Entendiste que no tener en quien apoyarse pesa.
Que apoyarse en cualquiera no sirve de nada.
Que lo que no tenemos en común es lo que más nos une.
Y que cada vez que me hiciste reír me mataste una tristeza.
Que apoyarse en cualquiera no sirve de nada.
Que lo que no tenemos en común es lo que más nos une.
Y que cada vez que me hiciste reír me mataste una tristeza.
Entendí que a veces la única solución es abrazarnos.
Que uno sólo es capaz de conservar lo que no amarra.
Que no puedo sacarte de mi cabeza.
Y que los domingos odio más que nunca a los lunes.
Que uno sólo es capaz de conservar lo que no amarra.
Que no puedo sacarte de mi cabeza.
Y que los domingos odio más que nunca a los lunes.
Entendiste que mirarnos profundamente es mirarnos el alma.
Y que el alma es eterna.
Entendí que si no convertía el dolor en palabras me hacía daño.
Y que si acumulaba las lágrimas lloraba por dentro.
Entendiste que estaba hecha de heridas y me besaste en cada cicatriz.
Entendí que alborotaste mi angustia y que gracias a vos, volví a ser feliz.
