28/5/16

Todo está vivo a pesar del dolor

La importancia del perdón radica en que a veces, nos importa más poder seguir creyendo en alguien que amamos, que el daño que nos causó por habernos fallado.
La medida de fallar es saber cuánto en realidad amamos al otro.
El límite no lo ponemos nosotros, lo pone el mismo amor, que cuando es real, perdona, entiende y crea vínculos irrompibles. Al final, si los errores sirven para entender o darse cuenta del verdadero valor de las cosas ¿qué tan errores son?
Los errores graves permanecen como tales, no importa cuánto tiempo pase.
El resto, los que dejan de doler y sin querer uno cree que se los olvida, sirven para amarnos más; por habernos dado cuenta y haber aprendido a perdonar, que no es fácil, pero es mucho. Porque con perdonar quiero decir volver a creer. Porque creo que no tiene sentido perdonar si ya no creemos, tanto como no tiene sentido amar a alguien a quién no somos capaces de perdonar.

Me estremece pensar que si yo no fuera yo,
también me hubiera enamorado de vos ¿por qué quién no lo haría?

Si me enamoré a la primera sonrisa que provocaste en mí, sin ser consciente que después de eso, iba a amarte toda mi vida. Si me enamoraste inconsciente y te metiste en mi ser para completarme. Si no importa cuántos errores cometieras, yo siempre te perdonaría. Si no pude elegir, mas bien me enamoré de vos porque vos me elegiste.
A veces siento que me condené a perderte, pero quiero que sepas que nunca lo quise.
Sé que hay heridas que no nos abren la piel, sino que, nos abren los ojos y nos hacen ver todo lo que el amor no nos permite (tal vez sea eso lo que nos esté pasando). Y aunque no existe el olvido, sé que existe el perdón (quizá sea eso lo único que nos queda).

Me gustaría que supieras también, que yo te perdono hasta por no perdonarme,
y que deseo, que cuando entiendas, ya no sea tarde para amarnos, de vuelta.