Las cosas cambian casi más que uno mismo. El tiempo recobra sentido y se vuelve tan necesario como injusto. Las distancias se agrandan, el aire se transforma, el ruido aturde y el pueblo, sigue estando a 200 km al noroeste de la provincia. Nadie comprende todo tan rápido para explicarlo en segundos. Pero creo en eso de que cada persona es un mundo. Abandonar no es lo mismo que irse y volver cuando nos parezca, y mudarse, nada tiene que ver con dormir lejos pero estar cerca. Hay diferencias suficientes para seguir considerando pueblo al pueblo y hay razones necesarias para seguir eligiéndolo siempre. No todo lo diferente es defecto. No todo lo malo hace daño. Y la ciudad satura la cabeza pero refresca las ideas y revuelve la mente. Volver a casa te deja tirado semanas enteras en el mismo lugar viendo como todo se desarma y vuelve armar nuevamente. Tan merecidas, que casi ni sentí las vacaciones. Tan aburridas, que casi me vuelvo a los tres días. Tan Chacabuco, que el pueblo sigue siendo Chacabuco. Y aunque la salida del día del amigo y las fechas especiales acá sigan siendo una mierda; Lamothe cierre todo el invierno, los médicos te den mil vueltas, los idiotas sigan siendo idiotas, las personas buenas sigan siendo tan pocas, la gente siga opinando de lo que no vivió nunca, los que inventan rumores sigan existiendo y lo que peor aún, también aquellos que los creen y los divulgan, Chacabuco sigue siendo Chacabuco. Y la despensa de a la vuelta sigue salvando los almuerzos. Los ravioles del domingo los sigue haciendo mi abuela. Los amigos de verdad siguen siendo cinco. La cama de mis papás sigue siendo la más cómoda, las películas de madrugada siguen siendo las más largas. Mis abuelos siguen abrazando igual de fuerte. Mi gata sigue durmiendo conmigo y pelear con mis hermanos todavía me divierte. Los domingos siguen siendo suicidios colectivos y los lunes el fiasco de todos en uno, pero los viernes siguen siendo de alpak y aunque no me gusta festejar, festejé cada fin de semana. Las tartas de mi mamá siguen siendo las mejores y las picadas en familia no fallan. Y aunque no haya nada para hacer ningún día, fui feliz de poder volver a casa y que todo siga igual que siempre. Entendí todo lo que a un pueblo le falta y todo lo que a una ciudad le sobra pero no pensé en ningún momento cambiar eso porque así esta tan bien. Y también esta bien soltarse y más todavía irse sin intenciones de volver, porque si Chacabuco no seguiría siendo Chacabuco, volver a casa no nos haría tanta falta cada vez y no todo sería igual que siempre. Ni siquiera podría escribir tan livianamente como ahora sin importarme en lo más mínimo qué piense quién de por qué y cómo lo hago, o por qué nunca lo voy a dejar de hacer.
16/7/14
Abrazame
Cómo iba yo a volverme fuerte si no afrontaba cosas que implicaran que lo fuera.
Acá todos tienen razón y eso de alguna manera hace que todos la pierdan. Qué tan poco humilde podría ser alguien para creerse ganador de una triste guerra. No existen recursos considerables para justificar lo injustificable, pero es inevitable no pensar sólo en una persona cuando te preguntan si has conocido a esa por la que hubieras renunciado al resto. Si no se entiende no importa, porque yo tampoco sé a dónde va todo esto. Ojalá algún día entendiéramos que somos tan distintos como iguales y que cada realidad es tan defendible como respetable. A veces perdemos las horas pensando qué nos pasa, y la vida es mucho más simple cuando no pensamos tanto. Es que si uno se pierde no tiene más que volver a casa. Podemos atravesar las más terribles tormentas y saltar de un solo paso los más enormes océanos, pero debemos entender que los problemas se eligen y que las soluciones, solo las tenemos nosotros mismos. Total si para mí las chicas tristes siguen siendo las más lindas y los corazones rotos los más accesibles, está bien. Y si para vos vale más la cantidad que la calidad, también está bien, aunque no hayas entendido nada. Las cosas que nos empujan a volver atrás, esas son malas, porque nos hacen saber que se puede regresar, y ése es el peor de todos los problemas. Yo no sé si habrá lugares peores que ser amigo de alguien de quien siempre estuviste enamorado, tampoco cuántos pasos hay de lado a lado del mundo. No sé si algo de todo esto tiene que ver o simplemente no significa nada.
Lo único que quería decir es que lo necesito.
Acá todos tienen razón y eso de alguna manera hace que todos la pierdan. Qué tan poco humilde podría ser alguien para creerse ganador de una triste guerra. No existen recursos considerables para justificar lo injustificable, pero es inevitable no pensar sólo en una persona cuando te preguntan si has conocido a esa por la que hubieras renunciado al resto. Si no se entiende no importa, porque yo tampoco sé a dónde va todo esto. Ojalá algún día entendiéramos que somos tan distintos como iguales y que cada realidad es tan defendible como respetable. A veces perdemos las horas pensando qué nos pasa, y la vida es mucho más simple cuando no pensamos tanto. Es que si uno se pierde no tiene más que volver a casa. Podemos atravesar las más terribles tormentas y saltar de un solo paso los más enormes océanos, pero debemos entender que los problemas se eligen y que las soluciones, solo las tenemos nosotros mismos. Total si para mí las chicas tristes siguen siendo las más lindas y los corazones rotos los más accesibles, está bien. Y si para vos vale más la cantidad que la calidad, también está bien, aunque no hayas entendido nada. Las cosas que nos empujan a volver atrás, esas son malas, porque nos hacen saber que se puede regresar, y ése es el peor de todos los problemas. Yo no sé si habrá lugares peores que ser amigo de alguien de quien siempre estuviste enamorado, tampoco cuántos pasos hay de lado a lado del mundo. No sé si algo de todo esto tiene que ver o simplemente no significa nada.
Lo único que quería decir es que lo necesito.
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