24/7/13

Aceptamos el amor que creemos merecer

¿Cómo pude dejarme llevar hasta tal punto?
¿Cómo puede ser que luzcas tan parecido al cielo cuando me sonreís?
¿Cómo pude creerte tantas mentiras?
¿Cómo puede el diablo disfrazarte tan fácil y tan rápido?

Fuiste lo único bueno de todo lo malo, pero lo malo de todo lo bueno.
No es el diablo, no hay ningún dios a cargo, lo nuestro no era tan nuestro.

Es el amor, que te elige y no te deja controlarlo. Se apodera de vos, y cuando te das cuenta que no soportas vivir sin él, es porque te eligió. Luego termina, se va y no te avisa, y justo cuando perdes el miedo, vuelve a aparecer. Por eso la vida está llena de amores eternos que no se realizan y de oportunidades que se desperdician. No sé exactamente qué fue él para mí ni qué fui yo para él. Pero confío en la coincidencia: no creo en las casualidades, sé que estábamos predestinados a que pase y que se nos pasó. Fuimos lo que teníamos que ser y nunca seremos lo que no tendríamos. No existe el olvido por eso, nunca intentaré olvidarte, y aunque lo hiciera, no lo conseguiría. Busco cada noche que todo lo que me queda tuyo se escape en algún gemido inoportuno que te rodeé. Trato de pensar en vos, no en tu alrededor. Trato de recomponerme y encontrar la última incógnita que me falta para despejarla. Para despejarte de mi vida de una vez.

Creo que perdí el equilibrio al verlo otra vez y quizá, él lo sabía. Fue un problema desde que supe que todo coincidía, que él era él y que yo era yo. Por eso entiendo hoy que la peor parte de todo esto no fue dejar que se fuera, sino dejarme ir.
Aceptarlo todo por creer que así estaba bien. Al diablo con lo que me depare el destino.
No fue grave perderlo, lo grave, fue perderme a mi.