28/12/14

Realmente todo pasa

Ésta vez, no soy yo, ni es él, ni es nadie...y no aclaro más para no oscurecer...
Para que no pierdan el color los colores que hoy me tiñen la vida de buena fe
Ésta vez, hace tanto tiempo que estoy a solas conmigo misma, que ya ni sé cuánto tiempo hace. Hace más todavía que dejé de perder el tiempo en cosas que no valen la pena y por fin aprendí a dedicárselo a personas que lo valen todo. A personas que contagian simpleza, y que en vez de tormentas irremediables, siempre traen a mis días tardes de verano; a veces con noches de lluvias torrenciales, pero con el mismo sol que cada mañana vuelve a salir y a irradiar mi mundo. Llenándome, quizá sin querer, de buenas ideas; y con buenas ideas quiero decir planes, momentos, situaciones y pequeños infinitos que en el centro de mi alma, duran toda la eternidad...
Hay que saber cómo y cuándo atesorar esas ideas, porque así como los malos tragos se digieren con el tiempo, los instantes felices también van quedando atrás. Cuando me quedaba sin ninguno de esos me sentía más sola que nunca, y sólo el pensarlo me aplastaba el alma. Me abrumaba el cansancio de pensar en amores acabados, de tantos miedos que al cabo ya no le temía más a nada, de menos gente buena en el suelo y de cada vez más estrellas lejos, en el cielo, que descansan en paz...
28 de diciembre, feliz día de los inocentes comprendí que las mejores cosas pasan a quien sale a buscarlas. Que como resonó en una novela las oportunidades son de quien las toma y no de quien las quiere. Que como leí en el karma quien se mueve muy mal, como yo, sobre el plano físico, se mueve muy bien en aquel astral. Será...
Ésta vez, en la incertidumbre de estar sola pero bien acompañada, descubrí que de esta soledad de deshacerme de gente que me hacía mal, apareció mucha gente que me hace bien. Y que soy un poco más feliz desde que sé, que aún estando rota en mil pedazos, se puede estar espectacularmente genial. No hay nada más genial que estar bien, rota...
Ésta vez, pedí que si quién llegase se iba a ir después, pegara la vuelta...
A la espera, más nadie viene. O bien, quien viene no alcanza...
Despido un año más (o menos quién sabe) terminando La historia de una reencarnación de Fausta Leoni, ojeando otra vez la @cosmpolitan de este mes en busca de inspiración propia, pensando en volver antes de irme, abrazando a la poca cantidad pero buena calidad de personas que me rodean, un poquito más fuerte que ayer y con las mismas ganas que mañana. Con los pies en la tierra y la mirada en el cielo...
Leí sin leer, de Mujeres que corren con lobos:
Aquel que no sabe aullar, jamás encontrará su manada

22/12/14

Cómo no sentirme así?

Que si lo que tiene que pasar pasa y que lo que no pasa no tiene que pasar,
algo está mal, algo que quedó entre vos y yo pero nada que ver tiene con nosotros...
Yo creía que a quien se había quedado cuando tenía razones para irse, no había que dejarlo ir. Pero me quedé sin razones para retenerte. Transformé mis ilusiones para quererte (a pesar de saber que podía perderte) y me adelanté a lo que podía pasarnos y entonces, no nos pasó nada. Sostuve la mirada en tus ojos intentando decirte que te necesitaba más que nunca pero estabas tan lejos, que no me veías, no me escuchabas...
Contuve mi vida en cinco segundos al lado tuyo y el resto dejó de importarme, me aterroricé de sólo pensar cuánto te quería y sin embargo, te dejé ir. Porque no tuve más razones para hacer que te quedaras. Porque mis ilusiones dejaron de engañarme y porque entendí por primera vez, que por mucho más que podía llegar a quererte, no había manera de hacer que sientas lo mismo. No hay ni la va a haber. Ni tampoco forma de justificar que nos gusten las cosas que nos causan daño. Que me gustes más todavía desde que te vi partir sin mirar atrás, desconsideradamente. Desde que sé que ni pensar en tu sonrisa ni en las veces que me hiciste sonreír alcanzan, porque nada es suficiente si no estás. Porque no puedo explicar lo que siento porque todavía no lo sé descifrar...
Cuántas veces voy a sentirme así hasta tenerte conmigo devuelta?
Necesito encontrarme de nuevo en tu abrazo y dejar de pensar en todo esto.
Necesito dejar de necesitarte. Dejar de pensar en quererte y en no saber cómo hacerlo.

8/12/14

Entendieron todo cuando no había más nada

La primera vez que pensé en vos no me di cuenta. Hacía más frío adentro mío que afuera, era viernes a la noche y la lluvia me cancelaba todos los planes. Cuando estaba a punto de empezar a odiarla vos le diste otro sentido. Y yo descubrí que entre tus manos y las mías, había un mundo aparte. Después de pensarte pensé, que hay que querer más a aquellos que tengan miedo de no querernos lo suficiente. Que si pensaras un día en necesitarme te pediría que no lo hagas. Que querer no es lo mismo que necesitar, y que de lo segundo siempre queda un dolor insoportable. Y si lo hicieras, quiero que sepas desde hoy que no quiero causarte nunca nada que te haga querer olvidarme. Que deseo que me tengas siempre en alguna parte. Que si nos pasaran cosas malas, inventes algo que te devuelva a mi así como el mal tiempo cada año nos devuelve la primavera...
Que ojalá nunca nos separen distancias que nada que ver tengan con los kilómetros. Que ojalá cuando hable de vos nunca diga algo que eras y que ya no sos. El problema de haberme dado cuenta que te había pensado, es que ahora empecé a necesitarte.
Lo hice sin quererte todavía, en el mismo momento en que me hiciste entender, lo lindo que es que te moje la lluvia incluso aunque sea viernes a la noche...
¿Cómo no te iba a necesitar?

6/12/14

Skinny love

Quería que la trataran con la delicadeza que se trata a las cosas frágiles. Que la besaran con la ingenuidad con la que se da el primer beso. Quería ser todo lo que aspiraba antes de morir y volver a nacer de nuevo. Que le dieran más abrazos que ganas de quedarse y que la hicieran sonreír mirándola a los ojos porque lo demás, lo demás llega solo...
Quería que la quieran como si el mundo fuera a acabarse, que intentaran dominarla y que no puedan, y que eso bastara para enamorarse. De ella. Para siempre. De sus ojos.
Los ojos más profundos de todos, más oscuros que la noche y más grandes que el cielo.
Y de sus labios, que comenzaron a decirme todo esto mucho antes de hablarme.
Era de esas personas que siempre te hacen sentir que sos menos. Haberla visto llorar fue lo más similar a un cover triste de bon iver hecho carne y huesos.
Y más huesos que carne. Y quebrados, pero a la vez, ilesos.
Tan acostumbrados a golpearse que no había nada que pudiese con ellos.
Haberla hecho sonreír fue lo que me hizo adueñarme de su cuerpo por completo.
Me dio el -sí, quiero- en una carcajada y me juró con los dedos que en mí, esta vida por fin se le terminaba. La quise como nunca había querido a nadie. A nadie ni a nada.
La quise como si supiera que por más fuerte que la abrazara y por más besos que le diera, no existía manera de hacerla permanecer de pie por mucho tiempo...
Como si supiera que de tan frágil un día podía romperla. Desnudarle el alma.
Y verla morir, de nuevo.