tan sana? ¿Qué fuerza mayor te pone en mi camino pero te quita de repente? Qué significan las peleas a diario si me duermo a tu lado? Qué pretexto estúpido buscarás esta noche antes de hacerme el amor con los ojos cerrados?
¿Cuándo toca darse cuenta de la verdad de las cosas? Cuándo podemos por fin apartar las mentiras, las traiciones y los engaños? ¿Cuándo se seca la paciencia? De qué se trata ser fiel? De decir muchas cosas o de hacerlas? De mirarte a los ojos y decirte te amo o de no mirar más a ningún otro lado? ¿Qué es el amor de tu vida cuando aprende a querer en otros lugares? Qué sos vos si no sos el amor de mi vida? Qué sentís cuando no estoy cerca? Qué pasaría si besaras otra boca y te dejaras saborear por alguien que no sabe lo que significa amarte? Qué sentirías si un día me voy? Encontrarías a alguien que sepa lo que significa escucharte mientras te dormís, respirar apurado, contenerte, suspirar y volver a toser fuerte? Sabría acariciarte para calmar tu pasado, relajar tu garganta, quererte? Entendería lo qué son tus abrazos? Los que tanto me reconfortan porque superan distancias, tiempo, caídas y derrotas. Te admiraría al escucharte hablar cómo yo lo hago? Oír tus palabras llenas de conocimientos adquiridos de ir siempre en contra de los vientos? Tus pensamientos revolucionarios que luchan contra cualquier injusticia y tus ideas de vivir la vida sin matar el tiempo en cosas que no tengan sentido? ¿Podrías sin mí? No sé, pero puedo irme y tampoco sé dejarte. Estoy atada de pies y manos pero puedo soltarme y no lo hago. Te contemplo descansar, te tengo al lado y te siento a horas luz de mi cuerpo ¿Qué está pasando? Últimamente no me estoy riendo...
Me callo por miedo, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Lo esencial es invisible a los ojos. Empiezo a despedirte para que no se nos pase...
Te amo como a nadie y te espero donde siempre

6/2/13

No es una cosa, es un proceso — Osho

No hablo de realidades.
No hablo de cosas que podamos ver.
No hablo de cosas comunes y corrientes.
No hablo de irse. Hablo de quedarse.
Hablo de algo que todavía, no consigo definir.
Hablo del amor puro, de las ideas, los deseos y las esperanzas vivas y sanas.
No hablo del cuerpo. Hablo del alma.
Hablo de la generosidad de los espíritus que nunca dejan de luchar.
De los brazos que nos abrazan. De los hombros que nos sostienen.
De seguir acá. De que no te vayas nunca y de que te quedes.
Hablo de que sepas elegir.
Sepas sonreír. Sepas resistir.
Sepas entender. Sepas fortalecerte.
Sepas desparramar tu buena energía por todos lados,
y sepas también desechar las energías negativas.
Las cosas malas, las que dañan; los gritos, las malas intenciones.
Las cosas que no le hacen falta a nadie.
Los malos días y los malhumores.
Las culpas, las quejas, los estorbos y los malestares.

Hablo desde acá, de mi lugar, desde dónde y cómo te conozco.
Y aunque quizá hable por hablar o mi lugar no sea precisamente uno grande,
lo hago con el corazón.
Hablo con mucha fe y de la misma manera escribo, aunque quizá no leas,
ni jamás vayas a leer. Lo hago por muchas razones.
Porque me inundé de fe de tu mano.
Porque rezo cada día desde que te conozco, porque aprendí a agradecer,
a valorar más todo; porque entre mis rezos, vos estas siempre presente.
Hablo de vos y se me sale una sonrisa, se me sale un abrazo,
se me sale una fuerza interior que me dice -sigamos-.
Y hablo muy por encima de las cosas sin sentido, las cosas totalmente superficiales,
las cosas que no se comparan con todo esto de lo que hablo.
Porque hablo del amor en el aire, de una fuerza descomunal,
de la gracia, la fe y la esperanza que encontré en tu hogar.
Que me hicieron más fuerte y más crédula.

No hablo precisamente de -cosas-.
Hablo de la vida.
De las razones vibrantes que nos mantienen en ella.
De los motivos por los que unos y otros eligen quedarse.
No hablo de leyes, ni de libros,
ni de nada que haya dicho ningún médico.
No hablo con argumentos porque aún no los consigo.
No soy médica, ni abogada, ni escritora.
Sólo soy yo y quizá, hablo por defecto...
Pero hablo desde el alma y hablo de procesos.
De vivir y de que -sigamos- viviendo.

+Respirá. Abrí los ojos y deja que se inunden de alegría por el simple hecho de poder hacerlo. Sonreí. Acaricia a los que continúan a tu lado simplemente porque te quieren a su lado. Amá la vida. El aire. Amate a vos y ama a los tuyos. Deja que te amen. Quedate. Estate en tu casa que una tarde de estas voy a visitarte. Reservarme unas horas y hablemos. De recuerdos o de futuros planes. Rezá y agradecé por las simplezas como yo aprendí a hacerlo rodeada de tu familia. Pedí con fe, que todo llega a quien sabe esperar. Y cuando te sientas abajo avisame, que nos levantamos juntos. Subí, volvé a respirar y hacelo profundo. Cuando estés cansado, acostate. Tomate un descanso. Escucha música, relajate. No hay certezas, no hay seguridades. La vida es un misterio. Hace todo lo que desees. Y desea todo lo que hagas. Se intenso, auténtico y apasionado. Pero por sobre todas las cosas:
SE FELIZ.
Incrementa sensaciones y sentilas. Cada vez que sea necesario, volvé a decirlo:
-estoy vivo-. Y alegrate, sentilo. Porque aunque quizá no sepas,
somos muchos los que nos alegramos de que lo digas.