Quiero sostener mil ideas que me pesan cuando me acuerdo de algo.
Cuando pienso en un momento, una persona, un nombre y un apellido.
Cuando pienso en una risa, un secreto, un recuerdo que hoy no tiene sentido.
Suelo mirar hacia atrás y ver todo lo que alguna vez fui,
las cosas que incondicionalmente dí por gente que jamás hizo lo mismo conmigo.
Me cuesta creer que todo aquello haya sido mio: lo pensé, lo dije, lo hice.
Siento cosas que alguna vez me fueron indispensables, super ajenas, super lejanas.
Es increíble como cambia todo, no las personas porque uno siempre es uno,
pero si los actos, las actitudes. Es increíble que me ponga tan triste.
¿Cómo puede quien siempre que te necesitó te tuvo, no estar al lado tuyo?
Abandonarte cuando más necesitas que se quede.
Es imposible lamentarse por lo que uno da, porque si lo hace es porque lo siente.
Pero a medida que sumamos experiencias, restamos ilusiones.
De a poco nos toca perder, sufrir,
aceptar cosas que jamás hubiésemos aceptado,
cerrar los ojos, bajar la cabeza,
secar las lágrimas y dejar ir.
A veces uno no recibe lo que alguna vez había dado.
Y ciertas personas no saben dar sin recibir.
Mientras intentaba vivir y tener cerca siempre a los que consideraba míos,
me di cuenta que soy ese tipo de persona que se aferra mucho a todo,
y que ignoro que nada es para siempre.
Hace poco comprendí que no tengo que cambiar de amigos,
si sé aceptar que con el tiempo los amigos cambian,
que algunos se van y otros se quedan.
Que lo único real es lo que se queda,
lo que nos acepta tal cual somos.
-No me gusta decir que pierdo amigos porque si los pierdo, nunca lo fueron-
Cuando pienso en un momento, una persona, un nombre y un apellido.
Cuando pienso en una risa, un secreto, un recuerdo que hoy no tiene sentido.
Suelo mirar hacia atrás y ver todo lo que alguna vez fui,
las cosas que incondicionalmente dí por gente que jamás hizo lo mismo conmigo.
Me cuesta creer que todo aquello haya sido mio: lo pensé, lo dije, lo hice.
Siento cosas que alguna vez me fueron indispensables, super ajenas, super lejanas.
Es increíble como cambia todo, no las personas porque uno siempre es uno,
pero si los actos, las actitudes. Es increíble que me ponga tan triste.
¿Cómo puede quien siempre que te necesitó te tuvo, no estar al lado tuyo?
Abandonarte cuando más necesitas que se quede.
Es imposible lamentarse por lo que uno da, porque si lo hace es porque lo siente.
Pero a medida que sumamos experiencias, restamos ilusiones.
De a poco nos toca perder, sufrir,
aceptar cosas que jamás hubiésemos aceptado,
cerrar los ojos, bajar la cabeza,
secar las lágrimas y dejar ir.
A veces uno no recibe lo que alguna vez había dado.
Y ciertas personas no saben dar sin recibir.
Mientras intentaba vivir y tener cerca siempre a los que consideraba míos,
me di cuenta que soy ese tipo de persona que se aferra mucho a todo,
y que ignoro que nada es para siempre.
Hace poco comprendí que no tengo que cambiar de amigos,
si sé aceptar que con el tiempo los amigos cambian,
que algunos se van y otros se quedan.
Que lo único real es lo que se queda,
lo que nos acepta tal cual somos.
-No me gusta decir que pierdo amigos porque si los pierdo, nunca lo fueron-

