30/9/13

Lo peor de la traición

La mitad de las cosas que adquirimos en palabras no las comprendemos. La otra mitad, la experimentamos. A veces creo que soy sólo eso: una experiencia.
Me tocó comprender palabras claves en alma y cuerpo, y pude tocar y ver cosas abstractas como el amor, el dolor, la distancia y la mentira. Supe de golpe que los amores eternos son los más cortos, que los amigos de verdad son muy pocos, que escuchar te escucha cualquiera y que la palabra -amigo-, es mucho más grande que simple y que poca gente sabe comprenderlo. Aunque el tiempo pase y compartas mucho con alguien, un día cualquiera puede hacer eso que nunca pensaste que era capaz de hacer y dejar de ser quien pensabas que era. La confianza se construye en mucho tiempo y se destruye en un segundo, podemos confiar después de todo pero solamente con algo inoportuno pueden rompernos de la peor manera el alma. Cuando un enemigo intenta lastimarnos no lo logra, pero cuando un amigo lo hace, causa ese tipo de dolor que duele un día, y que sigue doliendo cada día más que pasa...
Todos corremos el mismo riesgo, porque nos es fácil tener amigos pero nos es muy difícil serlo. Y esa sensación que se atraviesa cuando uno de esos amigos que creías verdadero te traiciona, no puede expresarse exactamente con palabras, porque no es comparable, nada alcanza. Nadie puede explicar cómo se siente sin sentirlo. Lo peor del error que el otro pueda cometer, es que no sepa arrepentirse luego. Lo peor del perdón que no se pide a tiempo o que no se pide nunca, es que no sabe que a veces, duele más la ausencia que el hecho, y ahí es cuando el perdón es más necesario que justo. Después de experimentar la perdida de la única persona que me había hecho creer que la gente buena existía, muchas de las frases hechas que en mi vida había adquirido, tomaron color y forma. Eso es lo bueno.
Lo malo, es que me dejó en claro que si la gente buena en realidad existe,
estoy muy lejos de encontrarla.

18/9/13

Nos consumimos

Pasó todo tan rápido, que hoy ni siquiera me acuerdo de cómo fue que empezamos. Nunca fuiste muy exacto y yo, nunca había sido tan directa; nos costó mucho más entendernos que amarnos. Hoy siento que ese tiempo que dicen que todo lo cura ya pasó y que a mí no me curó nada; las heridas siguen sangrando y no creo que vayan a dejar de hacerlo en esta vida. Pero al menos, puedo estar segura de dos cosas: mi vida empezó cuando te tuve, y terminó cuando dejé de hacerlo. Sé que no somos más que alguna historia desdibujada en mi memoria que empezó ni sé cuándo y que ya hace tanto terminó. Sé que nos anticipamos a tantas cosas que no quedó casi nada de ninguno de los dos. Y las penas que desparramamos después de lo que fuimos, me hundieron en este mundo barato que se vende a cada rato y a mi, siempre me deja sola. Porque ya no sé con qué llenar el vacío que me invade el cuerpo y el alma de lado a lado, ni tampoco cómo volver a mis principios porque ya hasta me olvidé cuáles eran. Ya no creo más en nada de todo en lo que alguna vez creí ni tampoco en que alguna vez sientas algo parecido a todo lo que yo sentí. Y la felicidad esa que me convenció alguna vez de haberte encontrado, de unirte a mis vértices y besarte las manos, de ser feliz por verte jugar con mis huesos, mirarme y sonreír. Fingir que todo está como antes, que seguimos acá y nada ha cambiado. Esa misma felicidad que me hizo creer que para mi eras el mundo, duró algo de cinco segundos que cuando abrí los ojos se terminaron.
Volvimos a ser los mismos de siempre.

No tengo más palabras para explicar este dolor que me desarma.
Dejé ahora de sufrir por las heridas que no veo posible cerrar,
y ya no estoy mal por esas cosas que entendí que el tiempo no va a tocar.
Me olvidé cómo hablar con los demás; no sé reírme, no sé llorar.
Estoy llena de miedos que no logro superar,
busco refugio en todas partes, alquilo amor y hago desastres.
No me gusta que me miren a los ojos, me dan miedo los labios de rojo,
me equivoco y me vuelvo a equivocar...
Tengo calambres con nombre y mi alma no da más.
Es que todavía no sé olvidar y extraño todo.
No me consuelo con nada; busco cosas que me distraigan y ya nada me distrae.
Me rindo y me voy y no se si voy a volver
¿Cuánto tiempo mas tendremos que esperar?
Tu chica de ojos tristes...

14/9/13

Los amigos de verdad se eligen y se vuelven a elegir

No hay que dejar de ir a los lugares que nos hacen bien. No hay que soltarse de las manos que nos amarran, ni alejarse de los brazos que nos abrazan. No hay que dejar atrás las cosas que nos hacen ir hacia delante, ni echar a perder lo que nos hizo ser quien somos. No hay que olvidarse de las personas que nos hicieron amar, creer y sonreír; porque son quienes en realidad van a acordarse de nosotros siempre. No hay que perder las esperanzas ni pensar que no podemos. No hay que dejar de intentarlo y no hay que echar de menos; hay que ir a buscarnos para encontrarnos y volver a entrelazar nuestras almas cada vez. No hay que dejar de ver a quien nos saca una sonrisa o quien nos pone en nuestro sitio, no hay que dejar de ir a nuestro interior y preguntarnos si hoy somos lo que en realidad queremos. No hay que dejar de mirarnos a los ojos, decirnos te quiero y tener un plan juntos. No hay que dejar de ser uno mismo y no hay que posponer lo que podemos hacer ya. No hay que dejar de ser amigo,
de uno de esos pocos amigos de verdad que tuvimos la gracia de encontrar,
y que tenemos la obligación de no perder.

8/9/13

Cuando menos quiero hacerlo, te siento.
Extraño, lejos, perdido.
Te siento en los recuerdos rotos de un amor interrumpido,
en la sonrisa que se me escapa en una foto,
en las palabras que en este momento te escribo.
Te siento hasta que duele, hasta que se me pasa y hasta el alma.
Y no quiero hacerlo pero te extraño,
en cualquier día de lluvia y en los soles y en las lunas.
Te extraño en horas, en minutos y en segundos.
Cuando menos lo quiero más lo hago: te amo.
Te amo despacito.
Y lo sabes, todo esto lo sabes, y te alejas.

4/9/13

De vos me enamoré como se enamoran las mujeres inteligentes: como una idiota.

Realmente no creo que seas lo mejor que me ha pasado, ni estoy segura de que llegues a serlo algún día. Cuando te conocí me sentí obligada a dejar que las cosas se den solas, perdí el control de todo, atravesé sensaciones que nunca había atravesado, toqué fondo y me sentí perdida, miré tus ojos y me quedé sin fuerzas, creí en vos y crucé los dedos.

En algún momento llegué a sentirme completa, fui tan tonta, que pensé que mi mundo terminaba en vos y que nuestro abrazo era donde iba a vivir el resto de mi vida.

La mayoría de las cosas que viví a tu lado no las quise ni las elegí ni decidí que sean; solamente pasaron. Nunca logré entenderte, ni siquiera ahora. Pero alguna fuerza mayor que desconozco me tenia sujeta a un amor que fue inventado.
Si hubiera comprendido en vez de amado quizá, nuestras vidas nunca se hubieran cruzado. Después de esa nada que había entre los dos, supe que de vos me había enamorado. Cuando tu mano me quemó en frío y nos pedimos perdón anticipado por todas las veces que nos equivocaríamos en nuestra pretensión de seguir juntos; cuando nos creímos invictos en la guerra del amor y la cordura, cuando lloraste de emoción al ver mi alma desnuda, y también cuando te escribí en silencio para matarte sin hacer ruido. Me di cuenta que estaba enamorada, que eso fue lo que pasó.

No creía en la suerte, pero con vos dudé. No sé qué estás haciendo ahora mismo,
pero sé que vas a entender que amor con amor se paga y que algún día, te cobraré.

¿Qué crees que hay después de la muerte?

-Prometeme que en otra vida haremos todo lo que nos faltó hacer en estale pedí esa noche con la ventana abierta. Fue ridículo. Él solo creyó que eran un poco más de mis palabras torpes y sin sentido. Pero hoy pensé, que nadie escribirá sobre él cuando me vaya. Sólo seré ese recuerdo que lo envenene cada mañana. Pensé que puedo irme sin que nadie lo note, pensé que quedarme costaba lo mismo y sigo acá. Con las manos ardiendo de letras y los pensamientos cansados de atravesarme el cuerpo. Hoy soy una máquina de escribir aniquilada; el agujero negro de nuestra separación y de esta distancia. Descifré que en este pasaje al mundo cuando digo que no estoy segura de nada miento; porque al menos soy un seguro de muerte. Lenta y agonizante vida que nos lleva a todos al mismo sitio. Ahora que recuperé mis reflexiones pensé, que yo nunca quise algo seguro o alguien seguro. Solamente quería alguien conmigo; alguien capaz de decirme que iba a estar para mi tanto en ésta, como en cualquier otra vida. Alguien preparado para quererme. Alguien que antes de despertarme me bese y antes de dormirse me diga que me ama como a nadie. Creo que siempre quise que ése alguien, fuera él. -Tal vez yo te escribí demasiado, o tal vez fuiste vos el que me leyó poco-le confesé esa misma noche, cuando me pregunto por qué me iba y no supe explicarle que lo amaba, pero que no sabía cómo hacerlo.



2/9/13

Escapemos de esta vida, viva el Che y los Rolling

No me hables del odio a despertar, de mi sonrisa que te hacía llorar,
de las cosas que ya no existen más.
Hablame de cómo estas sobreviviendo, de cómo haces para volver a amar,
de cuánto fingís cuando te veo sonriendo.
No hace falta que ahora entiendas, porque ya no vale ni la alegría ni la pena.
Tampoco es necesario que mientas, me mientas o te mientas.
Si esto no te tiene muerto ¿Dónde te tiene?
Dudo de cualquier respuesta, de aquella que todavía espera,
de los sueños a realizar y dudo también de todas estas letras.
Voy por el camino que me lleva hacia otro lado,
ya no hablo de las vidas que pasaron, ahora sino de las que pasarán.
Voy por el camino que me lleva de nuevo a volverte encontrar.
Sigo mis propias huellas, y por ahora, te veo allá...

Y te seguí los pasos hasta que tu locura, me comenzaba a destruir...