28/12/15

Sentir cada sensación

Nos encanta pensar que cambiar de año nos va a cambiar la vida. Que el fin de un año y el comienzo de otro es un buen momento para reflexionar sobre cualquier cosa. Para recordarnos a nosotros mismos quiénes somos y de qué estamos hechos. Para tomar decisiones; soltar lo que ya no queremos y arriesgarnos por lo que siempre quisimos. Un buen momento para decir basta a todo aquello que nos está haciendo mal y un momento espectacular para empezar de nuevo. Nos encanta la excusa perfecta de que algo termine para hacer catarsis. Como si no podríamos hacerlo todos los días, como si necesitaríamos sentir el final de algo para replantearnos todo. Como si no estaría bien cualquier momento para sentarnos a pensar y preguntarnos qué nos está pasando...
Y no es que no me gusten las fiestas, lo que me molesta es la época que las rodea; la tensión con que se aproximan, el calor que nos malhumora, la inestabilidad del clima, el apuro de la gente que no llega a ningún lado. No me gusta que todo se vuelva más importante y nos afecte el doble; que el dolor de la ausencia se haga menos soportable, que se extrañe más al pasado y se piense menos en el presente. No me gusta que festejar esté impuesto cuando podemos juntarnos todos a brindar por lo que queramos cualquier día. Porque todos los días del año son un buen momento y sin embargo, vivimos esperando que llegue algo que nos una. Necesitamos de esa excusa perfecta para reencontrarnos, creemos que está bien fingir algunas cosas sólo porque se trata de una fecha festiva, a veces ni siquiera somos del todo sinceros al celebrarlo y nos dejemos engañar por la monotonía. Ojalá todos sintiéramos tanto todo como a fin de año lo hace la mayoría. Ojalá cualquier fecha fuese motivo de festejo, de recordar sin que duela, de abrazarnos las tristezas y de multiplicarnos las alegrías...
Porque cualquier sol es buen momento para colmarse de felicidad por lo bien vivido y para ir despojándose de todo lo malo. Siempre es necesario hacer balance, pensar si estamos en el lugar que queremos estar, curarse las heridas hasta que sanen, disfrutar las experiencias transcurridas sean positivas o no, aprender predispuestos y enseñar todo lo que sepamos. Todos los días nos podemos transformar, ir mutando para dejar de ser lo que eramos y ser siempre un poco mejor. Volvernos esencia y actuar con el corazón, querer con el alma y mirarnos a los ojos. Nunca no es buen momento para empezar de nuevo. Podemos enorgullecernos hasta de los errores que, en definitiva, nos hacen ser quienes en realidad somos. Podemos desatarnos del mal recuerdo y volverlo risas; mudar sensaciones, cambiarlas si no son las que queremos, elegir la alegría, impulsarnos y dejarnos crecer. Para acariciarnos y besarnos la frente, apretarnos las manos y encontrarnos junto a los que amamos y nos aman. No dejarnos nunca pertenecer, ni a fechas conmemorativas, ni a lugares que nos encierren, ni a nada que nos imponga ser algo que no queramos, porque eso es lo que nos paraliza. No hacen falta ni navidades ni años nuevos para vivir siempre y sonreírnos. Cruzarnos y abrazarnos a la buena gente; alejarnos de todo aquello que nos lastima, nos enrosca o no nos hace bien; rodearnos sólo de las personas que nos saben querer tal cual somos, con todos nuestros defectos. Acompañarnos y sernos fiel. Festejar sólo y cuando tengamos ganas, sin rendirle nada a nadie. Reírnos fuerte, llorar mucho y sentir;
SENTIRLO TODO, que es más importante sentir que comprender.

30/9/15

Sos el único mambo del que nunca pude volver

Supongo que hay cosas que en el transcurso de la vida tienen que pasarnos -esas que son parte de un todo al que sin querer todos pertenecemos-, momentos que deben sucedernos, personas con las que debemos cruzarnos y corazones que, con o sin intención, tenemos que romper. Para que todo eso pase alternándose, el tiempo debe tener todo fríamente calculado, de lo cual no doy fe, porque sigo desconfiando del mismo -aunque no más que de la suerte- y por lo mismo, tengo miedo de tenerte de nuevo (porque así podría volver a perderte pero no volverme a perdonar por hacerlo) y sería muy difícil combatir lo que me queda de vida sin saberme perdonar. Porque uno se perdona para alivio interno, incluso perdona a los demás porque a través del resto aprende a perdonarse. Por eso me da igual que vos no me perdones, yo te perdoné todo y te quise el doble desde entonces. Ahora no tengo certezas de cuánto me queda de ese querer, pero si sé que empecé a sentir mucho más todo después de conocerte y de eso descubrí lo natural de haberte amado como te amé y de haberlo dejado de hacer, valga la redundancia, naturalmente. Aprendí a perdonar a cuestas de aceptar y entender que en ese transcurso de la vida, a veces, pasamos por cosas malas, nos suceden momentos tormentosos, cruzamos personas que no nos merecen para darnos cuenta de que no las necesitábamos -mucho después de haber creído que nos hacían falta- y rompemos más corazones de los que nos pueden romper. Y eso es lo bueno. Lo malo, es que vos me lo rompiste por vez primera y por eso no importa el tiempo que pase, siempre serás el primero en habérmelo hecho de esa manera. Y yo, que nací en tu piel para morir ahí mismo y comencé a despedirte antes de irme para que nunca te fueras, que mojé tus sábanas temblando del miedo de sentir tanto y desdibujé en tus ojos lo mismo que escribí en tu alma para que me quieras, que desafié al tiempo de tu mano para que él te perdonara y tomé un golpe de suerte para ver si funcionaba y ninguna de las dos cosas resultaron; yo, que ahora soy igual pero distinta, seré para vos siempre la misma...
La última y la primera, la próxima y la tercera y todas y cada una. Porque no importa en realidad cuánto tiempo haya pasado desde esa vez o cuánto nos quede de vida en este instante; los sentimientos no deben cambiar nunca si todavía puedo cerrar los ojos para verte y si de nuestra sinestesia no me sé mover. Y cómo no te voy a querer, cómo no reconocer que lo más importante que tenía para decir es que te quiero,
y que de vos nunca voy a poder volver, -ni aunque quiera-.

22/9/15

La muerte está tan segura de vencernos

Es difícil comprender el dolor sin compartirlo, entender lo que puede estar sintiendo el otro sin sentirlo. Es difícil seguir viviendo en este mundo, donde cualquier sutileza nos pone inestables y hasta por detalles perdemos el rumbo. Nos es más fácil destruirnos que apreciar las grandezas, confrontarnos que unirnos y dejarnos de hablar que intentar entendernos aunque no pensemos lo mismo.
Nos es más fácil querer irnos que querernos quedar.
Nos vamos todos al mismo lugar y no podemos descifrar a dónde queda.
Nos desconsolamos por preguntar sin conseguir respuestas y no podemos aceptar las ausencias. La vida se vuelve menos cuando un alma por vivir nos deja. La tristeza nos envuelve por verla irse sin poder retenerla. Los corazones que latían sin ritmo se frenan todos juntos a llorar. Los latidos más intensos son los últimos que se van. El amor se hace abismo cuando ya no queda esperanza. El sol se pone oscuro ese día y la noche se vuelve más clara. Nos queda una vida sin saber qué tan lejos está el cielo en realidad.
Nos queda el consuelo de pensar,
que todo pasa por algo, y que sólo en las alturas, se descansa en paz...

8/9/15

Con vos hasta el infierno

A veces nos mataría. Son momentos donde nos odio, de verdad, nos odio y nos quiero matar. Por seguir acordándonos de todo todos los días. Por hacernos saber el uno al otro que todo sigue igual que siempre. Por luchar contra las fuerzas del destino y querer sentirnos cerca como si eso nos sirviera de algo. Porque sabemos que no hay más nada pero igual, nos queremos como si todo. Aunque nada exista de real entre nosotros y aunque los ecos del amor que nos tuvimos sean mentira a los ojos de los otros.

Después se me pasa. Me olvido para no acordarme y te quiero un poco;
te quiero y te extraño y vuelvo a odiarte despacio,
para así tal vez, no dejar de amarte nunca,
nunca jamás, en esta vida.
Esta inútil vida,
que nos dio todo lo que yo quería,
todo lo que quería para los dos,
pero no nos enseñó a cuidarlo.

Nos puso ante el mundo de la mano y no nos advirtió qué tan cruel podía ser el mundo con nosotros si caminábamos juntos. Nos concedió el privilegio de amarnos y no nos dio las instrucciones del amor que nos teníamos. Porque nos quisimos como si nada podría rompernos, como si lo nuestro fuera más fuerte que el resto,
que tu locura o que la mía, por seguirte en cada paso.
Y por eso nos mataría...
Por no haber evitado el daño sabiendo que podíamos salir heridos de ante mano. Sabiendo que ni locos ni cuerdos nos entenderíamos y que los desentendidos sólo nos llevaban hacia un único lado, al más triste y más violento de los lados.
La mentira de odiarnos tanto, incluso, viéndonos a los ojos...

Si a mis blancos siempre negros y a mis negros siempre blancos,
dos más dos nunca nos podía dar cuatro.

Nos mataría cualquier día para llevarnos a un lugar donde no nos conozcamos nunca,
donde podamos tocarnos sin quemarnos y vivir sin estar muertos.
Donde se termine por fin todo lo nuestro.
Y no sean tus abrazos los únicos capaces,
de ponerle fin a mis heridas.
Para así dejar por fin de quererte para siempre y no seas más el amor de mi vida.
Donde no haya nada que tenga que ver con nosotros.
Y no sean tus manos las que me curen los costados,
ni tu beso en la frente el que me de la vida.
Nos mataría porque después de todo,
es lo único que podríamos hacer juntos en esta vida.
Y si al cielo no se llega de a dos que se me paren los pulsos...

Que sin vos no aguanto otro invierno,
que nos duela la caída,
que de acá nos vamos juntos,
hoy me hundo con vos hasta el infierno.

4/9/15

12/8/15

Que exista el karma

Me aturde decirlo pero sé que viniste a mi vida para irte de la tuya un rato.
Que cargado de tormentas me transmitiste poderosas energías que le dieron a las tuyas un descanso. Que me robaste las tardes de sol y las noches de luna llena.
Que me dejaste dejarte para dejar que me dejaras. Que nos dejamos porque en algún punto sabíamos que nuestros imposibles nunca se volverían posibles y que en algunas ocasiones, la única paz real, es la que surge después de una gran guerra.
Que siempre supimos todo, lo supimos y nos hicimos creer el uno al otro que no nos importaba. Que pudiendo no haber coincidido nunca, lo hicimos. Lo hicimos como nunca lo había hecho antes y cada vez que lo hacíamos creía que el mundo podía acabarse, tanto, que moría porque lo hiciéramos de nuevo cuando acabábamos.
Y sabía que aferrarme a un para siempre era incierto y que podía volver a confundirme si te quería sin saber todavía, si eras o no capaz, de tener las herramientas para herirme y no usarlas. Lo supe desde el principio y todas las cosas que me juraste, todas las cosas que me pediste. Todo lo mío que hiciste tuyo,
dejaron de serlo.
Porque apareciste y removiste tanto todo.
Pero desechaste en mí tus desgracias y justificaste romperme por estar roto.
Convenciste a mis demonios de quererte y te atreviste a lastimarlos de todos modos.
Vos me hiciste más triste de lo que ya era.
Y yo volví a confundirme sin darme cuenta.
Por hablarte y morderme los labios para callarme muriéndome de ganas.
Por creerte todos los aires de amor eterno que susurraste en mi espalda.
Por inyectarme un poco de tu esperanza en cada herida.
Y por convencerme para amarme y volverme nada.
A veces que no haya calamidades entre las almas es algo malo.
Pero necesito entender,
que que hayas pensando quedarte,
sabiendo que me ibas a lastimar,
es más malo todavía.
Supongo que tratábamos salvarnos de algo y que no pudimos.
Pero que nos quisimos y que de todo nos queda algo.
Aunque yo de vos ya no quiera más nada.
De alguna forma entendí que lo más triste de haberme enamorado de vos fue haber hecho todo por evitarlo y no haber podido. Porque te quería, te quería igual y no lo entendiste. Y duele saber que también te fuiste cuando me fui, que ya no estabas ahí cuando volteé para verte. Que ese día era el final de los finales aunque no me gustó como nos despedimos, y que al final, con vos comprendí que algunas cosas nos suceden sólo para que al otro le vuelvan. Y que te van a volver, te lo juro.

28/7/15

Siempre extrañándote

No sé si extrañarte me consuele a dejar de quererte sin quererlo,
pero me duele menos.
Duele menos cualquier cosa a quererte y que no me quieras del mismo modo.
Del mismo modo del cual me enamoré en el principio del todo.
Del todo nuestro, el que repentinamente volvió de colores oscuros lo transparente y te puso del lado opuesto. Del lado opuesto al mejor de los tiempos,
del estúpido lado en el que jamás quise verte.

Quise verte lejos desde que me obligaste a dejar de quererte,
pisaste dónde no debías y salpicaste errores conscientes,
escupiste para arriba mentiras que cayeron en mis ojos.
Mis ojos que no te ven pero te extrañan siempre.

Siempre porque así no duele,
porque así puedo pensarte.

Y pensarte es pensarnos juntos,
y juntos nada puede dolerme.

Del nada puede dolerme al me duele todo estás vos.
Vos que ya no sos quien irrumpió mi vida para conquistarme.

Conquistarme que no fue lo mismo que elevarme y no saberme sostener.
Sostener que a mí siempre me resultó tan extraño.

Tan extraño como haberte tenido sin saberte querer.
Querer como nadie había sabido quererte.

Quererte pero conmigo,
pensando en vos siempre.


26/7/15

Nosomos

La urgencia de vivir me obligó a partir sin dejarme ver qué era exactamente lo que estaba dejando atrás. Vacié el recipiente de lo que fui haciendo lo imposible por conectarme más conmigo y ya no tanto con nosotros. Porque el hecho de que entre los dos haya otros, significó este nosomos que me hace temblar para darme cuenta que a veces, algunas oscuridades iluminan y algunos soles oscurecen. Para entenderlo de una vez y listo: que ni vos, ni yo, ni un recuerdo que nos una extrañamente podrá volvernos a poner en nuestro sitio. Me fui lejos de vos para perdonar y perdoné todo por mi misma, me quedé con cada cosa buena para dejar de cargar todas las malas que con rencor me enfermaban los días y me intoxicaban las noches. Te fui sacando cualquier nube negra que te encimara; y olvidé todas las lluvias y tormentas que me rodeaban, dejé entrar la luz por la ventana para despedirme de todas las veces que lloré por tu culpa y entender que todo lo que perdí por vos te convierte en una batalla ganada.
Que el premio de la misma fue el nosomos y que desde entonces al fin soy,
que aunque aún sufro las réplicas del dolor y de las pos súplicas de perdón con las que me colmabas las ganas, aprendí a amarte sin querer.
El terror recorrió todas las grietas de mi vida así como la sangre corre todavía por las heridas que no se me cierran; y finalmente decidió quedarse en mi cual enfermedad sin cura para no dejarme volver a querer. Y yo, que no me dejo volver;
y vos, que no me dejas querer.
Seguís ahí haciéndome creer que sos el amor y que no hay nada igual. Que no puedo mirar a nadie a los ojos sin sentir mentiras, que no puedo confiar ni proyectar nada. Perdí el placer de sentirme sana y no puedo fingir cosas que no son. Ahora vomito el maltrato y las sombras de lo que sólo vos y mi cuerpo saben, así como quien devuelve algo que le cayó mal, tan mal como vos a mi, te devuelvo y vomito con vos los miedos que no me dejaban ser por seguir siendo nosotros. Me vuelvo agua para apagar el fuego del incendio de mi alma después de amarte. Todavía no sé por qué no me morí.
Me estremece saber que podría haberlo hecho.
Puede ser que necesitaba amarte así,
necesitaba amarte,
irme del todo a la nada,
de tu infierno al fondo del cielo;
prenderme en llamas para apagarte y hacerte agua,
sentirte lo suficientemente mío como para tenerte conmigo por toda la eternidad.
Nosomos no,
somos.

16/6/15

Tell me your secrets and ask me your questions

Te hablo a vos.
Que cubriste todo de polvo cada vez que me dejaste contaminar lo que quedó de nosotros. Que me armaste por un rato para volverme a dejar desarmar sola.
Que estás tan lejos que te siento adentro mío. Que sabes.
Siempre supiste todo.
A vos porque aunque nunca nos vamos a entender, me entendiste.
Aunque no pueda explicarlo y por ende no pueda comprenderse, lo entiendo.
Sé de lo que me pasa y es horrible. Nada puedo sostener porque en nada me sostengo.
Estoy mal incluso cuando estoy mejor que nunca.
Me morí hace mucho pero sigo viviendo.
No creo en el tiempo, aunque lo vi riéndose de mí cuando me curaba;
poniendo despacio todo en su lugar.
Aunque sé que calma, todo lo calma.
No existe el tiempo.
Si soñarte me basta para sentirte, si serás el espejo de lo que me pasa.
Si cada vez que me estoy sintiendo bien,
sé que lo que viene va a ser peor que lo que estaba.
Que sufro de sufrimiento, que el dolor ya no me duele.
Que me da bronca que todo termine en vos...
Cualquier día dejé de ser tuya.
Y es tan simple quererse, que cuando entendí de lo que hablabas,
me comprendí un poquito más a mí misma.
Cuando uno está muerto en vida, vive esperando resucitar.
Me arrepiento con los ojos cerrados de todo lo que ya no está.
Que nunca me fui, que te llevo conmigo.
Que llevarte conmigo no te hace ajeno a todo lo que me pasa,
pero que ya no puedo hacerte parte de nada.
Que siempre estás, que quizá por eso no hubo un día desde que me fui,
Que no haya pensado en volver...
Que lo que uno ama siempre queda cerca y que nada nos importará si es amor.
Que si el amor es más fuerte pongámonos de acuerdo.
Desamarrémonos sin soltarnos del todo.
De la manera más flexible posible para que nada de lo que nos queda se rompa.
A vos, que te conformas con casi nada cuando a mí nada me conforma.
Te hablo de que en mi mundo somos lo mismo de siempre.
Que lo más triste del -no podemos juntos- que tengo para decirte,
siempre va a ser el -tampoco puedo sin vos- que me mata por dentro.
Que en mi mundo todavía somos.
No hay tapujos que destiñan el amor que nos concede.
Comprendemos que nada es para siempre y que si nos queremos;
No nos necesitamos.
A vos, que sos el amor.
Y no sé como encuadrarlo en la realidad porque para mí,
lo nuestro es de otro planeta.
Ojalá no existiera ni una vez en la que no me hayas amado.
Ni tampoco un momento en el que hayas creído que yo no te amaba.
Oh let’s go back to the start

6/6/15

MUJER BONITA ES LA QUE LUCHA

De la libertad sin límites que nos dan las redes sociales, quedó una diversidad inconmensurable de acepciones respecto a la marcha concluida el 3/6 #NiUnaMenos.
Entre tanta opinión libre, muchas admirables por el respeto con que tratan un tema tan delicado y abrumador que desde mi punto de vista nos involucra o debería involucrar a todos, y muchas otras vergonzosas, por la ignorancia con que se fundan y la falta de responsabilidad que hay en ellas y en sus pobres fundamentos; uno va sin querer perdiendo noción y a veces, hasta olvidándose de la causa fin del asunto...
Bueno, ojalá ésta vez no.
Ojalá ésta vez el NI UNA MENOS de las miles de personas que asistimos a la convocatoria, sea un pedido pacífico común que convierta el dolor en lucha. Sea un pedido incansable hasta que se haga algo al respecto. Sea lo importante más allá de como se politiza todo, de como se mezclan fácilmente la infinidad de injusticias por las que reclama la gente.
De como muchos confunden y otros ni siquiera entienden.
Ojalá NI UNA MENOS no quede sólo en una masa que se unió un día a marchar en distintos centros del país, ni sólo en un cartel triste que quedó colgado en las rejas del Congreso o en una sola foto que compartimos virtualmente. Ojalá ésta vez el reclamo exceda todo tipo de límites y ese pedido de palabras amargas, sea un logro que se cumpla con responsables hechos. Que se base en sucesos relevantes a la cuestión y no en todo aquello que desvirtúa a la misma y le quita valor.
Ojalá que lejos de cualquier ideología política, lejos de cualquier otro tema que (no es por desmerecer a ninguno), pero nada que ver tenga con éste, lejos de las inciertas formas que cada uno tenga de expresarse frente a esto y lejos también de que tanto o tan poco podamos sentirnos parte, el NI UNA MENOS nos comprometa a todos de alguna u otra manera y nos siga movilizando hasta el día en que la violencia de género sea tratada como corresponde para intentar abolirla definitivamente.
Ojalá nos lleve el tiempo que nos lleve, sigamos luchando...
Yo marché NI UNA MENOS. Porque no estoy muerta.
La Ley 26485 DE PROTECCIÓN INTEGRAL A LAS MUJERES, fue sancionada, promulgada y publicada en el 2009. Sin embargo todavía no tiene una implementación efectiva.
Nada parece suficiente para PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. Porque nada alcanza para que esto se alcance. Ni pruebas, ni denuncias, ni testigos, ni antecedentes. Porque UNA MUJER MUERE CADA 30 HORAS, a pesar de que todos los crímenes por violencia de género son evitables. Porque las denuncias no son tomadas como deberían serlo, porque todavía hay comisarías que no las toman si no hay lesiones (como la Comisaría de la Mujer de Chacabuco); porque faltan las guías y personales capacitados que la Ley establece (porque todavía no está absolutamente implementado); porque no hay redes de contención para las víctimas; porque no se evalúa el riesgo, no se las acompaña ni se las instrumenta para sobrellevar el después de la causa, de la cual tampoco son informadas correctamente. Porque además de la violencia de género que están transitando se las expone a la violencia institucional de un Estado ausente que no toma la responsabilidad suficiente para efectuar la implementación absoluta de la Ley. Y porque podría seguir enumerando los porqués que podrían evitar los femicidios pero no lo hacen.
Yo marché NI UNA MENOS. Porque estoy viva.
Porque no voy a bajar los brazos y hasta que este pedido calme, sigo en la lucha.
#NiUnaMenos para que se implemente con todos los recursos necesarios el PLAN DE ACCIÓN PARA LA PREVENCIÓN, LA ASISTENCIA Y LA ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, tal como lo establece la Ley.
#NiUnaMenos para que se garantice el acceso a la justicia a las víctimas; para que haya patrocinio jurídico y para que no se las revictimice.
#NiUnaMenos para ayudar a las denunciantes antes de que sea demasiado tarde, protegerlas y hacer seguimiento de las causas.
#NiUnaMenos para condenar a los maltratadores antes de que sean los asesinos.
#NiUnaMenos para hacer justicia por las que ya se fueron y por las que no se quieren ir.
Yo marché.
Porque soy hija,
soy hermana,
soy amiga.
Porque SOY MUJER.
Porque soy víctima. Porque SOY PERSONA.
Porque estudio la justicia entre injusticias. Porque QUIERO JUSTICIA.
Porque no quiero ni una muerte más. Porque NO QUIERO NI UNA MENOS.

30/5/15

Frida Kahlo

El amor incondicional, eso hay que imitar

Darle valor a las palabras que decimos para que no lo pierdan

Decir, sentir y hacer
(pero por sobre todas las cosas hacer)
Porque las palabras se pueden ir y los sentimientos pueden cambiar,
pero lo que uno hace siempre queda

Hacer que lo que digamos coincida con lo que hagamos

Sentir que lo que hacemos coincida con lo que sentimos

Hacerlo realidad y siempre por amor,
porque lo único real es lo que amamos

Elevar sólo lo que somos capaces de sostener

Cuidar de todo cuando es nuestro y dejar de intentarlo si lo perdimos,
porque lo único que se pierde es lo que se descuida

Y si lo perdiste es porque no fuiste capaz de tenerlo
(hay que cuidar de lo propio en presente y no en pasado)

Desear algo y volverlo posible
Querer,
porque no hay nada más fundamental que intentarlo para que suceda

Abrir las puertas que hagan falta,
armar de nuevo y dejar ir

Cerrar todo lo que tenemos atrás para avanzar libremente

Amar de forma sincera y profunda, sin pedir nada a cambio
Volcar lo que dice el alma a lo que hacemos con los cuerpos

Amar hasta los huesos

Hasta que sangre, hasta que llore, hasta que duela, hasta que sea
  Amar incondicionalmente


28/5/15

Nada nuevo vi en tus ojos

Cuando parecía tan difícil quererte, vos supiste explicarme de otras cosas, y yo no supe cómo hacer para evitarlo. Evadiste con besos cualquier miedo, y contestaste sin respuestas a preguntas, que ni quise, ni quiero, ni voy a querer hacerte nunca.
Te sentaste en el lugar de mis deseos, y escribiste allí tu nombre sin dudarlo.
Sacudiste cualquier tipo de recelos, y calmaste con caricias los temores, que invadían a mi vida la osadía, de quererte y de que me quieras sin razones.
Me inventaste un amor sin exclusiones, que aceptaba los errores del pasado, que apostaba a la mezcla más sensata, de tus manos y mis manos en la cama; y me hablaste de historias acabadas, que empezaban y concluían cada noche, que la luna enroscada nos celaba, y nos hacía pagar de día con reproches. Me quisiste como quien quiere a nada, me llenaste de ganas desganadas de quererte. Lo hice de mil formas y a mi modo,
yo te quise como quien quiere a todo.
Por tus cosas y las mías contagiadas. Porque después de vos no me quede más nada.
Que de nosotros ahora sólo haya ausencia. Que no siempre el que arriesga gana.
Y por los dos, porque peor que todo lo que no cierra, será aquello que nunca se abra.
Cuando creía que ya no había manera de dejar de quererte, vos no explicaste ni quisiste ni intentaste, sólo hiciste que más que ganas de quedarme, tenga ganas de irme de dónde estaba. Y tampoco supe cómo hacer para evitarlo. No quise tampoco intentarlo.
Simplemente que lo dejes ser, que no se elige, que no entendiste, que el amor existe.
Que naturalmente las cosas pasan y que las sigo buscando inútilmente.
Que si antes dolía ahora duele el doble, que después del dolor ames profundamente...

14/5/15

¿Puede mi infierno ser mucho más fiel?

La infinita incertidumbre de saber si es o no verdad que siempre hay alguien que ama más. La duda de saber cuál seré yo. La cobardía de llegar muy lejos y después no saberme quedar. Lo cínico de querer que me quieras como si fuera la única persona que quedase en la tierra. Creer que aferrarse está bien y no entender que a veces, agarrar no es hacerlo insoportable y soltar no es marcharse para siempre. La utopía de que me pidas que nunca me vaya y el deseo de que lo que digas sea lo mismo que lo que estés sintiendo. La necesidad debe ser parecida a que mi vida dependa de tus pasos, como si todo sólo se tratase de contar con tu presencia. Como si lo que tengo para ofrecerte nada tuviera que ver con el mundo que hay afuera -afuera de nuestro abrazo- y como si no supiera, que la libertad es elegirte para siempre. Los pensamientos vagos de saber cómo arreglar cualquier cosa y la remota idea de creer que la solución a todo es besarte las manos. Que las únicas buenas noches son tus besos y que el día es mejor cuando despierto a tu lado. No sé si esté tan bien un día tu cielo, otro día mi infierno...tampoco si esté tan mal, que vayamos al mismo lugar, por caminos separados...

28/4/15

Me llenaste el alma

Me dormí en tus brazos, me entregué a sonreír sin dolor y me sumergí en tu calma.
Me escapé del sufrimiento que no me dejaba sentir, me perdí en vos para encontrarme a mí, me dejé ser, y yo, que creí que nunca más iba a enamorarme, me enamoré mil veces seguidas...todas de vos. Y de tus manos, de la tranquilidad de sentirme a tu lado, de todo lo que me transmitís y de los abrazos que me reconfortaron. Me llenaste el alma, me besaste la frente sin que te lo pida y ahora que te quiero, quiero quererte más todavía. Me arrancaste la verdad de quererte sin querer y cada vez que pienso en vos, me vuelvo a enamorar. Me envuelvo tratando de explicar lo bien que se siente sentirte respirar. Lo bien que se siente cuando estás, y lo que significa la paz de tenerte en el cuerpo. La adrenalina de pensarte al lado mío para siempre, la felicidad de llevarte en la piel, en el pelo y en los huesos, y la insensatez de creer en la eternidad de nuestros momentos. Me llené de vos por todos lados y sin embargo, todos los días quiero un poco más. De tus labios, de tus besos, de lo que sos y de lo que soy yo cuando estoy con vos.
Me senté a escribir y suspiré por la magia de encontrarnos; de abrazarte, de tenerte, de que me quieras y de quererte como te quiero. Di las vueltas necesarias para marearte, con la esperanza de que te caigas, te duermas en mí y te despiertes en nosotros. Respires mis letras y me dejes tu olor en los dedos. Me enrosqué para sentirte acá conmigo, para soportar la distancia, para esperar y no salir corriendo ya a buscarte;
y de todo-todo eso, esto.

24/4/15

El bendito infierno en persona


20/4/15

Yo te culpo

Me consuelo con creer que tal vez, haya algo irrepetible en todo.
Que tal vez es cierto que el amor es ciego y que no deja ver muchas cosas malas que a veces -inevitablemente- implica. Pero que tal vez también, a través de esos ojos ciegos, uno esté viendo las cosas más maravillosas del mundo...
Lo cierto es que te quiero demasiado.
Me permitiste combatir el miedo de creer que jamás podría quererte.
Corrí hacía el interior de lo que inventamos y nos escuché pedir auxilio en vano porque nadie vino por nosotros. Porque desde que te vi conmigo solo deseé que haya amor cuando aparezcas y que sino, que no haya nada. Que beses mi espalda dormida y me hagas perder todo menos la calma que me transmitís cuando estás cerca...
Me consuelo con culparte de lo irrepetible y también del todo.
De la felicidad y la plenitud pre y pos lo nuestro. Que si estábamos predestinados a que pase quizá, ya te conocía de otra vida, y que por lo tanto con culparte tal vez te lo esté agradeciendo. Por todo eso y por tus besos, por entender sin explicaciones,
https://www.youtube.com/porque abrazos como el tuyo me demuestran que otros tantos...

10/4/15

Que el corazón no miente que afortunadamente

Con la sencillez con que me mirabas cuando me mirabas, clavando tus ojos en los míos y diciendo que no ocultabas nada sin decirlo y sin que lo preguntara, entraste a mi vida. Quisiste de mi lo que ni yo quería. Mantuviste la calma y no sé cómo lo hiciste, pero desde que llegaste deseé que te quedaras. Que abrazaras todas las ganas que me diste de quererte. Y que ya no te vayas, que me muero por tenerte conmigo para siempre...
Trajiste contigo tu mundo al mío y lo cambiaste todo tanto. Sin decirme más volviste a mirarme, con la sencillez con que me abrazaste por primera vez y con lo que causaste en mi con tan sólo un beso. Un beso de esos que te hacen latir el alma. Por la simpleza de no querer sentir nada y sentir tanto de todo. Creo que querer por mucho tiempo me había dado vértigo, pero con vos sentí, que el te quiero no alcanzaba.

28/3/15

Si supieras lo que generas

De sensaciones encontradas, de estar la mayor parte del tiempo pensando en vos y de todo esto que me pasa. Desde que apareciste sin querer y te reconocí sin poder. De los besos que no nos dimos y de no querer ser la causa de la distancia entre tus cosas y yo, entre tu mundo y el mío, entre el abismo entre los dos. De cuando sentí que la soledad no siempre es mantener guerras con uno mismo, que la paz también está en los detalles, que todo cambia si escucho tu voz. Es confuso sentirte cerca, perderme en mi y querer encontrarte. Tener una razón para irme y buscar siempre alguna para quedarme.
Es confuso que me causes tantas cosas...
Ojalá ser felices no fuese tan difícil como lo que me pasa cuando sé de vos. Ojalá entendieses que cuando digo que todo esto es raro me refiero a que es algo de eso, que pasa una vez cada tanto y que no se encuentra fácilmente. Que por eso me conmueve, que por eso me interesa. Que la verdadera felicidad está en la manera de ver las cosas, que con ojos insomnio y corazón desalmado te invito a quedarte un rato a mi lado.
Tengo miedo porque hablo mucho cuando hablo y escucho mucho cuando escucho, pero sé que siempre hay algo más. Aunque cuando te veo ser sos tan tranquilo, que transmitís de esa calma que necesito y me das esperanzas de algo mejor. Acumulo desencuentros para no perder los miedos, para seguir dudando entre temores y abrazándome a todo esto, porque hay que aferrarse a las cosas que nos asustan.
Quizá, sean las mejores que puedan sucedernos...
No sé explicar bien lo que significa tener miedo al miedo de perderte sin haberte tenido ni una sola vez. A morirme de celos de verte volver por haberte ido sin haberme tenido ni una sola vez. Me muerdo los labios desde la primera letra y tengo las mismas ganas de verte desde que empecé a escribirte. Las mismas ganas de naufragar entre tus brazos y empaparte el alma de cosas buenas. No hay belleza en los milagros si uno comienza algo creyendo que va a terminar algún día. Creyendo que nuestros caminos pueden cruzarse y volver al mismo lado sin intentar que tal vez, juntos, lleguen a lugares a los que jamás habíamos ido. Dejar de lado los muros que separan y pensar que tal vez un día, querer a alguien no sea sinónimo de estar en peligro. Correr riesgos no quiera decir que pasen cosas malas y arriesgarse de una vez por todas, sea algo bueno.
Quizá mañana nos miremos a los ojos sin sentir vergüenza, entendiendo que hay tristeza en todas aquellas cosas que desde hoy, no sepamos compartir...

20/3/15

Lo más grande que te podes llevar

El mismísimo momento en el que me río por dentro -soy feliz un instante- me acuerdo de eso que nos provocó al mismo tiempo la misma carcajada. Estábamos juntas, contemplé sus miradas y entendí que reír hasta llorar no tenía sentido si no era acompañada. Que sentir eso que pasa cuando miras a alguien y te entiende sin hablar, es completarse. Que percibir lo que carga el otro como si fuese propio, abrazarlo sin brazos aún a distancia y acudir a sus heridas cada vez que haga falta: es sentirse parte de la vida de alguien incondicionalmente.
Entregarse para dar y recibir sin peros que dividan; con oídos incansables, hombros firmes y palabras sanadoras. Aprendiendo a compartir risas y lágrimas. Comprendiendo que los -amigos- son almas que se eligen un día y se vuelven a elegir desde ese entonces. Y si el título no encaja es porque decir -mis amigas- no alcanza, porque lo que son no entra en palabras, porque desconozco algo más grande y porque en la vida podría explicarlo exactamente. Sentirme abrazada con cada gesto, aceptada a pesar de tantos defectos, querida y acompañada todos los días de mi vida. Entre tantas otras cosas que me causan, sentir también que la casualidad no existe, que las quiero más que a la ley de atracción y al karma, que prefiero un rato juntas que cualquier otra cosa...
Convencerme cada día de que no hay nada mejor que tenerlas conmigo.
Desearles con el corazón la felicidad eterna, los bellos milagros que se merecen, la paz y la armonía de sus almas. Quererlas a rabiar, extrañarlas si no las tengo cerca y rebelarme ante cualquier mal que se les quiera acercar. Reforzar todos los días ese lazo indestructible que alguna vez nos unió para que ya no se tense. De las cosas malas que viví aprender a cuidarlas para que jamás las vivan ustedes. De las cosas buenas aprender a regenerarlas para que nos unan y se acorten las distancias que el destino nos imponga. Gracias por la paciencia infinita, por las manos que curan, por esos abrazos que siempre me vuelven a armar y por las fuerzas para salir adelante. Juntas...

26/2/15

Mi ruina es mental

Tal vez fuiste vos el que perdió más, el que dejó de verme, el que no volvió a saber de mi porque no quiso pero en fin, no volvió a saber. Tal vez ahí donde están todos los besos que tenía para darte te escondes vos sin avisarme y te quedas, y te quedas para siempre y me ves: me ves desarmarme por verte pasar y llorar...
Llorar hasta dormirme, hasta que un día esto se haya terminado y vuelva a empezar.
Y que en el comienzo vos no seas vos para que se acaben por fin las guerras internas que habitan mis silencios; todas, todas, todas por tu nombre,
por tus manos y por tus huesos...
Porque un día nuestras vidas se crucen y salgamos ilesos. De eso: de vivir entre tus dedos y de morirme en tus besos. Porque ojalá en algún sitio todo nuestro ideal sea posible y por el contraste de los imposibles que sembraste en mis sueños. Porque ojalá también un día de estos me levante con un motivo y me duerma sin querernos...
Es que al final ni siquiera sé si las personas no cambian nunca. Pero entendí que es muy difícil cambiar si en el intento, seguimos en el mismo lugar y rodeados de la misma gente. Hay que cambiar el aire para alivio interno. Irse, irse lejos y ordenarse...
Porque el peor de todos los desequilibrios es el que tenemos dentro.
Y quien no entienda mis extremos,
no entenderá tampoco por qué me duele más donde somos que donde nunca seremos...
Quiero dejar de idealizarte, dejar de pensar en vos como algo bueno.
Quiero irme de donde estoy para no poder echar culpa a nada ni a a nadie de por qué escribo esto. Quiero suprimir todos los pensamientos que me hacen caminar en línea y no me dejan pegar el salto. Entender que a veces, el vacío es mejor que el paraíso en ruinas. Que tal vez el dolor no se termina nunca, pero después de un tiempo,
aprendes a soportarlo...

14/2/15

Aún así te extraño

Tal vez un día entiendas que te escribo con las manos, pero que lo siento con todo el cuerpo. Lo hago sin hacerlo, lo siento sin quererlo y ahí estás aunque no te veo.
Si pudiera pedirte algo más después de haberte despedido para siempre, es que me desencadenes de tu pasado. De ese pasado que te involucra de lado a lado y que me quita de mi presente. Me revuelve el estómago y me asfixia de ganas de volver a verte. Que me desencadenes de vos, de tus mil maneras de ser tan diferentes. Que me guardes a un costado, que estés sonriendo y que nunca dejes de quererme...
Las palabras te extraño me suenan a daños irreversibles. A terribles accidentes: tanto para quien las escribe como para quien las siente. Leo sin leer mensajes que vienen desde lugares equivocados y llegan sin querer a ningún lado. Y no está mal no entender, porque a veces, si la otra persona no entiende puede ser que sea uno el que no se está explicando bien. El que lastima y daña una y otra vez...
Tal vez me quedé sin fuerzas para volver a volver. Haciéndome la fuerte, fingiendo igual que siempre y helando el corazón, para auto-convencerme de que se acabó.
No hay nada más.
Esto ya se nos pasó...

12/2/15

Me gusta verte así: como el fin de este viaje

Soy feliz desde que me desperté el último invierno cansada de estar triste.
Escribiendo sobre cosas que no están y soñando cosas que no existen. Que el recuerdo amargo guardó en el olvido de todo eso que deseé olvidar y no pude. Me desperté convencida de que la primera vez que alguien te hace daño es culpa suya, pero la segunda la culpa es tuya y es indiscutible. Entendí al fin que las personas no cambian y que quien no se hace cargo de sus actos, difícilmente tenga ganas de cambiarlos.
Me desperté ahogada en mi misma y harta de dormir en el mismo lugar. De ver como escribía conflictos inventados o amores acabados que no merecían la pena; ni la alegría, ni la tristeza. Comprendiendo que quien te causa un dolor tan insoportable como para necesitar escribirlo, no merece en realidad ni una sola letra...
Me desperté y por primera vez después de tantas veces, quise estar despierta. No me acuerdo del frío, de los días siguientes, del por qué del cómo ni de todo lo demás. Sucedió de repente. Estaba decidido y era todo excelente. Comencé a escribir de la soledad sin poder recordarla, supe que la soledad está bien, que lo que está mal es emborracharse de ella y lidiar al otro día con la peor de las resacas. Que lo que está mal en realidad, es emborracharse, y no estar solo. Tomé otra decisión y cambié por café el vodka. Volví a las noches de desvelo y brindé sin copa. Escribí cosas lindas y dejé de dibujar en villa tristeza para emprender este viaje. Mi mejor excusa: las oportunidades son de quien las toma. Me tomé las primeras vacaciones de mi misma. Elegí el mar...

La playa

Conocí un amor y lo sostuve, mantuve mis ojos en los suyos hasta obtener el dolor de cabeza más profundo de todos los que tuve. No era su mirada transparente y había algo más detrás de sus ojos. Teníamos música en común y me entendió perfecto cuando le hablé de que el primer beso o el primer polvo nunca es el último, aunque busquemos todo lo contrario. Me tocó de manera que pudo calentar en un verano, todos los inviernos que me quedan. Es imposible definir el tiempo exacto pero creo que fueron veinte tardes de mar y arena, ocho noches de luna llena, una estrella fugaz en terraza ajena y la primer persona a la que quise porque no sabía cómo no quererla.
A veces necesitamos dar cuenta de que la vida que vivimos merece que las cosas salgan mal de vez en cuando. Que está permitido equivocarse, que es necesario caer para aprender a levantarse. Que cuando dejamos ir algo nos preparamos para aceptar que le estamos dando la libertad de pertenecer a otros. Y que del mismo modo, cuando nos dejamos querer por alguien, ése alguien nos roba del cariño del resto. Todavía no sé como alinear todo esto. Ni tampoco que me gustó más: si despertarme en el mar o dormirme en la arena. Si darte la mano o sentirte las venas. Sigo sin certezas, quiero volver desde antes de haberme ido. Podría vivir ahí a pesar del frío, soportar inviernos nevados y combatir próximos veranos. Creo que me volví a enamorar...

10/2/15

Y sin embargo

Cuando aprendí a estar sola entendí dos cosas: que hay vida después del amor,
y que hay amor después de la vida...
Tal vez la diferencia entre hacer el amor y no hacerlo sea que en lo segundo,
siempre hay alguien que vuelve a casa solo.
Y quien elige estar solo aprende de ello; entiende la felicidad propia,
comprende la distancia más rápido que los abrazos;
y aunque cualquiera de los dos le suena a derrota,
nunca elige el primero.
Del amor después de la vida entendí el desengaño.
El peor de todos los amores y el mejor amor que he visto en años...
No sé si realmente te quiero. No tengo certezas desde que sé de vos.
Lo más triste del título es no ser yo, tu y sin embargo.
Lo inmensamente feliz es historia.
Lo que dibujé en tu memoria, gemí en tus oídos y escupí entre tus cosas. Los veintiocho besos que dejé que robaras y las malditas veces que me dormí en tu cama.
Estuve a dos suspiros de traerte conmigo.
Te dejé, pero volví a buscarte y ya te habías ido...
Con -traerte conmigo- te hablo de vidas cruzadas. De enredarte a reproches y rogar que te quedaras. En mi vida, en mis sábanas. En los estúpidos sueños que tengo con tus manos. En donde yo siempre huyo y vos me estás agarrando. De los pelos, de los brazos. De los vértices de mi alma y me despierto. Y me doy cuenta que estaba soñando.
Que te estaba soñando...
Con -te dejé- te hablo de que te dejé entrar por puertas que ni yo misma podía abrir sola. Es decir, te dejé pasar a lugares a los que no me atrevía a ir. A los que jamás había ido nadie, y a los que pensé jamás, iba a dejar que alguien pasara.
Hasta vos, que entraste por las malas...
A veces siento que yo entré a tu vida por la puerta de atrás,
y que es por ahí mismo por donde me tengo que ir...
Pero la vida entre tus órdenes era más interesante que la muerte disfrazada de vivir donde vivo. No me gusta perder el tiempo en pensarlo, me da lo mismo todo.
Menos que algún día lo sepas, que lo escribo y que te extraño...

4/2/15

Te quiero

Cierro los ojos para querer a alguien más porque no puedo ver que no te estoy queriendo a vos. Me cuesta aceptar que ya no es tu piel la que me causa placer. Que ya me olvidé de como olés, de como besas y de como suena mi nombre si lo pronuncia tu voz. Tu voz que ya no está guardada en ningún lugar, que dejó de pronunciarme en realidad y que quizá, nunca más lo vuelva a hacer. Ya aprendí a querer de nuevo, pero no puedo entender que lo esté haciendo. Me niego a dejar atrás todo lo que veo cuando me doy vuelta. Me niego a seguir avanzando y a dejar de quererte sin darme cuenta. Abro los ojos para sentir que es real, que me están queriendo y que no sos vos.
Que la vida es más fácil desde que no estás. Y que puedo elegir, si querer o no...

4/1/15

Domingo

Fuiste vos, estabas ahí...en el mismo lugar en el que yo me convertí en quien soy ahora.
Con tu llegada volví a creer.
No en algo en especial sino, volví a creer en si y ni sé cuánto hacía que no creía en nada. Y cuando te fuiste me di cuenta que es muy duro curarse de lo que cura.
Que vos me curaste y que desde entonces, me resbala quien me toque las manos si ya perdí las tuyas. Antes me preocupaba por sentir lo que ya no sentía, ahora nada me preocupa; incluso juego de acuerdo al dolor desinteresada, porque hasta las puñaladas me parecen caricias después de haberte besado el alma. Porque todo lo que me queda me suena a tu nombre y porque que te hayas ido, no quiere decir que yo ya no te espere. No vas a entenderlo, pero si hay algo que extraño más que a tu abrazo de buenos días, es a mi misma antes de conocernos. Tal vez era más triste, pero ya no estaba desesperada por nada. Y ahora estoy desesperada por volver a verte.
Desesperada.
Ojalá pensaras en mi y me lo dijeras cada vez que yo pienso en vos y no te lo digo...
El peor de mis consuelos es sentir, que en alguna parte todo está intacto.
Que seguimos perfectamente juntos esperando, por nosotros...

Sacudiste las más sólidas tristezas

Entendiste que no tener en quien apoyarse pesa.
Que apoyarse en cualquiera no sirve de nada.
Que lo que no tenemos en común es lo que más nos une.
Y que cada vez que me hiciste reír me mataste una tristeza.

Entendí que a veces la única solución es abrazarnos.
Que uno sólo es capaz de conservar lo que no amarra.
Que no puedo sacarte de mi cabeza.
Y que los domingos odio más que nunca a los lunes.

Entendiste que mirarnos profundamente es mirarnos el alma.
Y que el alma es eterna.

Entendí que si no convertía el dolor en palabras me hacía daño.
Y que si acumulaba las lágrimas lloraba por dentro.

Entendiste que estaba hecha de heridas y me besaste en cada cicatriz.

Entendí que alborotaste mi angustia y que gracias a vos, volví a ser feliz.