La primera vez que pensé en vos no me di cuenta. Hacía más frío adentro mío que afuera, era viernes a la noche y la lluvia me cancelaba todos los planes. Cuando estaba a punto de empezar a odiarla vos le diste otro sentido. Y yo descubrí que entre tus manos y las mías, había un mundo aparte. Después de pensarte pensé, que hay que querer más a aquellos que tengan miedo de no querernos lo suficiente. Que si pensaras un día en necesitarme te pediría que no lo hagas. Que querer no es lo mismo que necesitar, y que de lo segundo siempre queda un dolor insoportable. Y si lo hicieras, quiero que sepas desde hoy que no quiero causarte nunca nada que te haga querer olvidarme. Que deseo que me tengas siempre en alguna parte. Que si nos pasaran cosas malas, inventes algo que te devuelva a mi así como el mal tiempo cada año nos devuelve la primavera...
Que ojalá nunca nos separen distancias que nada que ver tengan con los kilómetros. Que ojalá cuando hable de vos nunca diga algo que eras y que ya no sos. El problema de haberme dado cuenta que te había pensado, es que ahora empecé a necesitarte.
Lo hice sin quererte todavía, en el mismo momento en que me hiciste entender, lo lindo que es que te moje la lluvia incluso aunque sea viernes a la noche...
Que ojalá nunca nos separen distancias que nada que ver tengan con los kilómetros. Que ojalá cuando hable de vos nunca diga algo que eras y que ya no sos. El problema de haberme dado cuenta que te había pensado, es que ahora empecé a necesitarte.
Lo hice sin quererte todavía, en el mismo momento en que me hiciste entender, lo lindo que es que te moje la lluvia incluso aunque sea viernes a la noche...
¿Cómo no te iba a necesitar?
