Todo el dolor y el sufrimiento que dejamos desparramados en el suelo y yo junté, por miedo a que sea lo último que tuviese nuestro. Todo lo malo que viste un día en mí y en vez de amarme, me desarmaste por completo. Todo lo oscuro de tu alma que derramaste en mis entrañas y todo lo triste de no poder volver a tocarnos sin querernos. Todo eso lo convertí en amor.
Y todo lo mío que perdí en vos y todo lo tuyo que quizá nunca te devuelva; y todo el odio que no te dejó ver lo puro de mi fondo y todo el daño y cada una de las grietas de mi ánima después de vos.
Todo es amor ahora, que te vuelvo a liberar de mí pero ésta vez, también me libero de nosotros. Ahora que desato los nudos del lazo que nos une eternamente. Ahora que las ataduras que interrumpían mi camino desaparecen y mi entorno se vuelve aire y mi pasado y mi presente se unen porque los acepto. Todo está convertido, siento amor por todos lados porque éste es mi único sostén inquebrantable.
La vida sin nosotros es un caminar constante. Sé que hay vida después de todo y no es posible vivir si vivo pensando que vivo sin vos.
Sé que me lastimaste intencionalmente (por eso me sigue doliendo) pero también sé que mi perdón es incondicional (porque ya no quiero nada tuyo) y aunque sufrí y sufro por cada herida que dejaste en mí y por cada vez que me causaste daño, hoy sólo tengo amor para dar. No quiero sentimientos malos, no soporto cargar con rencores.
No voy a volver a permitirme dejar de seguir caminando.
Sé también que fuiste mucho más que un cambio de rumbo en mi camino, pero la vida sin nosotros sigue. No puedo seguir esperando ni quedarme perdiendo más nada en el mismo punto. Y aunque los cambios suelen darse de las peores maneras, terminan por llevarnos al lugar del que siempre fuimos parte, al que siempre pertenecimos.
Hay que convertir en amor toda la basura que surge por la falta del mismo. Que después de nosotros hay vida, pero después del amor no hay más nada.
Y todo lo mío que perdí en vos y todo lo tuyo que quizá nunca te devuelva; y todo el odio que no te dejó ver lo puro de mi fondo y todo el daño y cada una de las grietas de mi ánima después de vos.
Todo es amor ahora, que te vuelvo a liberar de mí pero ésta vez, también me libero de nosotros. Ahora que desato los nudos del lazo que nos une eternamente. Ahora que las ataduras que interrumpían mi camino desaparecen y mi entorno se vuelve aire y mi pasado y mi presente se unen porque los acepto. Todo está convertido, siento amor por todos lados porque éste es mi único sostén inquebrantable.
La vida sin nosotros es un caminar constante. Sé que hay vida después de todo y no es posible vivir si vivo pensando que vivo sin vos.
Sé que me lastimaste intencionalmente (por eso me sigue doliendo) pero también sé que mi perdón es incondicional (porque ya no quiero nada tuyo) y aunque sufrí y sufro por cada herida que dejaste en mí y por cada vez que me causaste daño, hoy sólo tengo amor para dar. No quiero sentimientos malos, no soporto cargar con rencores.
No voy a volver a permitirme dejar de seguir caminando.
Sé también que fuiste mucho más que un cambio de rumbo en mi camino, pero la vida sin nosotros sigue. No puedo seguir esperando ni quedarme perdiendo más nada en el mismo punto. Y aunque los cambios suelen darse de las peores maneras, terminan por llevarnos al lugar del que siempre fuimos parte, al que siempre pertenecimos.
Hay que convertir en amor toda la basura que surge por la falta del mismo. Que después de nosotros hay vida, pero después del amor no hay más nada.