Nunca creí en la suerte pero con vos dudé, no sé bien para qué viniste pero ahora quiero que te quedes. Y quiero poder ignorar todo lo que todavía duele de haber sido quien fui y quiero convertirme en todo lo que vos quieras. No estoy segura de casi nada pero de vos me enamoré; y no sé para qué decírtelo, si ya sé que lo sabés. Creo que tengo más de 28 cicatrices y un problema con éste número sin resolver. Me duelen todas y cada una, pero todo me molesta menos que el volumen en siete o en tres. También creo que te soñé toda la noche y te extrañé más dormida de lo que lo hago despierta, y por eso ahora te escribo, porque no encuentro otra manera de tenerte cerca y porque te quiero tanto que me tiemblan las manos en cada letra. Estoy asustada, me siento viva sólo cuando estás al lado mío y me olvido del mundo cuando dormimos juntos. Me da miedo la distancia y sé que no soportaría que me pasen de nuevo las mismas cosas. Aunque después de nosotros, ni siquiera me importa tener nuevas heridas y me tiene sin cuidado lo que pueda pasar. Te quiero acá, conmigo, ahora, queriéndonos, besándote.
