4/1/15

Domingo

Fuiste vos, estabas ahí...en el mismo lugar en el que yo me convertí en quien soy ahora.
Con tu llegada volví a creer.
No en algo en especial sino, volví a creer en si y ni sé cuánto hacía que no creía en nada. Y cuando te fuiste me di cuenta que es muy duro curarse de lo que cura.
Que vos me curaste y que desde entonces, me resbala quien me toque las manos si ya perdí las tuyas. Antes me preocupaba por sentir lo que ya no sentía, ahora nada me preocupa; incluso juego de acuerdo al dolor desinteresada, porque hasta las puñaladas me parecen caricias después de haberte besado el alma. Porque todo lo que me queda me suena a tu nombre y porque que te hayas ido, no quiere decir que yo ya no te espere. No vas a entenderlo, pero si hay algo que extraño más que a tu abrazo de buenos días, es a mi misma antes de conocernos. Tal vez era más triste, pero ya no estaba desesperada por nada. Y ahora estoy desesperada por volver a verte.
Desesperada.
Ojalá pensaras en mi y me lo dijeras cada vez que yo pienso en vos y no te lo digo...
El peor de mis consuelos es sentir, que en alguna parte todo está intacto.
Que seguimos perfectamente juntos esperando, por nosotros...