2/1/12

Quiero colores


Quiero una casa con alas, una cama de soles, una despedida de palabras huecas, un silencio sin muecas. Una adivinanza imposible de descifrar, un desayuno de estrellas apagadas, una llegada, un andén, una mirada. Quiero un roce, una voz, un corazón, un esqueleto más flexible, un alma nueva y un ADN. Quiero una sonrisa tuya. Un amor fuerte que no lo sea siempre, un paracaídas roto para saltar al vacío, una catástrofe en las sábanas, un tiempo que pare de vez en cuando, un cuaderno sin espacio, un cometa y una taza. Quiero un río ante mis pies, una carretera en el cuerpo, un perdón que se vea en el espejo, un ataúd para las promesas que no cumpliré, un fuego que se apague antes de encenderse, un mundo sin líneas que dividan, un viaje lejos de la tierra y verla desde arriba. Quiero un poquito de los artistas, una voz bonita, un teclado menos desafinado que el de mi computadora. Un poquito de los suicidas, de los días que se sientan a mi lado a ver la noche cuando llega, de ocasos mágicos llenos de balas, de los minutos que se apresuran y llegan antes de lo previsto. Un poquito de cada cosa. Quiero un poquito de tus manos. Quiero un lenguaje nuevo que no requiera ni de letras ni de rimas, cuyos adjetivos sean guantes de piel y no espinas. Quiero huracanes de repente, quiero un pacifista que me vea tranquila. Quiero cosas con m: museos, moluscos, mosquitos, marmotas, mariposas, misiones, mercenarias, mercerías, mares, malabares y marqueses. Quiero drogas que terminen en ina: cocaína, heroína, morfina, ampicilina. Quiero una ansiedad sin tantos meses; quiero saber esperarte, amarte, olvidarte y volver a quererte. Quiero de una vez enamorarte y un tiempo para perderte