28/11/13

Sobreviviéndote

No encuentro todavía -algo- pero puede mejorar...
No busco tampoco nada, pero ya aprendí demás.
No quiero tu nombre acá, entre mis huesos, ni tu risa falsa, ni tus besos.
Mientras busco a quién querer te acompañan mis embrujos y seguro también, el gualicho de amor que hay entre el pulover que se esconde en mis cajones y el perfume que dejé impregnado en tu pared. La distancia que existe entre callar por comodidad y callar por miedo u orgullo. Y disfrutar de la sonrisa después de tanto llorar para abrazarse a un sueño e intentarlo una vez más. No encuentro exactamente lo que busco, o no busco nada que se pueda encontrar.
Mis horas las domina el sol, el mismo que nunca más viste brillar desde que no estoy...
Porque te lo apagué yo. Al dolor me lo mató la risa, la que me robaron los ojos que hoy elijo como punto de partida. No sé si acá escribo, o hago planes y veo quién soy. No encuentro mi lugar, ni juego contigo, no te dejo solo, ni pierdo el control. Estoy en todos lados. No digo que me falte aprender mucho más, pero digo que estoy empezando a enseñar. Y no fue buena tu intención para conmigo, porque te sigo buscando pero ya no estás tan vivo. Mantuviste mi venganza encerrada y le tengo pánico a las cosas que me encierran. Se escapó y ahora: dejo que me quieran libre, despacito, bien y mucho. Las caídas y los golpes están permitidos, alguna que otra vez. Levantarse es obligación, todas las veces que sea necesario. Creí haber borrado las cosas malas,
pero no consigo olvidar...