A penas sentí el corazón destruido pensé que nunca, jamás podría volver a sentir. Pero ahora entendí, que a veces, sufrir es la única manera de conocerse. Lo peor de tener el corazón roto es reconstruirlo. Lo peor de perderse es volver a encontrarse. Siempre supe que no iba a ser fácil, pero no tenia idea de cuán difícil era recuperarse del amor. Porque el desamor es un mal estar pasajero. Pero el amor, cuando nos rompe en mil pedazos, nos hace seguir amando con cada uno de los pedacitos. Nunca fui muy comprensible, pero ésta fue la primera vez que ni yo misma logré comprender mi desesperación absurda, mi incertidumbre y mi necesidad nauseabunda, de saber qué pasó con todo lo que quedó atrás. Con todo lo que dejé sin realizar, con todo lo que prometí y ni la vida, ni el cuerpo ni el alma, me permitieron cumplir.
Mientras me liberaba de mi misma y de mis incesantes ganas de estancarme en el dolor, me di cuenta de todas las pequeñas cosas que me rodean y me hacen bien y nunca les había dado el valor que merecían. Y aunque todavía me ahogo en sueños tristes que me interrumpen por las noches y me ahogan en insomnio, dejé de hacerme tantas preguntas. Suelo ser un poco más selectiva a la hora de hablar de mi pasado. Un poco más exacta cuando tengo que decir cuáles fueron mis heridas y cuáles sus curas. Sigo siendo de muchas palabras para no perder la esencia, pero ahora no las malgasto porque aprendí a reemplazarlas por risas. Todos quieren olvidar, yo creo que hasta me hacen falta mis recuerdos para no dejar de ser yo. Aprendí a recordar sin que tenga que doler,
y juro que eso, es mucho mejor que el olvido...
y juro que eso, es mucho mejor que el olvido...