No encuentro una cara mejor que poner cuando lloro. No sé cual sería la mejor manera de enfrentar todo esto. Me da bronca leer feliz año por todos lados y que el año recién comience y nadie sepa ni cómo ni cuándo. Me acuerdo el principio de cada año y quiero salir a buscar a todos los que hablan de más y después hacen de menos para ver qué tienen para decir justo hoy. El año es feliz cuando se termina y se sabe todo lo que paso bien contado y en la balanza, son más las cosas lindas que las tristes. No se cuánto hace que no me pasa eso, y no me importa. El año es nuevo cuando cumplís años, y empezas vos uno más en tu vida; pero este año de nuevo no tiene nada, yo veo las mismas caras y toco las mismas manos y sigo sin sentir lo mismo. Si tengo cosas para celebrar, son las catástrofes que se lanzaron a mi vida en picada. Tenía casi más de cien nombres para escoger pero no hubo uno mejor que catástrofes. Y no es fácil describir cualquiera de éstas. No tengo ganas de brindar y levantar una copa sin mirar profundo tu boca. Es hipocresía sonreír si no estás acorde a lo que deseás cuando brindas con alguien que no es exactamente quien quisieras que fuese. De cada año no tengo más para decir que yo no veo 365 oportunidades de nada, para mi solo son días menos que se pasan sin quererte. No tengo idea de lo que quiero decir, pero si estoy segura de lo que no quiero contarle a nadie. Igual vos muy tranquilo, que estás entre las cosas que no voy a olvidarme nunca ni éste ni en ningún otro año, ni con ningún otro daño. Porque de todas mis catástrofes la mejor y de todos mis daños el peor -así que feliz daño- feliz daño el que hoy se marcha y se borra para siempre.
