14/5/15

¿Puede mi infierno ser mucho más fiel?

La infinita incertidumbre de saber si es o no verdad que siempre hay alguien que ama más. La duda de saber cuál seré yo. La cobardía de llegar muy lejos y después no saberme quedar. Lo cínico de querer que me quieras como si fuera la única persona que quedase en la tierra. Creer que aferrarse está bien y no entender que a veces, agarrar no es hacerlo insoportable y soltar no es marcharse para siempre. La utopía de que me pidas que nunca me vaya y el deseo de que lo que digas sea lo mismo que lo que estés sintiendo. La necesidad debe ser parecida a que mi vida dependa de tus pasos, como si todo sólo se tratase de contar con tu presencia. Como si lo que tengo para ofrecerte nada tuviera que ver con el mundo que hay afuera -afuera de nuestro abrazo- y como si no supiera, que la libertad es elegirte para siempre. Los pensamientos vagos de saber cómo arreglar cualquier cosa y la remota idea de creer que la solución a todo es besarte las manos. Que las únicas buenas noches son tus besos y que el día es mejor cuando despierto a tu lado. No sé si esté tan bien un día tu cielo, otro día mi infierno...tampoco si esté tan mal, que vayamos al mismo lugar, por caminos separados...