30/9/15

Sos el único mambo del que nunca pude volver

Supongo que hay cosas que en el transcurso de la vida tienen que pasarnos -esas que son parte de un todo al que sin querer todos pertenecemos-, momentos que deben sucedernos, personas con las que debemos cruzarnos y corazones que, con o sin intención, tenemos que romper. Para que todo eso pase alternándose, el tiempo debe tener todo fríamente calculado, de lo cual no doy fe, porque sigo desconfiando del mismo -aunque no más que de la suerte- y por lo mismo, tengo miedo de tenerte de nuevo (porque así podría volver a perderte pero no volverme a perdonar por hacerlo) y sería muy difícil combatir lo que me queda de vida sin saberme perdonar. Porque uno se perdona para alivio interno, incluso perdona a los demás porque a través del resto aprende a perdonarse. Por eso me da igual que vos no me perdones, yo te perdoné todo y te quise el doble desde entonces. Ahora no tengo certezas de cuánto me queda de ese querer, pero si sé que empecé a sentir mucho más todo después de conocerte y de eso descubrí lo natural de haberte amado como te amé y de haberlo dejado de hacer, valga la redundancia, naturalmente. Aprendí a perdonar a cuestas de aceptar y entender que en ese transcurso de la vida, a veces, pasamos por cosas malas, nos suceden momentos tormentosos, cruzamos personas que no nos merecen para darnos cuenta de que no las necesitábamos -mucho después de haber creído que nos hacían falta- y rompemos más corazones de los que nos pueden romper. Y eso es lo bueno. Lo malo, es que vos me lo rompiste por vez primera y por eso no importa el tiempo que pase, siempre serás el primero en habérmelo hecho de esa manera. Y yo, que nací en tu piel para morir ahí mismo y comencé a despedirte antes de irme para que nunca te fueras, que mojé tus sábanas temblando del miedo de sentir tanto y desdibujé en tus ojos lo mismo que escribí en tu alma para que me quieras, que desafié al tiempo de tu mano para que él te perdonara y tomé un golpe de suerte para ver si funcionaba y ninguna de las dos cosas resultaron; yo, que ahora soy igual pero distinta, seré para vos siempre la misma...
La última y la primera, la próxima y la tercera y todas y cada una. Porque no importa en realidad cuánto tiempo haya pasado desde esa vez o cuánto nos quede de vida en este instante; los sentimientos no deben cambiar nunca si todavía puedo cerrar los ojos para verte y si de nuestra sinestesia no me sé mover. Y cómo no te voy a querer, cómo no reconocer que lo más importante que tenía para decir es que te quiero,
y que de vos nunca voy a poder volver, -ni aunque quiera-.

22/9/15

La muerte está tan segura de vencernos

Es difícil comprender el dolor sin compartirlo, entender lo que puede estar sintiendo el otro sin sentirlo. Es difícil seguir viviendo en este mundo, donde cualquier sutileza nos pone inestables y hasta por detalles perdemos el rumbo. Nos es más fácil destruirnos que apreciar las grandezas, confrontarnos que unirnos y dejarnos de hablar que intentar entendernos aunque no pensemos lo mismo.
Nos es más fácil querer irnos que querernos quedar.
Nos vamos todos al mismo lugar y no podemos descifrar a dónde queda.
Nos desconsolamos por preguntar sin conseguir respuestas y no podemos aceptar las ausencias. La vida se vuelve menos cuando un alma por vivir nos deja. La tristeza nos envuelve por verla irse sin poder retenerla. Los corazones que latían sin ritmo se frenan todos juntos a llorar. Los latidos más intensos son los últimos que se van. El amor se hace abismo cuando ya no queda esperanza. El sol se pone oscuro ese día y la noche se vuelve más clara. Nos queda una vida sin saber qué tan lejos está el cielo en realidad.
Nos queda el consuelo de pensar,
que todo pasa por algo, y que sólo en las alturas, se descansa en paz...

8/9/15

Con vos hasta el infierno

A veces nos mataría. Son momentos donde nos odio, de verdad, nos odio y nos quiero matar. Por seguir acordándonos de todo todos los días. Por hacernos saber el uno al otro que todo sigue igual que siempre. Por luchar contra las fuerzas del destino y querer sentirnos cerca como si eso nos sirviera de algo. Porque sabemos que no hay más nada pero igual, nos queremos como si todo. Aunque nada exista de real entre nosotros y aunque los ecos del amor que nos tuvimos sean mentira a los ojos de los otros.

Después se me pasa. Me olvido para no acordarme y te quiero un poco;
te quiero y te extraño y vuelvo a odiarte despacio,
para así tal vez, no dejar de amarte nunca,
nunca jamás, en esta vida.
Esta inútil vida,
que nos dio todo lo que yo quería,
todo lo que quería para los dos,
pero no nos enseñó a cuidarlo.

Nos puso ante el mundo de la mano y no nos advirtió qué tan cruel podía ser el mundo con nosotros si caminábamos juntos. Nos concedió el privilegio de amarnos y no nos dio las instrucciones del amor que nos teníamos. Porque nos quisimos como si nada podría rompernos, como si lo nuestro fuera más fuerte que el resto,
que tu locura o que la mía, por seguirte en cada paso.
Y por eso nos mataría...
Por no haber evitado el daño sabiendo que podíamos salir heridos de ante mano. Sabiendo que ni locos ni cuerdos nos entenderíamos y que los desentendidos sólo nos llevaban hacia un único lado, al más triste y más violento de los lados.
La mentira de odiarnos tanto, incluso, viéndonos a los ojos...

Si a mis blancos siempre negros y a mis negros siempre blancos,
dos más dos nunca nos podía dar cuatro.

Nos mataría cualquier día para llevarnos a un lugar donde no nos conozcamos nunca,
donde podamos tocarnos sin quemarnos y vivir sin estar muertos.
Donde se termine por fin todo lo nuestro.
Y no sean tus abrazos los únicos capaces,
de ponerle fin a mis heridas.
Para así dejar por fin de quererte para siempre y no seas más el amor de mi vida.
Donde no haya nada que tenga que ver con nosotros.
Y no sean tus manos las que me curen los costados,
ni tu beso en la frente el que me de la vida.
Nos mataría porque después de todo,
es lo único que podríamos hacer juntos en esta vida.
Y si al cielo no se llega de a dos que se me paren los pulsos...

Que sin vos no aguanto otro invierno,
que nos duela la caída,
que de acá nos vamos juntos,
hoy me hundo con vos hasta el infierno.

4/9/15