No sé si extrañarte me consuele a dejar de quererte sin quererlo,
pero me duele menos.
pero me duele menos.
Duele menos cualquier cosa a quererte y que no me quieras del mismo modo.
Del mismo modo del cual me enamoré en el principio del todo.
Del todo nuestro, el que repentinamente volvió de colores oscuros lo transparente y te puso del lado opuesto. Del lado opuesto al mejor de los tiempos,
del estúpido lado en el que jamás quise verte.
Quise verte lejos desde que me obligaste a dejar de quererte,
pisaste dónde no debías y salpicaste errores conscientes,
escupiste para arriba mentiras que cayeron en mis ojos.
Mis ojos que no te ven pero te extrañan siempre.
Siempre porque así no duele,
porque así puedo pensarte.
Y pensarte es pensarnos juntos,
y juntos nada puede dolerme.
Del nada puede dolerme al me duele todo estás vos.
Vos que ya no sos quien irrumpió mi vida para conquistarme.
Conquistarme que no fue lo mismo que elevarme y no saberme sostener.
Sostener que a mí siempre me resultó tan extraño.
Tan extraño como haberte tenido sin saberte querer.
Querer como nadie había sabido quererte.
