Conté cada uno de los pasos en falso que dí para llegar a vos. Retrocedí cuantas veces creí necesario para poder alcanzarte. Me choqué con tu alma cuando quise besarte sin tocarte el cuerpo. Encadené mi corazón al lugar del homicidio y me senté a esperar.
Que te fueras.
Aprendí a leerte con los ojos mucho antes de empezar a escribirte. Juré no dejar de quererte ni un sólo día. Una noche me hice la dormida para escucharte sin que me vieras. Reinventé caricias y fingí con muecas. Dejé atrás todo lo que consideraba nocivo.
Incluyéndote.
Incluyéndote.
Busqué infiernos por todas partes. Abracé mis heridas para sentirte. Me guardé en las venas cada momento, cada adiós y cada instante. Apreté sin ahorcarme. Elegí omitir el dolor para no olvidarte, lloré sonrisas y vi luces en el cielo. Me fui sin despedirme.
Preferí morir amándote, a vivir sin volver a verte.
