-o el mejor año de mi vida.-
Si las peores cosas se me han juntado en el mismo tiempo-espacio, o si lo mejor de mi vida haya sido lo peor que me pudo haber pasado. No tengo sentido. No es mi vida,
soy yo. En el fondo de todo esto solo intento explicar a alguien que no me entiende, que el dolor, es proporcional al amor y que una vez que se instala en ti lo único que sabe hacer, es crecer. Extenderse. Anudarte y ponerte tantas trabas,
como el amor lo hace cuando aparece.
como el amor lo hace cuando aparece.
Siempre pensé que había sobrevivido a todo esto, que a pesar de haberle hablado de amor a una persona que era sorda y haberle entregado el sol a alguien que no sabia apreciar su brillo, yo también amé. Como nunca antes y como dudo jamás después. Necesito volver a nacer ya mismo y que este año comience otra vez. Necesito leer libros y quemarlos. Siento que disparé y la puntería me ha fallado. Que todos mis objetivos a principio de este abril hoy se ven derrotados, que todo lo que construí se ha echado a perder y que sin embargo, he ganado aún más de lo que habría apostado.
Para darle lugar a la próxima primavera no quiero mas metas. No busco un amor ni alguien que me quiera. Después de tantos males que me han descuidado, a cuidarme aprendí sola. Y la vida es otra cosa sólo, cuando miro los ojos de mi bisabuela y no puedo entender que haya vivido setenta y ocho veces más que yo, y que también quiera irse de este mundo triste y no comprenda por qué sigue acá. La rabia por no poder escoger, la ansiedad por haber fracasado y que no se me ocurra algo más...
No quiero decir que te necesito, lo que quiero decir: es que estoy necesitando un poco menos a todos los demás. Tengo la mirada en el cielo y ya me conozco el infierno de memoria pero no se por qué, siento que no encajo en ningún lugar.
No sé si ésta es la manera correcta de cerrar el año o si es exacto el recuento de todos estos días que se me han pasado volando y que, recuerdo el verano pasado como si hubiese sido hace tan poco, que todavía presiento que venís a abrazarme por la espalda y me encojo. No me puedo quejar. Comprendí la violencia, el dolor, la frecuencia, la amistad, el fracaso y los idiotas. Entendí su mirada, mis noches de desvelo, el nutella en las tostadas, el cariño por mi gata, la familia, el café y la derrota.
Quiero a mis amigas, al abrazo que nunca termina, al rock nacional y a Charly García. Quiero que el próximo año, a fin de temporada, lo que escriba ya no hable de vos, de mi o de nosotros. Que vuelva el amor a ponerse de moda, que mi mundo sea siempre redondo y de ricota; y que nunca, pero nunca, me falten las letras.
Escribo porque amo, no importa quién lea.
