28/4/13
Ando ganas de encontrarte
¿Qué pasa cuando el tiempo pasa y sigue de largo, y las cosas van quedando atrás y vos, te quedas con ellas? ¿Qué pasa cuando no te deshaces de lo que te hace mal? ¿Qué pasa cuando insistís en quedarte donde sabes que no tenes que estar? ¿Qué pasa cuando todo pasa? Los abrazos que reconstruyeron muros desaparecieron. Las manos que te dieron apoyo se fueron. Las palabras que te comprendieron están lejos. Vos, recuperaciones, excesos y complejos. Todo se va, se cambia, se deja, se reemplaza. Todo menos vos. ¿Cómo hago para resistir? ¿Cómo hago para bajar la mirada cada vez que preguntan por mí y termino hablando de vos? ¿Cómo hago para volver a sonreír soportando tanto dolor? ¿Cómo hago para borrar las huellas, cerrar las heridas y quitar las manchas? Porque ya nadie sabe nada, ya nadie se atreve a preguntar. Ya nadie se vuelve para ver cómo estas. Y a nadie le importa si vengo o me voy. Si sos vos o soy yo. Si pasa, está pasando o ya pasó ¿Qué pasa cuando volvés a la realidad, te encontrás con vos muy lejos tuyo y te querés escapar? Cuando todo vuelve a su normalidad, todo retoma la rutina y vos no. ¿Qué pasa cuando me siento sola y te empiezo a extrañar? ¿Qué pasa cuando lo que tiene que pasar no pasa? ¿Qué pasa cuando me doy cuenta que nunca estuve tan llena como cuando te tuve en mi interior? Cuando sé que no aguantaría ni una mirada más, pero soy incapaz de dejar de mirar ¿Qué pasa?
14/4/13
No puedo hablar con exactitud cuando quiero decir lo que me pasa. No puedo explicar porque no sé qué me pasa. No sirve de nada decir que fue tarde cuando me di cuenta que todo lo que creía en realidad no era, porque eso no cambiaría ni la cronología ni la magnitud de los hechos. Nunca había creído en el tiempo hasta ahora. Nunca había sido tan fuerte hasta que no me quedó otra. Jamás pensé en llegar tarde o a tiempo porque ignoraba por completo que eso pasara. No sé cuál fue tu embrujo, cuál tu veneno, qué lo que me hizo querer sin excepciones, qué lo que me puso tan ciega.
No me gusta saborear los errores porque odio tener que arrepentirme para estar llena. Quizá no vuelvan a quererte como lo hice, quizá jamás quieras. Pero el vacío que me invade hoy de los pies a la cabeza ya no habla de vos; ni de la tolerancia que me obligaste a tenerte, ni de las cosas que naturalicé por seguir a tu lado.
No sé qué me pasa, no sé qué me hiciste.
La desesperación de ver que todo lo que amaba y tenía como dirección no existía, no había existido; nunca exististe. La indignación de no poder hacer más nada para cambiarlo, la impotencia de darme cuenta que ya no eras vos, que te había inventado y que me creí tu presencia, que solamente fuiste lo que yo quise que fueras hasta que me dí cuenta que no. Que las personas no cambian, que estamos lejos de encontrarnos, que fuimos de mentira, que ni siquiera sé si nos amamos. No sé cómo hacer para que me entiendas y en realidad, si lo haces o no, no me interesa.
Y dudo que lo hagas porque nunca lo hiciste.
¿Creer o reventar?
A veces no logro encontrarme con esa emoción que me causa escribir y pierdo la facilidad para hacerlo. Ahora la vida me trajo a lugares que nunca había pensado ir. Estoy ante situaciones que me aterran, pero al mismo tiempo me obligan a seguir.
A creer o a reventar.
Ya creí todo y el por qué de todo esto ya no me importa. No hace falta creer en el karma para que exista. No tengo dudas de que soy el resultado de mis vivencias anteriores, incluso de los errores drásticos.
El efecto de mi anterior causa y la causa de mi próximo efecto.
Tuve que soportar y tolerar cosas que hoy no podría repetir; me armé de paciencia para emplearla esperando lo bueno, que es eso que llega justo cuando crees que lo malo te venció. Dudo que alguien pueda entenderme u opinar desde otro lugar que no sea el mío, y tampoco me importa.
Reventar, ya creí.
A mi me dolió mucho menos dejar ir, que dejar que me sigan lastimando.
Y no me costó nada irme, porque me estaba costando mucho más no hacerlo...
A creer o a reventar.
Ya creí todo y el por qué de todo esto ya no me importa. No hace falta creer en el karma para que exista. No tengo dudas de que soy el resultado de mis vivencias anteriores, incluso de los errores drásticos.
El efecto de mi anterior causa y la causa de mi próximo efecto.
Tuve que soportar y tolerar cosas que hoy no podría repetir; me armé de paciencia para emplearla esperando lo bueno, que es eso que llega justo cuando crees que lo malo te venció. Dudo que alguien pueda entenderme u opinar desde otro lugar que no sea el mío, y tampoco me importa.
Reventar, ya creí.
A mi me dolió mucho menos dejar ir, que dejar que me sigan lastimando.
Y no me costó nada irme, porque me estaba costando mucho más no hacerlo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


