28/4/14
Hoy me pongo en puntas de pie, para besar (te)
Ojalá todas las mañanas me despertaran tus manos acariciándome la frente y corriéndome el pelo de la cara. Ojalá tus ojos no fueran solamente una mirada que me convence y me lleva de prepo. Ojalá tus brazos se convirtieran en los dueños de mi espalda. Y ojalá nunca hagas nada que me enamore de vos. Ojalá comprendieras en todos mis suspiros, que tengo mucho acá adentro que pienso y no te digo. Que existe una parte que se muere de ganas, de llevarte conmigo a cualquier lado que vaya. Ojalá comprendieses, que no soy todo lo que ves, que escondo más que los pies y que quiero invitarte a mi vida algunas veces. Ojalá en una noche pase algo más grande, y te deje quererme, y me deje quererte. Y ojalá algún día de estos, me quieras y me quieras y me quieras; y en la tercera por fin, sea yo la vencida. Ojalá te quedes lo que resta conmigo. Y tus besos se internen a vivir en mi ombligo. Ojalá todas mis noches durmiera en tu cama y abrazara una por una todas las canciones que me cantaste al oído. Ojalá coincidamos en algún otro mundo, pero un rato algún día en éste llegaras, y te enredaras conmigo; y no te fueras nunca, sin antes haberme querido. Ojalá no tuvieras esa forma perfecta, de hacerme dudarlo. De querer intentarlo, de encontrarme en momentos: pensando y pensando(te). Ojalá todo esto así porque hoy,
me levanto
y
me pongo en puntas de pie...
20/4/14
Tal vez mañana sea demasiado tarde
16/4/14
Memoricé los vértices de sus huesos con besos, me dejé ahorcar con sus brazos, lo amé en la oscuridad y lo dejé de querer al otro día. Ya no sé cuál era exactamente el color que salpicaba la pared de nuestra habitación, ya no sé qué pasó con el cronómetro de mi vida a su lado y ya no sé cuánto es el tiempo de su vida que me pertenece. Besé su alma mil veces y me quedé dormida en su frente otras tantas; juré olvidarlo una noche triste, pero volví a amarlo a la mañana siguiente. Perdí la cabeza en sus manos, dejé mi sensatez en sus dedos, aprendí de memoria su sonrisa y sus mil maneras de marcar el paso. Le tomé el peso a todas las letras de su nombre y comprendí el significado del mío después de conocerlo. Ya no sé cuántas mentiras difamadas quedan entre él y mi costado de la cama. Cuánto espacio ocuparon los abrazos trucados y cuántas veces intenté cambiar el aire del pasado que respiro a huecos y ya no me lleva a ningún lado. Lo ví revolverse para evitar ser el mismo sin lograrlo, empapelé el muro del refugio de todos mis recuerdos estropeados y empaticé sus emociones para volver a escribir algo. Publiqué uno por uno los sentimientos mentirosos, los mensajes nunca enviados, los llamados que ya no hago. Ya no sé de qué se trata la compañía sin sentidos que engaña y conforma, ya no sé qué es lo que me hace tan mal al estómago y al alma cuando me miente; ya no sé tampoco por qué de tanto tengo tan poco y de tan poco tanto. 56 besos le mide la espalda si van uno pegadito al otro, 28 si freno en la mitad y casi ninguno...si no es su espalda la que estoy besando. Negocié con todas sus cicatrices y tengo una deuda con sus ojos. Intuyo que he sido más de una persona y que tuve que morirme antes de volverlo a escuchar diciéndome te quiero. Conozco su punto más débil y soy cómplice del sitio al que siempre volvemos. Pero ya no sé por qué las cosas cambian tanto y las personas no. Ya no sé por qué hay cosas que se mantienen tan distantes a todo o por qué simplemente una mañana te levantás y te das cuenta:
que no todo sigue igual que siempre
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



