Con la sencillez con que me mirabas cuando me mirabas, clavando tus ojos en los míos y diciendo que no ocultabas nada sin decirlo y sin que lo preguntara, entraste a mi vida. Quisiste de mi lo que ni yo quería. Mantuviste la calma y no sé cómo lo hiciste, pero desde que llegaste deseé que te quedaras. Que abrazaras todas las ganas que me diste de quererte. Y que ya no te vayas, que me muero por tenerte conmigo para siempre...
Trajiste contigo tu mundo al mío y lo cambiaste todo tanto. Sin decirme más volviste a mirarme, con la sencillez con que me abrazaste por primera vez y con lo que causaste en mi con tan sólo un beso. Un beso de esos que te hacen latir el alma. Por la simpleza de no querer sentir nada y sentir tanto de todo. Creo que querer por mucho tiempo me había dado vértigo, pero con vos sentí, que el te quiero no alcanzaba.
