Estaba rodeada de las cosas que deseaba, pero no exactamente de las que en realidad quería. Vivía de aplausos que me meritaban, pero me hundían de nuevo en la misma utopía. No podía ver solo con los ojos, estaba enamorada de todos mis antojos. Me olvidé que la vida es solo un momento. Vendí mi alma y entregué mi cuerpo, me robaron la vida, los huesos, los sueños. Confié en mis impulsos, gané; perdiendo. Arriesgué y morí desalmada, me tiré tres veces al mismo vacío y huí cada vez del mismo destino. Aprendí a apreciar los pequeños detalles, abracé mis metas y grité lo que siento: "cambié de lugar, crucé la vereda y te miro de acá. Que pena quien pierde lo mejor que tiene por no saber cuidar. Que pena quien oculta la verdad con mentiras, quien no sabe vivir, quien pretende olvidar. Fracasé mil veces por saber intentar, y me siento mejor si me pongo a bailar. Vivo de risas, abrazos y cuentos. Amo, escribo y salgo corriendo. Me olvidé, la noche de un día, que te deje de soñar."
