Después de todo fui mucho y más. Vivo de historias que no aprendo a olvidar, me atrapa el mismo vuelo que me dejo para atrás. ¿De qué se trataba? Si el fin no importaba, si esto también pasará. ¿En qué tiempo estás? Si el pasado ya fue, el presente no es y el futuro será. Fui esa caricia del alma al hablar; un jardín lleno de flores para fumar, el día que aprendiste a amar y una gota de agua más en tu mar. Después de todo -de todo- fui esa luz en tu oscuridad, esa suerte que no supiste ganar; la reina de la decepción y el día que mi tierra dejó de girar. Fui tu princesa por dos días y al tercero caí rendida a un amor que si lo cuento, no lo podría explicar. Escribo por esos sueños frustrados que no pude concretar; estas son mis vanidades que hoy salieron de mi encierro porque se quieren vengar. Fui la estrella que perdiste en la eternidad, la magia que dejaste al azar y la vez que me dejaste de cuidar. Escribo porque me duermo a deshielo y no me puedo levantar, porque estoy sobria sin vos,
y porque extraño tu risa pero extraño la mía aún más...
Escirbo para cumplir las promesas que no lleve a cabo
