Me quedé colgada de tus risas espontáneas.
Jugando todavía con tus huesos.
Aprendí a recorrerte lento y a leerte el cuerpo a besos.
Me quedé dormida en el momento justo antes de tener que despertarme.
Lo prohibido es lo que nos hace tan humanos.
Abrazame un rato más que todavía no me fui y ya te quiero ir a buscar.
Escribo para saborearte devuelta y congelarte en un recuerdo.
Haceme reír y brindemos de nuevo.
Que ningún lugar está tan lejos...
