26/2/15

Mi ruina es mental

Tal vez fuiste vos el que perdió más, el que dejó de verme, el que no volvió a saber de mi porque no quiso pero en fin, no volvió a saber. Tal vez ahí donde están todos los besos que tenía para darte te escondes vos sin avisarme y te quedas, y te quedas para siempre y me ves: me ves desarmarme por verte pasar y llorar...
Llorar hasta dormirme, hasta que un día esto se haya terminado y vuelva a empezar.
Y que en el comienzo vos no seas vos para que se acaben por fin las guerras internas que habitan mis silencios; todas, todas, todas por tu nombre,
por tus manos y por tus huesos...
Porque un día nuestras vidas se crucen y salgamos ilesos. De eso: de vivir entre tus dedos y de morirme en tus besos. Porque ojalá en algún sitio todo nuestro ideal sea posible y por el contraste de los imposibles que sembraste en mis sueños. Porque ojalá también un día de estos me levante con un motivo y me duerma sin querernos...
Es que al final ni siquiera sé si las personas no cambian nunca. Pero entendí que es muy difícil cambiar si en el intento, seguimos en el mismo lugar y rodeados de la misma gente. Hay que cambiar el aire para alivio interno. Irse, irse lejos y ordenarse...
Porque el peor de todos los desequilibrios es el que tenemos dentro.
Y quien no entienda mis extremos,
no entenderá tampoco por qué me duele más donde somos que donde nunca seremos...
Quiero dejar de idealizarte, dejar de pensar en vos como algo bueno.
Quiero irme de donde estoy para no poder echar culpa a nada ni a a nadie de por qué escribo esto. Quiero suprimir todos los pensamientos que me hacen caminar en línea y no me dejan pegar el salto. Entender que a veces, el vacío es mejor que el paraíso en ruinas. Que tal vez el dolor no se termina nunca, pero después de un tiempo,
aprendes a soportarlo...

14/2/15

Aún así te extraño

Tal vez un día entiendas que te escribo con las manos, pero que lo siento con todo el cuerpo. Lo hago sin hacerlo, lo siento sin quererlo y ahí estás aunque no te veo.
Si pudiera pedirte algo más después de haberte despedido para siempre, es que me desencadenes de tu pasado. De ese pasado que te involucra de lado a lado y que me quita de mi presente. Me revuelve el estómago y me asfixia de ganas de volver a verte. Que me desencadenes de vos, de tus mil maneras de ser tan diferentes. Que me guardes a un costado, que estés sonriendo y que nunca dejes de quererme...
Las palabras te extraño me suenan a daños irreversibles. A terribles accidentes: tanto para quien las escribe como para quien las siente. Leo sin leer mensajes que vienen desde lugares equivocados y llegan sin querer a ningún lado. Y no está mal no entender, porque a veces, si la otra persona no entiende puede ser que sea uno el que no se está explicando bien. El que lastima y daña una y otra vez...
Tal vez me quedé sin fuerzas para volver a volver. Haciéndome la fuerte, fingiendo igual que siempre y helando el corazón, para auto-convencerme de que se acabó.
No hay nada más.
Esto ya se nos pasó...

12/2/15

Me gusta verte así: como el fin de este viaje

Soy feliz desde que me desperté el último invierno cansada de estar triste.
Escribiendo sobre cosas que no están y soñando cosas que no existen. Que el recuerdo amargo guardó en el olvido de todo eso que deseé olvidar y no pude. Me desperté convencida de que la primera vez que alguien te hace daño es culpa suya, pero la segunda la culpa es tuya y es indiscutible. Entendí al fin que las personas no cambian y que quien no se hace cargo de sus actos, difícilmente tenga ganas de cambiarlos.
Me desperté ahogada en mi misma y harta de dormir en el mismo lugar. De ver como escribía conflictos inventados o amores acabados que no merecían la pena; ni la alegría, ni la tristeza. Comprendiendo que quien te causa un dolor tan insoportable como para necesitar escribirlo, no merece en realidad ni una sola letra...
Me desperté y por primera vez después de tantas veces, quise estar despierta. No me acuerdo del frío, de los días siguientes, del por qué del cómo ni de todo lo demás. Sucedió de repente. Estaba decidido y era todo excelente. Comencé a escribir de la soledad sin poder recordarla, supe que la soledad está bien, que lo que está mal es emborracharse de ella y lidiar al otro día con la peor de las resacas. Que lo que está mal en realidad, es emborracharse, y no estar solo. Tomé otra decisión y cambié por café el vodka. Volví a las noches de desvelo y brindé sin copa. Escribí cosas lindas y dejé de dibujar en villa tristeza para emprender este viaje. Mi mejor excusa: las oportunidades son de quien las toma. Me tomé las primeras vacaciones de mi misma. Elegí el mar...

La playa

Conocí un amor y lo sostuve, mantuve mis ojos en los suyos hasta obtener el dolor de cabeza más profundo de todos los que tuve. No era su mirada transparente y había algo más detrás de sus ojos. Teníamos música en común y me entendió perfecto cuando le hablé de que el primer beso o el primer polvo nunca es el último, aunque busquemos todo lo contrario. Me tocó de manera que pudo calentar en un verano, todos los inviernos que me quedan. Es imposible definir el tiempo exacto pero creo que fueron veinte tardes de mar y arena, ocho noches de luna llena, una estrella fugaz en terraza ajena y la primer persona a la que quise porque no sabía cómo no quererla.
A veces necesitamos dar cuenta de que la vida que vivimos merece que las cosas salgan mal de vez en cuando. Que está permitido equivocarse, que es necesario caer para aprender a levantarse. Que cuando dejamos ir algo nos preparamos para aceptar que le estamos dando la libertad de pertenecer a otros. Y que del mismo modo, cuando nos dejamos querer por alguien, ése alguien nos roba del cariño del resto. Todavía no sé como alinear todo esto. Ni tampoco que me gustó más: si despertarme en el mar o dormirme en la arena. Si darte la mano o sentirte las venas. Sigo sin certezas, quiero volver desde antes de haberme ido. Podría vivir ahí a pesar del frío, soportar inviernos nevados y combatir próximos veranos. Creo que me volví a enamorar...

10/2/15

Y sin embargo

Cuando aprendí a estar sola entendí dos cosas: que hay vida después del amor,
y que hay amor después de la vida...
Tal vez la diferencia entre hacer el amor y no hacerlo sea que en lo segundo,
siempre hay alguien que vuelve a casa solo.
Y quien elige estar solo aprende de ello; entiende la felicidad propia,
comprende la distancia más rápido que los abrazos;
y aunque cualquiera de los dos le suena a derrota,
nunca elige el primero.
Del amor después de la vida entendí el desengaño.
El peor de todos los amores y el mejor amor que he visto en años...
No sé si realmente te quiero. No tengo certezas desde que sé de vos.
Lo más triste del título es no ser yo, tu y sin embargo.
Lo inmensamente feliz es historia.
Lo que dibujé en tu memoria, gemí en tus oídos y escupí entre tus cosas. Los veintiocho besos que dejé que robaras y las malditas veces que me dormí en tu cama.
Estuve a dos suspiros de traerte conmigo.
Te dejé, pero volví a buscarte y ya te habías ido...
Con -traerte conmigo- te hablo de vidas cruzadas. De enredarte a reproches y rogar que te quedaras. En mi vida, en mis sábanas. En los estúpidos sueños que tengo con tus manos. En donde yo siempre huyo y vos me estás agarrando. De los pelos, de los brazos. De los vértices de mi alma y me despierto. Y me doy cuenta que estaba soñando.
Que te estaba soñando...
Con -te dejé- te hablo de que te dejé entrar por puertas que ni yo misma podía abrir sola. Es decir, te dejé pasar a lugares a los que no me atrevía a ir. A los que jamás había ido nadie, y a los que pensé jamás, iba a dejar que alguien pasara.
Hasta vos, que entraste por las malas...
A veces siento que yo entré a tu vida por la puerta de atrás,
y que es por ahí mismo por donde me tengo que ir...
Pero la vida entre tus órdenes era más interesante que la muerte disfrazada de vivir donde vivo. No me gusta perder el tiempo en pensarlo, me da lo mismo todo.
Menos que algún día lo sepas, que lo escribo y que te extraño...

4/2/15

Te quiero

Cierro los ojos para querer a alguien más porque no puedo ver que no te estoy queriendo a vos. Me cuesta aceptar que ya no es tu piel la que me causa placer. Que ya me olvidé de como olés, de como besas y de como suena mi nombre si lo pronuncia tu voz. Tu voz que ya no está guardada en ningún lugar, que dejó de pronunciarme en realidad y que quizá, nunca más lo vuelva a hacer. Ya aprendí a querer de nuevo, pero no puedo entender que lo esté haciendo. Me niego a dejar atrás todo lo que veo cuando me doy vuelta. Me niego a seguir avanzando y a dejar de quererte sin darme cuenta. Abro los ojos para sentir que es real, que me están queriendo y que no sos vos.
Que la vida es más fácil desde que no estás. Y que puedo elegir, si querer o no...