22/12/13

Despiértate nena...

¿Cuál es el día ideal desde que me fui?
¿Cuál el momento indicado desde que no estoy?
¿Cuándo se hizo tan oscura la noche?
¿Cuándo amaneció sin sol?
No me siento del todo encendida hoy como para escribir y arder en llamas. Creo que estoy a los gritos en mi silencio que retumba en las ventanas desde hace poco más de una semana. Me congela crear declaraciones innecesarias y me derrite darlas. Cuando me despierto de repente a la madrugada y siento que he dormido mil años y que todavía no se me ha hecho tarde, comprendo que llegar tarde no siempre es ser impuntal y que ser impuntual, a veces, es llegar muy pronto. Diviso tus ojos en medio de la noche detrás de la persiana, juro haber reconocido esa mirada esta tarde. Dicen que cada vez que te despertas por la noche hay un cincuenta por ciento de probabilidades de que alguien, te haya estado observando. Me cuesta después de tal movilización descender por el espacio en el que estoy aturdida, para volver a recostarme en mi cama semi-vacía y esperar a que me arrebate el sol del medio día. Hoy son dieciocho las veces que llego tarde para despertarme y quinientos cuarenta los días que llego temprano para seguir dormida. Tal vez me he puesto a escribir esto en algún sueño despierto de madrugada porque a veces, mantengo los ojos abiertos aún estando dormida...