Me pregunto dónde va cada palabra que escribo y borro, cada vez que coloco en el papel las letras de tu nombre para mirarlas por minutos y hacerlas desaparecer de pronto.
Me pregunto si te busqué para arrancarte la vida o si me buscaste vos, para dejar que te la arranque. Para dejar que te asesine lento mientras dejaba de calcular tanto todo; mientras los pulsos de tu corazón sonaban tan parecido a la canción que escuché el día que me miraste por primera vez a los ojos. Me pregunto cuál es el límite entre mentir cuando escribo y escribir para mentirte. Para hacerte creer que hacer el amor fue la primera, la única y la última intención de ambos. Para pedirte apuntándote la frente que me dejes, que te vayas y regreses. Que me inhundes el alma de todas las cosas que perdí por buscarte, de todas las cosas que dejé por encontrarte. Que me abraces de nuevo los nervios y la vida y me digas que esta vez gané. Que no hay más daños; que valdrás la alegría y que las penas morirán mucho antes que nosotros. Me pregunto si a veces te doy miedo o es sólo que siempre lo hago. Si no te vas porque temes que vaya a buscarte o si te quedas porque no queres irte. Me pregunto si vas a comprender cuando te hable de extremos, cuando pruebes mi dolor, cuando llores mis tristezas, abraces mis temores y creas que ya has terminado pero todavía tengas tanto por vivir al lado mío.
Tanto por morir a mi lado. Por ganar y perder, y seguir apostando...
Ahora que todavía no te tengo me pregunto si ésta sea la única forma de tenerte.
Me pregunto si vaciarme en otros cuerpos y pensarme en otras manos sirva para llorarte y darme cuenta que sos vos de una vez por todas. Me pregunto si amanecerás sin ganas de nosotros alguna vez después de tantas veces. Si vas a pedirme que te deje vivir porque tenes una buena razón para quedarte o si vas a ser capaz de no dejarme morir, porque tenes una buena razón para que me quede. Me pregunto por vos y por qué no estás acá conmigo mientras me muero por verte, abrazarte y quererte.
