Contemplarte desde el ruido de todas las cosas que quiero decirte y no sé cómo. Admirarte desde el silencio, por tu manera tranquila de decirme te quiero cuando menos lo espero pero cuando más lo necesito; porque siempre lo necesito. Por la atención con la que me mirás a los ojos y escuchás lo que digo, abrazando mis tristezas, quedándote conmigo. No quiero ser egoísta, pero quiero que seas mío. No quiero que te vayas, pero te quiero en libertad con la esperanza de que vayas dónde vayas, siempre te quedes cerca. Para poder observarte, perseguir tus reacciones, querer tus enojos, sentir tus perdones, aprenderme de memoria tus sentidos, abrazarte en la distancia y cuidarte para que me cuides. Extrañarte palpitando el miedo insoportable de que un día me dejes sin sentir nada. Que se haga tan tangible el cosquilleo en el cuerpo y la aceleración del corazón con sólo pensarte. Que todo lo que siento se vuelva más intenso cuando te tengo al lado mío. Poder mirarte dormir tantas veces como para nunca olvidarme lo bien que se siente hacerlo. Pensar que nunca había querido y disfrutado tanto algo al mismo tiempo. Dormirme en tus brazos y despertar en paz. No sé cuánto tiempo sea para siempre pero si a veces sólo es un segundo, quiero compartirlo con vos.
