Perdí la cuenta de la cantidad de veces que pinté tu nombre en mi pared tan sólo, para tener algo tuyo más cerca. Y a que ni vos sabes cuántas veces me guardé de preguntarte tantas cosas, por miedo a ya saber las respuestas. Pero con vos entendí que tenía que dejar ir las cosas que me hacían mal para que se aproximaran cosas que me hagan bien. Y llegaste tan pronto y empapaste mi vida de buenas ideas. Que ahora compro a quien sea por cualquier precio una brújula que me diga si es aquí donde debo quedarme. Porque no quiero más dudas, ni siquiera saber que ocurriría si no quedara nada y aún así sobreviviéramos. Hoy disfruto del saber que ya sos mio y yo soy tuya, y mientras te tengo me doy cuenta de que sin querer, siempre encuentro una excusa para sonreírte. Despojé de mi vida males, descarté la posibilidad de que no seas, me quedé en tu cama un rato más y me abrazaste. Hoy te pido que cada vez que veas la luna sepas que yo también la veo. Y que no te quiero querer, pero te quiero...
